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Guardianes de la Memoria: rescatan náhuatl con clases a infancias en Bebetecas y CENDI de CDMX

Ante el riesgo de desaparición del náhuatl, en Milpa Alta imparten clases a infancias desde los 4 años con el fin de crear nuevos hablantes.

Diego Elizalde se niega a dejar morir el náhuatl, la lengua que aprendió de su abuelo. “Ahora ya no se escucha tanto. Hay una ruptura en la transmisión intergeneracional y los niños ya no la están aprendiendo”, comenta en entrevista con Chilango desde la trinchera en que lucha para cambiar esta situación: una Bebeteca con resbaladillas, alberca de pelotas y juegos didácticos. Aquí, Diego imparte clases de náhuatl a infancias de apenas cuatro años de edad.

En la Bebeteca de Villa Milpa Alta, cinco estudiantes toman clases de náhuatl con Diego. / Foto: Alcaldía Milpa Alta

“En Milpa Alta, el náhuatl está catalogado como una lengua en alto riesgo de desaparición. Los hablantes que hay son mayores de 70, 80 o 90 años”, explica.

Ante esta situación, Diego y otros hablantes de náhuatl buscan revertir esta tendencia. A través del programa “Guardianes de la Memoria”, dan talleres en CENDI, Bebetecas y las Casas de Cultura de la demarcación para acercar la lengua a nuevas generaciones.

Foto: Alcaldía Milpa Alta

“Son niños que todavía están desarrollando sus habilidades de lenguaje. Entonces, la idea es que adquieran el náhuatl así como aprenden el español“, detalla al respecto la directora de Inclusión Social de Milpa Alta y encargada del proyecto, Magali Cadena Amador.

Creando nuevos hablantes de náhuatl

En la Bebeteca de la comunidad de Villa Milpa Alta, cinco niñas de entre cuatro y seis años de edad toman clases de náhuatl con Diego.

Aquí no hay pizarrones, libretas de apuntes, libros de texto ni hojas con reglas gramaticales. Las clases transcurren entre juegos y dinámicas que estimulan a las infancias, les ayudan a familiarizar su oído con el náhuatl y las desafían a hablarlo.

Foto: Alcaldía Milpa Alta

“Tratamos de hacerlo divertido y hacerlo atractivo para los niños. Entonces, hacemos juegos, pero al mismo tiempo hacemos que estén escuchando constantemente la lengua. Todas las instrucciones de todas las dinámicas se las decimos en náhuatl para que vayan familiarizándose con los sonidos”.

Así, a tan solo un mes del inicio de las clases, las estudiantes de Diego ya saben presentarse, decir cómo se llaman y en dónde viven. También saben cómo saludar y despedirse. Además, a través de un juego de canicas, el profesor las hace practicar los números y los colores en náhuatl.

Foto: Alcaldía Milpa Alta

A ello se suman palabras de origen náhuatl que, a veces de forma inadvertida, están presentes en nuestro vocabulario cotidiano, como tamalli, atolli, xocolatl, ahuacatl oxictomatl, en sus versiones castellanizadas.

“No estudiamos el náhuatl como lengua muerta. Buscamos que la aprendan a usar como un instrumento de comunicación; no como un conocimiento cultural o histórico, sino como una lengua viva que podemos usar para comunicarnos”, explica Diego.

El curso está diseñado para infancias de 4 a 10 años de edad. El objetivo inicial es que las y los estudiantes adquieran vocabulario. La escritura y las reglas gramaticales pueden venir después para quienes deseen seguir estudiando la lengua, explica Diego. Pero la prioridad es mantener viva el habla:

“Lo que queremos es hacer nuevos hablantes. Queremos revitalizar la lengua, ese es el objetivo último, lo que que nosotros quisiéramos lograr”.

Foto: Alcaldía Milpa Alta

Lenguas indígenas, en peligro de extinción

Puesto en marcha en febrero de 2026, el programa Guardianes de la Memoria surge de la necesidad de rescatar una lengua que está cayendo en desuso, explica la directora de Inclusión Social de Milpa Alta, Magali Cadena Amador.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, en México hay 7 millones 364 mil 645 personas de 3 años y más que hablaban alguna lengua indígena.

De entre todas las lenguas indígenas que existen en el país, la náhuatl es la más hablada. Cuenta con un millón 651 mil 958 hablantes distribuidos en 14 estados de la República.

Foto: alcaldía Milpa Alta

En el caso de CDMX, hay 125 mil 153 hablantes de lenguas indígenas. El 31.5%, es decir, 39 mil 475 habitantes de la capital, hablan náhuatl.

Sin embargo, el porcentaje de hablantes de lenguas indígenas tanto a nivel nacional como a nivel local ha ido decreciendo constantemente con el paso de las décadas.

El INEGI reporta que en 1930 el porcentaje de la población mexicana de cinco o más años de edad que hablaba alguna lengua indígena era de 16%. Para 2015, ese porcentaje había disminuido a tan solo 6.6%, y en 2020 alcanzó su mínimo histórico, con apenas 6.2%.

Foto: INEGI

En ese sentido, uno de los factores que parecen explicar la disminución del número de hablantes de lenguas indígenas es la ruptura de la transmisión intergeneracional de la que habla Diego.

“Desde la generación de mi papá, la mayoría de los niños dejaron de aprender la lengua. Entonces, ya no se transmitió”, comenta.

