Salvan vidas escuchando: así se atienden las crisis emocionales en el Metro

Seis psicólogas del programa Salvemos Vidas ofrecen algo poco común a los usuarios: escucha activa. Su trabajo ayuda, en promedio, a 97 personas al año con ideas suicidas.

Una conversación breve puede cambiarlo todo. En medio del caos del Metro capitalino, escuchar a tiempo puede evitar que una persona tome una decisión definitiva.

Entre el ir y venir de miles de personas, seis psicólogas, todas mujeres jóvenes, recorren las estaciones para hablar de salud mental y acompañar a quienes atraviesan un momento difícil.

Ellas integran Salvemos Vidas, un programa permanente de orientación psicológica gratuita que el año pasado apoyó a 105 personas con crisis emocionales o ideación suicida dentro de este sistema de transporte.

Al frente del equipo está Alhin Padilla Quiroga, psicóloga especializada en prevención del suicidio, quien coordina las brigadas itinerantes y el módulo fijo de atención ubicado en la estación Juárez.

Con voz cálida, la especialista resume su quehacer en una acción concreta: la escucha activa. La brigada se entrena en primeros auxilios psicológicos y desarrolla herramientas de comunicación como bajar el tono de voz, hacer preguntas claras y quedarse el tiempo necesario hasta que la persona se calme.

Foto: Miriam Domínguez

Más allá de las palabras

Para Alhin, escuchar no tiene que ver sólo con las palabras. El cuerpo, los silencios y la forma de acercarse también comunican. Por eso el equipo aprende a leer el lenguaje no verbal y a ajustar su manera de hablar para que la persona se sienta en confianza.

“El aprendizaje más importante es que una escucha activa puede hacer la diferencia”.

“Una conversación con una persona que realmente te está escuchando y a la que le importa lo que te está sucediendo no solo puede cambiar un día, puede cambiar una decisión tan importante como es la vida”.

La especialista no llegó a Salvemos Vidas por casualidad. Su formación en psicología, psicoterapia y prevención del suicidio le dio herramientas para convertir la teoría en decisiones útiles cuando alguien está al límite.

Antes de sumarse al programa, coordinó la estrategia de salud mental en el Estado de México. Ahí empujó acciones del Programa Nacional de Prevención del Suicidio y logró que médicos, enfermeras y trabajadoras sociales integraran la salud mental a su labor.

Este, afirma, es un tema que le importa desde hace mucho tiempo y su experiencia la animó a encabezar este proyecto, el cual le permite ayudar diariamente a las personas.

Foto: Miriam Domínguez

“Todos los días hay satisfacción. Cada vez que apoyamos a una persona y se incorpora a recibir atención psicológica es una gran satisfacción.

“Nos da muchísima alegría cuando una regresa y nos dice que ya encontró trabajo o que ya está más cercano a su familia“, afirma.

La psicóloga explica que ellas mismas son su propio instrumento de trabajo, pues estar frente a una persona en crisis exige atención completa, escuchar de verdad y responder con empatía.

“Se requiere vocación, hay personas que decidimos dedicarnos a una profesión de servicio para justamente poder acompañar a las personas que en este momento no se sientan bien”, señala en entrevista durante un recorrido por la estación Fray Servando de la Línea 4.

El protocolo que se activa a tiempo

Ese acompañamiento se sostiene en un proceso claro. La especialista explica que el protocolo comienza con el personal policial, que recibe capacitación para identificar señales de alerta.

En 2025, más de cinco mil policías auxiliares y bancarios fueron entrenados para reconocer conductas de riesgo: personas que rebasan la línea amarilla, que no se suben al tren, permanecen mirando las vías o que lloran y se aíslan en el andén.

Cuando un policía detecta estas situaciones, se acerca y pregunta cómo se encuentra la persona. Si en ese primer contacto identifica riesgo, activa el protocolo y llama al equipo de Salvemos Vidas.

Antes de cualquier intervención, se revisan los signos vitales de los usuarios para descartar una emergencia médica. Si no la hay, el equipo se traslada a la estación para brindar apoyo.

En el lugar, las psicólogas evalúan la situación, aplican primeros auxilios psicológicos y construyen un plan de seguridad junto con la red de apoyo de la persona.

En los casos más graves, precisa la coordinadora, se realizan traslados a hospitales especializados, con autorización del usuario. El seguimiento se da por teléfono hasta que la persona reciba la atención necesaria.

Salvemos vidas: Cuidar a quienes cuidan

Intervenir en una crisis también deja huella en quienes acompañan. Después de cada episodio, el grupo se reúne para hablar de lo ocurrido.

Comparten lo que sintieron y ese momento sirve para que nadie se lleve la carga en silencio. Si alguna de las psicólogas queda especialmente impactada buscan atención profesional, ya sea de manera individual o grupal, y dan seguimiento a ese proceso.

Antes de todo eso, afirma Alhin, la primera contención ocurre entre ellas mismas. Escucharse y apoyarse también es parte de su trabajo.

Foto: Miriam Domínguez

Padecimientos en el día a día

Las situaciones que enfrentan con frecuencia en el Metro son problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión.

Detrás de cada caso hay historias y factores como problemas de autoestima, consumo de sustancias o violencia o trabajos desgastantes. También hay personas con diagnósticos más complejos, como esquizofrenia, trastorno límite de la personalidad o estrés traumático.

Las crisis, precisa, suelen detonarse en hombres, mujeres y jóvenes por hechos que parecen cotidianos como una ruptura, perder un empleo o mudarse, pero rara vez ahí está la causa.

Para Alhin Padilla, buscar ayuda es un acto de valentía. Por eso invita a las personas a acercarse a Salvemos Vidas, que este 2026 cumple 10 años y que en ese tiempo ha atendido a 872 personas en crisis.

“Si una persona ya está experimentando malestar por un tiempo prolongado, se ha intensificado, no mejora y empieza a afectar su vida laboral o personal, es momento de pedir ayuda.

“Nosotros estamos para escucharles. Nos importan”.

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