Feministlan: Mujeres que aman a mujeres

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Se supone que A no le gustaban las mujeres hasta que conoció a B

  • B dice que siempre supo que era “diferente”. Su primer beso fue en primero de primaria y cuenta esa anécdota con mucho orgullo. Se topó con una de sus compañeritas en el baño, la tomó de las manos y le plantó un besote. Todavía recuerda los labios de C.
  • C no recuerda ese beso, pero su memoria está llena de los besos de D, su mejor amiga de la preparatoria. Practicaban juntas “para cuando tuvieran novio”. 
  • D no ha tenido novio, solo ha tenido novias. Es lo que se conoce como una gold star, o sea, una lesbiana que jamás ha estado con un hombre.
  • E es bisexual y a la fecha no ha conocido a alguna mujer que quiera salir en serio con ella. ¿Por qué? Pues porque existe la bifobia. “¿Qué tal si me cambias por un hombre?”, es lo que le dijeron en la última cita que tuvo. Su exnovio siempre le decía que estaba confundida, pero, a la vez, la presionaba constantemente para tener un trío con otra mujer. Ella se sentía encasillada en un estereotipo.   
  • F es una lesbiana sumamente femenina y también la rechazan por eso: “Si te ves tan girly, entonces no eres nada lencha”. F no piensa modificar su manera de vestir con tal de encajar en un ambiente de “chicas rudas” que no la aceptan tal como es. 
  • G lleva mucho tiempo queriendo enamorarse de nuevo. Ya llegará el día en que conozca a la mujer de su vida y su corazón vuelva a latir con tanta fuerza que sentirá que se le sale del pecho.  
  • H sigue en el clóset y para todas las personas que conoce —su familia, sus amistades, sus colegas— comparte departamento con I y solamente son roomies.
  • I está harta de aparentar ser lo que no es, pero no puede dejar a H. Son codependientes y no concibe la vida sin ella. “Somos como hermanas”, es su justificación interna. 
  • es activista. Organiza fiestas exclusivas para mujeres pero no ha tenido mucho éxito. Su mejor amigo, un hombre gay, le dice que los hombres pueden vivir libremente su sexualidad en tanto que las mujeres no. Esa comparación la enoja pero tiene algo de cierto en México, donde el machismo es pan de cada día.
  • K se casó con una mujer. Tuvo que meter un amparo porque ella y su pareja no estaban en la Ciudad de México. Tardaron un año en poder realizar el enlace. A la fiesta no fue su mamá, pues no la acepta, pero asistieron su padre y sus hermanos.  
  • es la esposa de K. Están pensando en adoptar. Sabe que la batalla será larga, pero está dispuesta a luchar. Hay días en los que quisiera haber nacido en Dinamarca y no en este país donde sigue siendo una ciudadana de segunda. 
  • sale a la calle y, habitualmente, le gritan “machorra” o “marimacho”. Quisiera reapropiarse de esos calificativos despectivos, pero le resulta difícil. 
  • N se está quedando a dormir en casa de una amiga del colegio. Sus padres la acaban de correr porque descubrieron unas cartas de amor a O.
  • ha tenido que mentir frente a todos e hizo quedar a N como “una obsesionada loca con ella”. La verdad es que O ama a N, pero no está dispuesta a asumir el costo social que implica estar enamorada de una mujer.
  • P le pegó a Q
  • Q no sabe qué hacer. Las peleas con P son cada vez más fuertes. Primero la celaba hasta de su propia sombra, después le pidió que diera de baja sus redes sociales. En su pelea más reciente le arrebató el celular “para saber con quien le estaba poniendo el cuerno” y le dió un puñetazo. 
  • y S tienen una relación abierta, el problema es que R se enamoró de otra mujer. 
  • no tiene problemas con que R se acueste con alguien más, siempre y cuando no genere un vínculo emocional con la amante, pero el abandono afectivo de R hacia S cada vez es más patente. 
  • es la amante de R y cree en el poliamor. Ha intentado convencer a R de que sea honesta con S.
  • acaba de descubrir que le gusta su jefa. Tiene 45 años. Después de divorciarse, no pensó que volvería a sentir lo mismo que sintió cuando conoció a su exmarido. 
  • se casó con un hombre a la fuerza. No le pusieron una pistola, pero era la condición de su familia para seguir manteniendo el contacto: “te casas y puedes vivir tu verdadera naturaleza en privado.” 
  • tuvo que salir de su comunidad. Ser indígena y lesbiana ha sido un estigma doble para ella. 
  • es aceptada por todos los que la rodean, pero no puede con su lesbofobia interna, eso le impide relacionarse sanamente con otras mujeres. 
  • es una mujer trans y le gusta Z
  • ama a Y. Ella es así: ama a todas las mujeres por igual. 

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Las opiniones expresadas por nuestros nuestros columnistas reflejan el punto de vista del autor, que no necesariamente coincide con la línea editorial ni la postura de Chilango.

Karen Villeda
Karen Villeda es escritora. Ha publicado un par de libros para niños, dos de ensayos y cuatro poemarios. En 2015 participó en el Programa Internacional de Escritura de la Universidad de Iowa. En POETronicA (www.poetronica.net) explora la relación entre poesía y multimedia. (Ah, y tiene un gato llamado León Tolstói.)