Un edificio sobre la calle Baja California con balcones poligonales llama la atención entre la arquitectura de la zona. Es un espacio nuevo y no cabe duda. Al entrar al lobby te topas con una cafetería, pero bajando las escaleras empieza otra magia: te recibe un caballito de carrusel que invita a entrar a un bar llamado Fayuca.
Entre la luz roja sobresalen los colores neón de la virgen de Guadalupe, una calavera, un tláloc y un letrero gigante que dice Tacos. Todo esto entre piñatas de burritos y banderitas de papel picado al lado de faroles chinos y japoneses. Al fondo de toda esta escenografía está el tesoro del lugar: las damajuanas que contienen mezcales únicos e irrepetibles.

Fayuca es un nuevo speakeasy en la CDMX, además de toda la ambientación que es un elemento esencial aquí, los mezcales son la estrella, pues compran a proveedores certificados mezcales que no son comerciales y se hacen 5 o 10 litros: oaxaqueños, guerrerenses, michoacanos, jaliscienses, duranguenses… encuentras variaciones de agaves de maestros y maestras mezcaleras y grados de alcohol, hay hasta de 60%, si te animas. Todo es artesanal, nada comercial.
Las degustaciones son de una onza y puedes pedir de a tres, cinco o siete. Los precios no están nada manchados, pues van de $380, $600 y $800, respectivamente. Puedes pedirla individual o para probar con quien vayas, para no acabar no sabiendo cómo te llamas. Eso sí, degústalos bien porque si se acaba el elíxir de la damajuana, nunca podrás volver a probar ese mezcal.

La comida en Fayuca
En un bar no se espera que la comida sea algo extraordinario, pero aquí lo es. La inspiración está en una mezcla de comida asiática con mexicana. Tienen siete platos botaneros y un postre, pero vale la pena cada uno de ellos.
De comida, lo que más recomendamos probar es la tostada de atún que lleva polvo de shizo morado y las costillitas de elote bañadas en salsa thai de cacahuate con un toque de salsa macha. La Torta al vapor es hecha con un pan chino y lo rellenan con carne de cerdo, queso, hierbas y se corona con un huevito de codorniz estrellado. Todos los platos están en $140.
El postre inesperado son las gyosas rellenas de ate de membrillo, van fritas y servidas con salsa de queso.

Más bebidas, más placer
Y bueno, si no te gusta el mezcal derecho, tal vez te guste en coctel. Aquí hay nueve tragos originales y seis clásicos (Long island, mescalina, Manhattan, affogato, negroni y Tom Collin’s).
Entre los cocteles que más nos gustaron están el Mariposa traicionera, que lleva golden milk con mezcal, sabe láctico y especiado. El Corazón espinado (alguien aquí es fan de Maná, eh) está preparado con milk punk de espadín, frambuesa y chocolate blanco, de sabor dulce y ligero. Uno más, el Hechizo carmesí, preparado con mezcal, jamaica especiada con clavo, jengibre, cúrcuma y anís estrella.
Un trago que es postre es el Entre primos, un clarificado de atole de cajeta con licor de cold brew y vino, la guarnición es un panquecito de elote delicioso servido en un anafre bebé. Es un trago láctico, dulce y divertido.
Si alguien no bebe alcohol, hay mocteles de soda de cacao criollo, soda de té de lavanda con moras, un Raspalito con Boing de guayaba o mango y el Pan de pueblo, que está hecho con fat washe de mantequilla tostada con jarabe de mantecadas.

Como es de apreciarse, todo está hecho en México, en casa o con ayuda de productores locales. Nada de lo que venden aquí es de origen extranjero y ese es su ideología, como lo es todo Fayuca, un lugar donde se trafica con los sabores, la buena barra y el mezcal irrepetible.
Lugar: Baja California 145, Roma Sur
Horario: mar-sáb: 13:30-23:30 horas, dom: 13:30-22 horas
IG: @bar.fayuca





