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El secreto prehistórico del Metro: fósiles se esconden en el piso del Sistema de Transporte Colectivo, ¿los has visto?

¿Sabías que bajo tus pies hay fósiles de especies marinas de hace millones de años?

*Por Juan Gómez

El rastro de un amonite —un molusco cefalópodo que vivió en la Tierra hace más de 400 millones de años— resalta entre los pisos de la estación Chilpancingo, en el Sistema de Transporte Colectivo STC (Metro) de la Ciudad de México.

La concha anaranjada y en espiral suele pasar desapercibida para las miles de personas que en el ajetreo diario usan este sistema. Pero este fósil no es el único. En las losetas de todas las estaciones hay una diversidad de vestigios:  gasterópodos, rudistas, corales, bivalvos, entre otros.

En las profundidades de la ciudad, los viajeros que observan con mayor cuidado se detienen por un momento, toman una fotografía y la comparten en el grupo de Facebook especializado: “Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad”.

El grupo acumula más de 60,000 miembros y día con día recoge aportaciones de usuarios que generan conocimiento colectivo e identifican los restos, testigos silentes del paso de milenios.

Amonite del Metro Chabacano. Foto: Adriana Franco

Piedras sedimentarias, el origen de los fósiles

Adriana Franco llegó a la CDMX para estudiar Biología en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa, y entre sus trayectos diarios en el Metro comenzó a notar los patrones ocultos en el suelo.

Se define como amateur en el campo de la paleontología. Su mamá le inculcó desde niña el interés por esta disciplina y su abuela, originaria de Tepexi de Rodríguez, Puebla, también influyó en su acercamiento a ella.

Tepexi, explica Adriana a Chilango Diario, es clave para la aparición de restos fosilizados en gran parte del país. La cantera de Tlayúa es uno de los yacimientos con vestigios paleontológicos más importantes del mundo y la explotación de la piedra con fines comerciales comenzó alrededor de 1962.

“Si hacemos cuentas, la primera línea del Metro se inauguró en 1969, entonces nos van dando las fechas. Mucho material de Puebla vino a diferentes ubicaciones de la República, al Área Metropolitana, y por eso es que encontramos muchos vestigios marinos en los lugares públicos”, apunta la física.

Los fósiles son huellas de organismos vivos presentes en rocas sedimentarias. Las especies marinas que morían quedaban en el fondo del mar y eran cubiertas por lodo y arcilla. Con el paso del tiempo, los movimientos de las placas tectónicas llevaron a las piedras sedimentarias a canteras, donde la laja, la arenisca y la caliza se usaron como loseta en construcciones urbanas.

Gasterópodos en metro San Antonio Abad. Foto: Vianey Chávez

“Inundaba a mis amigos, a mis familiares de fotos”, recuerda Adriana y cuando habla deja ver su entusiasmo, esa emoción que le provocaba el hallazgo de una nueva pieza a sus pies. Fue así como hace dos años abrió el grupo de Facebook para socializar estos descubrimientos y forjar un “museo” digital de huellas milenarias.

Registrar e identificar en colectivo 

El Túnel de la Ciencia en la estación La Raza es un extenso pasillo que funge también como un museo científico-cognoscitivo sobre el universo. Los paneles con fotografías de planetas y la bóveda celeste en un tramo oscuro a mitad del camino atrapan la atención de quien transborde.

Sin embargo, piezas de alta relevancia histórica y científica también aparecen debajo de los miles de usuarios que transitan por el pasillo. “Lo especial de ese lugar no es solamente lo que está plasmado con las diferentes infografías de las paredes, sino que también, si nos fijamos en el piso, encontramos estos vestigios”, dice Adriana.

Su primer aporte al grupo de Facebook fue una coquina (un tipo de roca sedimentaria conformada por diferentes organismos) captada justo en el Túnel de la Ciencia. Allí, en el piso grisáceo detectó orthoceras (un tipo de molusco cefalópodo) y rudistas (moluscos bivalvos marinos).

En Indios Verdes, por ejemplo, Otoniel Centeno localizó un gasterópodo; Vianey Chávez encontró un ejemplar del mismo tipo en San Antonio Abad; en Metro Morelos, Omar Juárez fotografió restos de corales, y Adriana celebró los 40,000 miembros de la comunidad con una fotografía del amonite en Metro Chilpancingo, su hallazgo favorito.

Gasterópodo en el Metro Indios Verdes. Foto: Otoniel Centeno.

La física hace hincapié en el carácter colectivo del grupo, se trata de miles de usuarios (entre ellos especialistas en arqueología y disciplinas relacionadas) cuyos descubrimientos no se limitan únicamente al Metro capitalino, sino a apariciones de fósiles en las losetas de hospitales, oficinas, museos, centrales camioneras y otros sitios en todo el país.

Aunque se consultó al área de prensa del STC para conocer su opinión o si existe el interés de realizar una exposición con las piezas, el organismo prefirió no hacer comentarios.

“Si esto tiene el fin de inspirar a las demás personas a notar cosas diferentes en nuestro mundo tan cotidiano o en la monotonía del día, pues bien, ya estamos teniendo un impacto positivo en los demás”, concluye Adriana, la física apasionada por el pasado que miró al suelo con atención y curiosidad.


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