En la calle de Talavera, donde el Centro Histórico todavía huele a barrio, la historia del Niño Dios no se cuenta: se trabaja. Desde hace más de medio siglo, Saúl Uribe convierte tela en tradición y fe en oficio. Así nació El Sastre del Niño Dios, un nombre que se volvió referencia en la CDMX y más allá.
Saúl empezó a los 20 años, cuando casi nadie fabricaba vestimentas religiosas y mucho menos pensaba en hacerlas a la medida. “Las ideas no salen de la cabeza, salen del corazón y del espíritu”, dice. Su relación con el Niño Jesús viene de la infancia, de las posadas, del arrullo entre el 16 y el 24 de diciembre. De ahí nació una vocación que en 1975 se volvió oficio.

Una tablita, terciopelo y una máquina de pedal
El primer taller no era taller: “Empezamos en 1975 comprando 5 o 6 metros de terciopelo, yo cortando en una tablita con un patrón que son moldes de cartón y mi mujer en esa época embarazada y cosiendo en una máquina de pedal Singer, ahí empezamos la labor”, recuerda. Vendían como ambulantes, afuera del pasaje Pedro Slim, sobre Venustiano Carranza.
Cada año regresaban los mismos clientes. No sólo compraban para su casa: revendían desde Tijuana hasta Chiapas. Así, sin campañas ni anuncios, el nombre empezó a correr. “La vida me dio humildad, me dio espiritualidad y la soberbia la eché al bote de la basura”, dice Saúl. Todavía no era el Sastre del Niño Jesús, pero ya lo buscaban.
El salto llegó con Talavera en el Centro Histórico. En ese entonces, la calle era peligrosa, sin luminarias, con basura y autos abandonados. “Tuve que negociar para que no me espantaran a la clientela”, cuenta. Compró sus primeros accesorios en $6,000 y levantó la cortina más pequeña que pudo. Desde ahí, empezó otra etapa.
Y este cambio fue gracias a la lideresa Guillermina Sánchez Rico: “El gran paso se da por el crecimiento del negocio. Nos cambiaron al jardín Alfonso García Bravo, ahí nos cambió una mujer hermosa porque gracias a eso hubo un crecimiento, se llamaba Guillermina Sánchez Rico” recuerda.
@chilangocom La calle Talavera o "La calle del Niño Dios" es el lugar clásico donde puedes vestir a tu "Niño Dios" para el Día de la Candelaria, pero lo que pocos saben es que la tradición de este icónico corredor empezó gracias a Saúl Uribe, el sastre del Niño Jesús. 👶💖 ¿Conocías la historia? 👀 #Chilango #cdmx #DíaDeLaCandelaria
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Talavera no solo marcó su crecimiento, también su identidad. La calle se transformó con los años hasta convertirse en el corredor del Niño Dios el 2 de febrero de 2011, que ahora es un punto de referencia nacional para vestir al Niño Jesús. “Pude rescatar esta área del barrio de La Merced”, dice Saúl con orgullo. Hoy suma 13 locales, una coincidencia que él no pasa por alto, todos ligados a la historia del ex convento de La Merced.
El traje a la medida como principio
El diferencial siempre fue claro: hacer un traje a la medida. “Era lo más correcto”, explica. No producir por producir, sino respetar tamaños, tradición y sentido. De hacer cien o doscientos vestidos por temporada, pasó a levantar una industria artesanal que en 2026 sigue creciendo.

Las tallas van de los ocho centímetros hasta los 45, siempre medidas del hombro a los pies. Hay kits completos para vestir al Niño Dios desde $30 y opciones más elaboradas que suben conforme aumenta el tamaño y los accesorios. “No es gente con mucha liquidez, pero sí con mucho amor a su Niño Jesús”, dice.
El Niño Dios y los famosos
La historia de Saúl también cruzó pantallas y fronteras. Verónica Castro fue una de las primeras figuras públicas en abrirle camino; después vinieron Maxine Woodside, Matilde Obregón, María Victoria y Carmen Salinas. Pero uno de los momentos más significativos fue el reportaje de Cristina Pacheco el cual, Saúl aún recuerda con cariño: “Fue hermoso, es un ícono”, recuerda.
En 2025, el Niño Dios de Niños Uribe apareció en el Sorteo Zodiaco de la Lotería Nacional como reconocimiento a 50 años de trabajo espiritual. Antes, una pieza llegó al Vaticano: un Niño Jesús con el ayate de Juan Diego que fue bendecido por el Papa Francisco y llevado hasta Roma. “Me cayó del cielo”, dice Saúl.
Pero no todo ha sido celebración. En los últimos años, Saúl vio llegar la producción extranjera a un terreno que parecía intocable. “Nunca pensé que entraran a las vestimentas religiosas del Niño Jesús”, advierte. Para él, no es solo competencia económica: es una amenaza a más de 10 mil empleos artesanales en Michoacán, Querétaro, Toluca y San Juan del Río.

“Ellos lo ven por lo industrial. Nosotros lo vemos por la fe”, resume. Por eso insiste en una idea que repite como mantra: “Lo hecho en México está bien hecho”.
Niño Jesús en el Día de la Candelaria
Cada año, previo al Día de la Candelaria, Talavera se vuelve un río. Familias completas llegan con su Niño Dios en brazos, buscan talla, preguntan tradición, comparan telas. “Del viernes al domingo está abarrotado”, dice Saúl. Después del 2 de febrero, la calle se vacía, pero el ciclo nunca se rompe, siendo el 1 de febrero el día más concurrido.
Porque vestir al Niño Jesús no es una moda, es una práctica que se aprende. Blanco el primer año, sentado el segundo, de pie el tercero. Luego, cada familia decide. “No es una regla espiritual, es una tradición”, aclara y recalca que la tradición no marca vestirlo con playeras de algún equipo de futbol o personajes.

Saúl Uribe lleva 51 años en Talavera. Más de media vida dedicada a un oficio que mezcló ciudad, fe y resistencia. Nunca imaginó este alcance, pero sí tuvo una visión: convertir una calle olvidada en un punto de encuentro.
“Gracias a mi visión hubo una misión. ¿Y cuál es esa misión? Que hoy todos estos comerciantes pueden ganar y a mí me da satisfacción, no es competencia, es lo que yo siento es gratitud porque gracias a eso tenemos la calle del Niño Jesús a nivel nacional reconocida” dice. Hoy, esa misión se sostiene puntada a puntada, entre telas, manos y memoria viva del Centro Histórico de la CDMX.
- ¿Dónde? Corredor del Niño Dios (Talavera 13, Col. Centro, Cuauhtémoc, CDMX)