Dime en qué zonas vives y te diré qué centro comercial frecuentas. Porque, hay que admitirlo, la mayoría de los chilangos tienen uno predilecto por cercanía o por atractivo. Y si se busca uno nuevo, tampoco es complicado ir a otro por la cantidad que existe en la Ciudad de México.
En Av. Universidad, por ejemplo, se encuentran cuatro centros comerciales en 1.1 kilómetros: Patio Universidad, Plaza Universidad, Pabellón del Valle y Garden del Valle. Igual en el sur hay otras cuatro plazas en 3.5 kilómetros: Paseo Acoxpa, Gran Terraza Coapa, Galerías Coapa y Súper Plaza Miramontes. En el poniente se ubican cinco de estos espacios en un aproximado de 3 kilómetros: Plaza Carso, Antara, Miyana Comercial, Plaza Moliere y Galerías Polanco. Y la lista sigue.
Si bien es difícil dar una cifra exacta, la firma CBRE reportó que en 2023 el 29% de centros comerciales con más de 10,000 metros cuadrados se concentraba en la capital y la zona metropolitana. Para darse una idea, ese mismo año Mac Arquitectos Consultores informó que había en todo el país 947 centros comerciales anclados por tiendas de autoservicio, cines o tiendas departamentales. Mientras que la base de datos “Centros comerciales, plazas comerciales y tiendas de autoservicio” del Portal de Datos Abiertos registra alrededor de 250 hasta febrero de 2023, incluyendo espacios con menos metros cuadrados y sin considerar tiendas ancla.
Pero ¿por qué existen tantos lugares como estos en la capital? A la misma pregunta hecha hace dos años por el usuario Sad-Industry6080 en Reddit le contestaba la comunidad: porque “somos un chingo” o por la “cultura mexicana de salir a pasear en grupo”. Al final, las respuestas (en plural) efectivamente se relacionan con ello, aunque hay más que entender.

Una ciudad grande… y adulta
Con la mayor densidad poblacional del país (6,163 habitantes por kilómetro cuadrado, de acuerdo con el Censo 2020 del Inegi) y alrededor del 7.3% de la población nacional viviendo aquí, la CDMX es un punto atractivo para los centros comerciales.
No sólo se concentra aquí la mayor población de clase alta de México, sino que también la Ciudad de México cuenta con una gran cantidad de empresas, corporativos, transnacionales y operaciones empresariales que elevan los niveles de salario entre la población.
Así lo resume Carlos Sánchez, Senior Manager para el sector retail en Latinoamérica de la firma CBRE, enfocada en servicios e inversiones inmobiliarias comerciales. “Atacando una única ciudad, evidentemente atacas gran parte de la población del país”, enfatiza.
El experto señala que la edad es otro factor. En 2020 el promedio entre los chilangos era de 35, y con una pirámide poblacional en la que cada vez se suman más adultos, la capacidad de consumo crece.
“La capacidad máxima de consumo está entre los 26 años a los 60. Entonces estamos justo en el pico donde más se consume y, aunque la población ya no está creciendo tanto, sí hay un sector muy importante de consumidores. Ese es el tema, que tienen mayor capacidad de compra”, explica.
Además, así como la CDMX es el primer destino predilecto para construir centros comerciales (la mayor cantidad de planes de expansión entre 2026 y 2028 de estos negocios se concentra en la capital con un 34%), lo es también para las marcas internacionales y nacionales que buscan probar suerte en el país porque, si funciona su estrategia, utilizan eso como pivote para expandirse hacia otras entidades e incluso otras regiones de Latinoamérica, asegura Sánchez.

De uno, varios modelos de malls
A pesar de que podemos encontrar varios centros comerciales cercanos unos a otros en CDMX, no todos son iguales. Unos ofrecen más opciones de esparcimiento, otros más marcas de moda y unos más son para realizar el súper o pagar servicios. Eso tiene que ver con el público objetivo e inversión, pero también con su diversificación.
Existen diferentes tipos de centros comerciales, aunque por lo general se mencionan los fashion malls, power centers, strips y de usos mixtos. Los fashion malls combinan tiendas ancla enfocadas en moda y estilo de vida, oferta de entretenimiento y, en ocasiones, marcas exclusivas o de lujo. Su versión a mayor escala y con más impacto geográfico son los regional fashion malls.
Los power centers se enfocan en la venta de artículos de uso cotidiano, de forma que su tienda ancla son los supermercados. Mientras que los de tipo strip normalmente agrupan comercios en una sola línea que conforman una “L” o una “U”, según la firma ABC Appraisers México.
Los que han comenzado a tomar más protagonismo son los de usos mixtos, que combinan la experiencia de compra y ocio con otros componentes de la vida urbana como edificios de departamentos o pisos de oficinas. Espacios similares a estos son los lifestyle centers, que también concentran áreas de comercio, entretenimiento y estilo de vida en áreas acotadas y al aire libre, normalmente en zonas de alto nivel adquisitivo.
Sánchez menciona que el tipo de centro comercial más predominante en el país es el power center, y aunque en la CDMX también tienen gran peso, aquí los fashion malls son los preferidos. No obstante, un fashion mall no es tan sencillo de construir por el tamaño de terreno que requieren para desarrollarse, advierte.
Basta con ver cuánto abarcan algunos fashion malls o de usos mixtos en la ciudad: Plaza Delta tiene 70,704 metros cuadrados de área rentable y 2,999 cajones de estacionamiento; Parque Las Antenas, 109,904 metros cuadrados y 4,351 cajones; Parque Tepeyac, 89,516 metros cuadrados y 4,000 cajones; y Parque Vía Vallejo, 84,301 metros cuadrados y 4,499 cajones, indica su desarrolladora Fibra Danhos.

