Más allá del estereotipo: Cómo Psicópata: El Asesino del Conejo Blanco retrata la mente criminal

Psicópata: El Asesino del Conejo Blanco llega a los cines con una propuesta que apuesta por el realismo psicológico

La fascinación por los asesinos seriales normalmente viene acompañada de producciones estadounidenses entre películas, series, programas de televisión y hasta podcasts dedicados al true crime. Eso no significa que en México no haya dramas o thrillers que retomen el tema mediante la ficción o basados en hechos reales. Pero son pocas las veces que se hace al estilo de Psicópata: El Asesino del Conejo Blanco.

Con su llegada a cines el 19 de marzo, el público sigue en esta película a un brutal asesino que deja figuras de origami como firma junto a sus víctimas. Es tarea de la agente de psicología criminal Nora Sierra y el policía veterano Eder Ballesteros ir tras su huella y detenerlo, aunque este criminal se escurre, cual conejo, fácilmente.

Psicópata: El Asesino del Conejo Blanco es un thriller que buscó darle profundidad a su historia, de manera que su guionista y productor, Fernando Barreda Luna, afirmó haber realizado una investigación profunda con casos reales, literatura especializada y conversaciones con expertos en salud mental tratando de eliminar estereotipos sensacionalistas.

Cortesía: Cinépolis Distribución

Esa intención también se contagió en sus protagonistas, los actores Adriana Llabrés, Andrés Almeida y Hoze Meléndez, quienes se enfocaron en darles realismo y dimensionalidad a sus respectivos personajes en el filme dirigido por J. Xavier Velasco (Cocodrilos, 2025).

Hoze Meléndez, quien interpreta a este asesino, contó que se inspiró en Issei Sagawa y su libro En la niebla, en el que este caníbal hizo todo un repaso de las sensaciones previas a cometer un asesinato y sus pulsiones.

“Me ayudó muchísimo para darle una tridimensionalidad a mi personaje en el aspecto psicológico de cómo piensa un asesino, cuáles son sus motivaciones y sobre todo qué encuentra placentero”, detalló en entrevista.

Los detectives detrás del Conejo Blanco

En el caso de los detectives, también hubo un trabajo previo de parte de los histriones, pues tienen características muy específicas que, de alguna manera, interfieren en su investigación. Andrés Almeida, por ejemplo, destacó la vulnerabilidad de su personaje, Eder Ballesteros, y cómo ésta le imprimió más tensión a su misión.

“Creo que a diferencia de todos estos estereotipos que hemos visto, el hecho de que tenga una enfermedad crónica y terminal le provoca más urgencia, porque sabe que tiene los días contados. Siento que es como estas metas muy humanas y que nos proponemos en la vida, esos objetivos a los cuales queremos llegar antes de irnos de este planeta”, mencionó.

Cortesía: Cinépolis Distribución

Nora, por su parte, se distingue por tener trastorno de identidad disociativo (TID), lo que popularmente se conoce como “de personalidad múltiple”. Y para darle un sentido realista, Adriana Llabrés reveló que investigó mucho, pero también se acercó a una tía suya que es psiquiatra y le hizo una petición muy específica.

“Me hizo hincapié en que, por favor, si ella iba a participar en esto conmigo, que no lo podía hacer como las películas lo han hecho, que tienden a polarizarlo, que tenía que entender que sí era la misma persona. Entonces, por supuesto que uno se va a relacionar diferente con el mundo”, comentó la actriz, quien además practicó con entrenadores de la UFC para formar “el cuerpo que tendría una persona que está buscando justicia”.

A pesar de las emociones que pueda generar esta persecución del asesino y las muertes de mujeres presentes, Meléndez destacó que están conscientes del tipo de filme que querían lograr y que los datos reales son mucho más preocupantes y más duros.

“Estamos hablando de un tema que es bastante grave y serio en este país, pero desde una perspectiva que intenta poner sobre la mesa de dónde viene la violencia, de dónde viene el odio”, concluyó.

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