Lorena Dromundo, domesticando el miedo

Ella sabe una o dos cosas sobre domesticar el miedo. De niña lo hizo a un lado cuando cambió la gimnasia por la equitación y tampoco titubeó cuando dejó el mundo ecuestre por el downhill. Regresaba de un entrenamiento…

Ella sabe una o dos cosas sobre domesticar el miedo. De niña lo hizo a un lado cuando cambió la gimnasia por la equitación y tampoco titubeó cuando dejó el mundo ecuestre por el downhill. Regresaba de un entrenamiento en el Ajusco y un grupo de jóvenes descendían a toda velocidad en bicicleta.

Días después regresó y se aventuró con ellos, lo que la enfrentó con la brecha de género del deporte. “(Los hombres) no me veían como amenaza, el día que vieron que era una amenaza cambiaron las cosas. Empezaron a decir ‘los tiempos están mal’, ‘ella no pudo ganar’”.

Atleta consagrada

El tiempo le dio la razón a la triple campeona panamericana. “Se dieron cuenta de la capacidad, pero ahí hay un punto importante: siempre estar probando que sí lo haces tú”. A los 17 años se consagró al convertirse en la primera mujer en ganar la medalla de oro en downhill en la historia de México.

Se convirtió también en Presidenta de la Comisión Nacional de Downhill. “Levantó tanto ruido como la primera vez que le gané a los hombres”. Cuando el COVID-19 cimbró al mundo, Lorena se sacudió de forma particular y, haciendo de lado el miedo, decidió retirarse.

“Me casé con la identidad de que Lore Dromundo es igual a bici, pero soy más que eso”.

Pepe Castillo

Desplazando al miedo

En el camino nuevamente desplazó al miedo con Cycles: A Journey Through Life And Death, un documental que protagoniza junto a la ciclista canadiense Micayla Gatto y que terminó siendo una reflexión de la fragilidad de la vida al vincular las historias del deceso de la abuela de Gatto y de Paola, novia de Dromundo.

“Era muy difícil compartir, no el tema gay, eso me valía madre, a fin de cuentas lo soy y qué. Era el tema de estar en duelo”.

Lorena Dromundo

Tras mudarse a Los Cabos, se lanzó como empresaria de Once Once, una compañía que ofrece experiencias de lujo de la mano de un grupo hotelero, cuya mancuerna logró al no tener miedo de contactar al empresario Braulio Arceaga.

“Tuve muchos huevos para eso”, comparte sin evitar reírse. ¿Siempre tiene esa actitud frente al temor? Me familiaricé mucho con el miedo, se volvió parte de mí. Lo conocí tanto y tan bien que supe manejarlo a favor”.

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