Por Juan Gómez
A los 14 años, Citlali Leyva se subió por primera vez a una patineta, después de ver a su hermano Cuauhtémoc y a sus amigos hacer trucos en los parques cercanos a su casa, en Iztapalapa. Eso la atrapó desde el primer momento.
Ella y sus hermanos se dedican al patinaje. “Temo”, el mayor, le dio su primera tabla, aunque ya usada; aprendió a patinar también con su hermana Malinali y pese a las dudas de su papá (quien no quería que patinara), finalmente le compró una patineta.
Emprendió su primer viaje a unos juegos nacionales de skate a los 16 años. De hecho, sus padres no querían dejarla ir, pero el talento y las ganas superaron la negativa inicial, allí conoció a patinadoras de otros estados y demostró sus capacidades.
Dominó la disciplina con el paso de los años, se cayó numerosas veces (como es común en este deporte) y una década después, Citlali Leyva se convirtió en una de las referentes en la escena del patinaje en México. Hoy transmite todo lo aprendido a las infancias que comienzan a interesarse en el deporte a la misma edad que ella, o mucho antes.
“Es importante que (las niñas y niños) se concentren en hacer deporte, todo tipo de deporte, porque pueden ocupar su tiempo de ocio haciendo cosas lindas como patinar, compartir, hacer comunidad, sentirse libres, felices”, indica Citlali en entrevista con Chilango Diario.
La joven se mueve ágil sobre las ruedas y salta con su tabla entre las estructuras del Parque de Cultura Urbana (Parcur) en Chapultepec, un espacio que anteriormente era la sede de Atlantis, un parque acuático cuya infraestructura se volvió perfecta para practicar el patinaje. Hoy es uno de los spots favoritos de la comunidad skater de la ciudad.
Formar nuevas generaciones
Citlali toma de las manos a una estudiante de la secundaria Octavio Paz y le enseña a subirse a la patineta, a tener equilibrio y moverse con seguridad. Su estilo de enseñanza es cálido y paciente, moverse sobre una tabla bajo sus instrucciones se vuelve fácil en cuestión de minutos.
La enseñanza de este deporte es tan sólo una de las actividades que desempeña desde 2018 como instructora en escuelas públicas de Iztapalapa y otros espacios, por ejemplo, el skatepark de Villa Cid.
Desde los 16 años, la patinadora ha competido en Juegos Nacionales Populares, organizados por la Comisión Nacional del Deporte (Conade); en concursos de la Asociación Mexicana de Patinadores (AMPA), y en otros certámenes. Esas experiencias la llevaron a compartir lo aprendido e inculcar su pasión por el patinaje.
“Primero era en mi comunidad, ahí empecé a dar clases; a veces nos solicitaban, por ejemplo, en la Glorieta del Ángel de la Independencia”, explica Leyva, quien comenzó a dar clases en colaboración con el programa social Ponte Pila del gobierno capitalino.
La patinadora lleva años dando clases públicas a infancias a partir de los seis años de edad. La describe como una experiencia en la que debe tener la disposición para orientar a quienes se acercan por primera vez y para pulir las habilidades de los pequeños que ya dominan la tabla.
“Es una retroalimentación. Yo aprendo de ellos y cada persona aprende de diferentes maneras, a diferentes ritmos. Y es muy lindo porque los niños son muy carismáticos, son muy enérgicos, te abrazan mucho, te dicen ‘Maestra, ¿cómo estás?’. Es una experiencia muy linda”, detalla Leyva.
Para ella, estudiante de la licenciatura de Ciencia Política y Administración Urbana en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), enseñar el skateboarding es una forma de reconstruir el tejido social y promover el estilo de vida saludable en un contexto como Iztapalapa, una alcaldía densamente poblada, situación que se enmarca en altos índices de violencia y rezagos.

Patinar como niñas
El patinaje en México y el mundo se ha convertido en una disciplina deportiva con mayor participación de mujeres. Cuando Citlali comenzó a patinar, según recuerda, le tocaba compartir el parque la mayor parte del tiempo con varones.
De esas primeras experiencias, siendo adolescente, destaca “actitudes pesadas” y prejuicios de los chicos hacia las mujeres patinadoras, como alguna vez en que escuchó que solo lo hacían “para llamar la atención”.
Pese a las brechas de género y los comentarios misóginos, Leyva resalta el crecimiento de la presencia femenina en la escena del skate. “Es bonito porque ya hay más oportunidades, hay más concursos para nosotras y también hay más eventos”, agrega.
Y es que uno de los lemas que resuenan entre el circuito femenil de patinadoras a nivel mundial es “patina como niña”, una frase cargada de simbolismo para quienes comenzaron en la disciplina a temprana edad.
“Vivimos en un contexto que realmente ha oprimido bastante a la mujer, en todos los ámbitos. Entonces, resignificas el patinar. El ‘patina como niña’ es justamente darle ese valor, que una como mujer puede expresarse de diferentes maneras y en este caso es patinar. Es sentirte tú, agarrar tu patineta y disfrutarlo”, opina la joven.
En retrospectiva, si la Citlali de hoy pudiera decirle algo a la Citlali de 14 años que recién comenzaba en el mundo del patinaje, sería que se alimente bien, que comience a ejercitarse desde temprana edad y que no le afecten los comentarios negativos, que siga patinando con la fuerza y libertad de niña.
