Desmesuras y delirios en el Festival de Cannes 2024: Furiosa, Megalópolis y más

El Festival Internacional de Cine de Cannes 2024 ya empezó y aquí te contamos nuestras primeras impresiones.

Existen dos términos que, entre muchos otros, describen perfectamente al Festival Internacional de Cine de Cannes y lo que su experiencia engloba. Estos son desmesura y delirio. Ambas palabras funcionan también para poder describir, de distintas formas, algunas de las películas que se han mostrado en el inicio de la edición 77 de evento que empezó el 14 de mayo de 2024.

Por Pedro Segura

Furiosa se estrena en el Festival de Cannes 2024

Como una de las múltiples aperturas no oficiales —entre las que se encuentra también otro exceso, la titánica restauración de Napoleón (1927) de Abel Gance—, se exhibió Furiosa: A Mad Max Saga, precuela de la descomunal Fury Road, estrenada hace casi 10 años.

En formato capitular, George Miller explora los traumas y las motivaciones, ya mencionadas en el filme previo, que moldearon a Furiosa desde su infancia hasta su edad adulta. El personaje antes era interpretado por Charlize Theron y ahora es personificada por por Alyla Browne y Anya Taylor-Joy. La película continúa con el visual frenesí desbordante de la entrega anterior, pero enfrentando una contención de carácter narrativo. 

Furiosa: de la Saga Mad Max,
Jasin Boland. © 2024 Warner Bros. Entertainment Inc. Todos los derechos reservados.

Si Fury Road (2015) era un bombardeo incesante de movimiento y adrenalina, Furiosa pausa, se detiene e integra de forma orgánica la trama para el desarrollo de los personajes que en la entrega previa se sentía innecesario. Las deslumbrantes escenas de acción permanecen, pero el enfoque se desplaza hacia la guerrera titular, explorando sus orígenes y luchas en un mundo postapocalíptico despiadado.

Destacamos que la más espectacular secuencia de acción, donde Miller despliega sus admirables talentos de manejo de espacio digital y movimiento frenético, llega a la hora y media de metraje.

Si aquí la desmesura autoral de Miller topa con sus propias limitantes estructurales, donde la construcción de personajes (curiosamente menos simpáticos que en la secuela ya existente) obliga a poner el freno al descontrol, pero sin olvidar la esencia delírica en su apabullante mundo apocalíptico, todo lo opuesto sucede en la desbordante ambición de Francis Ford Coppola. Sí, hablamos de Megalopolis, proyecto de más de 40 años de gestión. 


La esperadísima (literal) Megalopolis

Este barroco desvarío digital derrama ideas, claramente acumuladas por décadas, sin importarle en ningún momento la posibilidad de cohesión. Si Miller desea profundizar, tal vez sin éxito, en las dimensiones de sus personajes, en Coppola esa intención, presente en un tono menor, se diluye en su artificialidad impostada que busca capturar la amoral que el director percibe del mundo contemporáneo.

Su cuento, de inspiración trágica griega o teatro shakesperiano, pero más hermanado de forma accidental al mundo del auteurismo vulgar, cuenta la historia de César, encarnado por Adam Driver. Se trata de un heredero idealista cuya visión es (re)construir una metrópolis, un Nueva York comparado con la Roma antigua, en una sociedad más utópica.

El personaje es un claro alter ego del cineasta detrás de Apocalypse Now (1979) que, cual cineasta, en su megalomanía lidia con el peso de poder controlar tiempo y espacio. Su espíritu ídlico tiene que lidiar con la perversión del mundo que lo rodea, aunque claramente ya no tiene intención alguna de entender. 

La desmesura de este cuento, que transita de la farsa a la tragedia en un universo plástico de CGI, se regodea en su caos. También disfruta su descontrol y se pierde con goce en un sinsentido catártico que más que anárquico, resulta autodestructivo, no solo a nivel autoral o hasta personal, sino narrativo y estético. 

Pigen med nålen

En el mismo orden, el del desconocimiento de límites, también en competencia oficial se presentó el tercer trabajo del cineasta sueco Magnus Von Horn, Pigen med nålen. El metraje es un catálogo de abyecciones, un sinsentido de miserabilidad que a cada minuto busca superarse a sí mismo.

Pone al servicio de su maldad diversos recursos manipulativos del lenguaje cinematográfico. El filme, que entiende la POBREZA post Primera Guerra Mundial como una de orden moral, no económico o estructural, cuenta la pesadillesca historia de una mujer abandonada a su suerte con un embarazo. En su camino, ella encuentra a una carismática mujer que le ofrece una salida, con intenciones ocultas innombrables.

La película toma como pretexto esta historia para hacer un despliegue de perversiones, sin ningún tipo de control y utilizando el cine de forma infame. No toda ruptura de margen es representación de libertad, lo puede ser también de irresponsabilidad. El exceso no siempre es el camino. 

El Festival Internacional de Cine de Cannes 2024 terminará el 25 de mayo. Mantente al pendiente de las novedades que Chilango te tendrá mientras se celebra.

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