Al respecto, datos del Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva de la Ciudad de México confirman que los grupos poblacionales más jóvenes tienden a tener menos hablantes de lenguas indígenas.

En la capital, el grupo etario donde más se hablan lenguas indígenas es el de 45 a 49 años. Luego, conforme van disminuyendo las edades, también bajan los hablantes de lenguas indígenas. Los niños de entre 3 y 4 años y de entre 5 y 9 años son los que menos conocimiento tienen de lenguas indígenas. En toda la capital únicamente hay 122 infancias de entre 3 y 9 años de edad que hablan alguna lengua indígena. De ello deriva la importancia de una política pública que acerque el conocimiento del náhuatl a la primera infancia.

Foto: Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva de CDMX

Guardianes de la Memoria

El de Diego, de 33 años, es un caso atípico. Él aprendió la lengua náhuatl desde niño, gracias a su abuelo.

“Mi abuelo vivía aquí, en el Barrio de la Concepción de Villa Milpa Alta, y hablaba náhuatl. Éramos muy cercanos. Yo siempre andaba detrás de él y le preguntaba ‘¿Cómo se dice esto? ¿Cómo se dice aquello?’. Él me llevaba a lugares donde se reunía con otras personas hablantes o con su familia. También cuando íbamos en la calle y se encontraba a alguien que hablaba la lengua, me decía que pusiera atención”, recuerda.

Luego, con el paso del tiempo, Diego también aprendió a escribir en náhuatl. Finalmente, decidió matricularse en la Universidad de las Lenguas Indígenas de México. Allí, además de adquirir más conocimientos, desarrolló habilidades metodológicas para preparar cursos y talleres. Así, terminó convirtiéndose en uno de los Guardianes de la Memoria.

Magali Cadena Amador, directora de Inclusión Social de la alcaldía Milpa Alta, explica que los Guardianes de la Memoria son personas que hablan náhuatl y también tienen el nivel de conocimiento adecuado para enseñar la lengua.

“Les damos un estímulo económico para que puedan dar clases a la primera infancia. ¿Por qué desde la primera infancia? Porque están en la edad en que es más fácil adquirir la lengua. Además, así garantizamos que van a crecer usando la lengua”, detalla la funcionaria.

Asimismo, añade que en el caso de la alcaldía Milpa Alta, la enseñanza del náhuatl “es una prioridad y un deber”. Explica que en la demarcación hay 12 pueblos originarios con nahuablantes. Además, se trata de la única alcaldía de la Ciudad de México que cuenta con el reconocimiento de tener su propia variante de náhuatl.

Datos de la plataforma Data México de la Secretaría de Economía indican que en Milpa Alta hay 4 mil 240 hablantes de lenguas indígenas. De esa cantidad, 47.21% (2,002 habitantes) son hablantes de náhuatl. También hay hablantes de otomí (428 habitantes) y mazateco (393 habitantes), entre otras lenguas.

En ese sentido, la importancia de transmitir el náhuatl, va más allá de conservar una lengua:

“Cuando se pierde una lengua, se está perdiendo también una forma de entender el universo, el mundo y la vida“, apunta Magali. De allí proviene el nombre del programa. Quienes enseñan náhuatl son guardianes de la memoria histórica de los pueblos originarios. Además, al mismo tiempo, contribuyen a convertir a las infancias en nuevas guardianas y guardianes.

¿Dónde tomar clases de náhuatl gratis?

El programa Guardianes de la Memoria opera en siete CENDI, donde se imparte el nivel preescolar de educación básica. Las clases también se dan en 10 Bebetecas, que son espacios de atención a la primera infancia, donde niñas y niños acceden a estimulación temprana, actividades culturales, recreativas y artísticas. Además, los cursos se pueden tomar en cinco Casas de Cultura de la alcaldía Milpa Alta.

Foto: Alcaldía Milpa Alta

Todos los cursos son gratuitos. Actualmente, asisten a clases de náhuatl alrededor de 2,000 estudiantes, según datos proporcionados por la demarcación. Para atener a esta población se cuenta con 10 talleristas y la participación de 24 colectivos y proyectos culturales.

Foto: Alcaldía Milpa Alta

Magali Cadena explica que detrás de estos cursos hay todo un proceso de capacitación para los docentes y generación de un plan de trabajo.

“Nos tuvimos que adecuar a los requerimientos de la SEP para poder entrar a los CENDI. Todo va conforme al Plan de Estudios de la Nueva Escuela Mexicana, y en el caso de las Bebetecas también tuvimos que adaptarlo, porque son niños que apenas empiezan con el lenguaje”.

Foto: Alcaldía Milpa Alta

Ven impacto positivo de las clases de náhuatl para infancias

Finalmente, el profesor Diego Elizalde destaca que, además de ayudar a la conservación y difusión del náhuatl, el programa Guardianes de la Memoria ayuda a mejorar las capacidades cognitivas de las infancias.

“Cuando uno aprende una segunda lengua, nuestra plasticidad neuronal adquiere más dinámica”, explica. En ese sentido, el aprendizaje del náhuatl es tan enriquecedor como el del inglés, el francés o cualquier otra lengua:

“Al aprender una lengua mejoramos nuestras capacidades. Si ya conocemos dos lenguas, nos será más fácil aprender una tercera”, concluye Diego.


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