Centro comerciales: ¿El nuevo espacio público?
En el pasado, decir “vamos a la plaza” era equivalente a ir al mercado o incluso al Zócalo. Ahora su significado ha cambiado para hacer planes en los centros comerciales en CDMX, comenzando a llevar la sensación de espacio público al espacio privado.
En 2010, el director de la consultora Lizan Retail Advisors, Jorge Lizan, decía que los centros comerciales incrementarían “la importancia social que tienen como equipamiento urbano de las ciudades mexicanas que carecen tanto de espacios públicos y de esparcimiento”, por lo cual sería “cada vez más común ver entretenimiento y eventos” en su interior, como rescata el ensayo “El paraíso perdido: Paseo por los centros comerciales” de Julieta García González para la Revista de la Universidad de México.
Lizan no se equivocó: actualmente los centros comerciales en CDMX son lugares para “vivir experiencias”. Tendencia que se disparó tras la pandemia y que es más notoria en la capital que en el resto del país.
“Lo que vemos más en la Ciudad de México es que el comportamiento es más de buscar entretenimiento. En tiendas de otros estados de la República, muchas veces son centros comerciales que yo llamo ‘de destino’: vas a buscar algo en particular, unos zapatos o a pagar un servicio, comprarte ropa. Y en la CDMX sí se puede ver el comportamiento diferente de vamos a pasear, vamos a pasar el fin de semana y convivir en familia”, identifica Anabell Trejo, CEO y cofundadora de Getin (plataforma de retail analytics).
Trejo recuerda que después del COVID-19 se pensaba que las tiendas físicas y los centros comerciales iban a morir con el alza del comercio electrónico. No obstante, señala que pasó lo opuesto: “Al final, después de estar encerrada la gente, hemos visto año con año un incremento en tráfico en centros comerciales en un promedio del 5%”.
Y es que si antes se pensaba que la gente ya no saldría de casa para comprar gracias a la tecnología, se ha descubierto que en realidad al público, sobre todo de la generación Z, le gusta combinar ambas experiencias. “De hecho, hay un estudio que [afirma que] para el 2040 se van a igualar las ventas de los dos canales. O sea, van a llegar a ser igual de relevantes […] El consumidor puede empezar la compra en el mundo digital y pasarlo al mundo físico o viceversa; es omnicanal”, comparte la CEO.
Conforme continúa la tendencia por ofrecer algo más experiencial, los centros comerciales han buscado fusionarse con esa sensación “pública” mediante su diseño y servicios más allá del cine o los juegos arcade. Ahora se puede disfrutar de un café al aire libre y con áreas verdes alrededor, propuestas inmersivas o de ocio que cambian cada cierto tiempo y hasta de un parque de diversiones en el techo. Todo bajo una sensación de seguridad contra la que pierden parques o plazas abiertas de la ciudad.
Ante esto, el Dr. José Gasca Zamora, director del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC), recuerda que los centros comerciales sólo son simulaciones del espacio público: “Pertenece a una empresa, es gestionado y es administrado por una empresa, pero opera como un espacio público en el sentido de que estos lugares son utilizados frecuentemente por algunas personas o familias para recreación. Aunque la gente no compre, lo ve como un lugar de sociabilidad y para ‘mirar cosas’”.
El investigador advierte que la consecuencia de esto es que, con el tiempo, el espacio público va perdiendo su sentido, sobre todo para las generaciones más jóvenes. Aunque, en vez de ser algo totalmente negativo, considera que podría haber un mayor compromiso con el mejoramiento urbano: “Podría ser interesante que, como una condición, también simultáneamente haya una protección o mejoramiento de otro tipo de espacios que son realmente públicos”.