De la ciudad de la fiesta mezcalera y cumbiera (Oaxaca) llegó a nuestra ciudad la primera sucursal de este delicioso templo: Archivo Maguey en CDMX. Con ella, llegaron también un montón de mezcales silvestres chulísimos que no encuentras tan fácil en otros bares chilangos.

Fue creado hace cinco años por Jesús Ortiz (conocido como Chucho Espina en el medio agavero), con la idea de ser un templo para que los devotos del mezcal volcaran su pasión —de manera formal, seria y, muchas veces, tradicionalista—. Evolucionó, sin embargo, a ser un bar guapachoso donde bien puedes catar mezcales silvestres superespeciales o echarte un martini de mezcal con unos molotes de chapulines antes de perderte en la cumbia mixteca. “Vendemos la Santa Trinidad de la fiesta oaxaqueña —afirma Chucho—: mezcal, comida y cumbia”. Qué chulada.

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Lo rifado de Archivo Maguey en CDMX

Archivo es un catálogo de mezcales silvestres que Chucho ha investigado. En la gran barra hay cerca de 40 tipos (algunos de ellos están en las cartas de Pujol y otros restaurantes de Grupo Enrique Olvera). La mayoría son de la mixteca oaxaqueña, pero también hay de otras regiones. Tienen en común que son producidos con agaves criollos bajo métodos artesanales.

Si quieres entrarle al mezcal en modo ceremonial, pide una cata. Con suerte te toca un tepextate, un ticunchi o un jabalí. Hay desde $60 hasta $390 por copa.
Si prefieres llevártela leve, éntrale a Hierba Blanca, la línea de cocteles con mezcal e ingredientes oaxaqueños de Archivo Maguey en CDMX. El Cerro Negro está interesante, un “negroni” con mezcal y un licor casero parecido al campari. También hay “martini” con tepextate, “old fashioned” con madrecuixe, “margarita” con espadín… Cada trago ($90) se hace con un mezcal distinto según su perfil de sabor.

Pa’ echar la botana están las típicas (pero sobresalientes) tlayudas (de tasajo, lechón, cecina o quelites, $120-$150); aunque también proponen un “sushi oaxaqueño”, hecho de frijolitos con hierba de conejo, quesillo, chapulines y hierbasanta; los elotitos con insectos (como los que venden en la Plaza de Santo Domingo); y los molotes fritos con aguacate, chapulines y quesillo.

Lo chafa de Archivo Maguey en CDMX

Es posible que no siempre encuentres los mismos mezcales, pero este bar se rige bajo los tiempos —caprichosos— del mezcal artesanal. Aunque, la neta, en su escasez radica parte de su magia. Igual aprovechas para probar un ron de Uruapan, un bacanora de Sonora o alguno de los otros destilados de agave mexicanos que hay.

Lo inolvidable de Archivo Maguey en CDMX

Al fondo el espacio es amplio y solo está iluminado por un neón grandote que dice: CUMBIA. Ya que hayas llegado a ese feliz estado de gracia que provoca el mezcal, la música te conecta sí o sí con la pista de baile. Acabarás cantando: “Nunca, pero nunca, me abandones cariñito”.

El menú musical de Archivo Maguey en CDMX está tan bien curado como el de bebida y comida. Casi todo lo que suena es cumbia mixteca pero encuentras colombiana y algo de reguetón del viejito.

Mezcal en el vaso, bichos en el plato y cumbia en el cuerpo: esa es la magia de la fiesta oaxaqueña que ahora, también, está en Ciudad de México.

Archivo Maguey en CDMX:

Dónde: Avenida de la Paz 33A, San Ángel
Horarios: mié-sáb: 17-02 h
Cuánto: $$ ($200-$500), tc: todas.

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