La historia volvió a escribir un desenlace cruel para México. Ni la altitud de la capital, ni el aliento ensordecedor de un Estadio Ciudad de México vestido de verde, ni el talento de cracks como Julián Quiñones o Raúl Jiménez fueron suficientes para cambiar el destino. El Tri cayó 3 a 2 ante Inglaterra y vio desmoronarse el sueño que durante semanas alimentó a todo un país: volver a instalarse entre las ocho mejores selecciones del mundo y romper la barrera de los Octavos de Final.
Con el silbatazo final no sólo terminó la participación del Tri en el Mundial 2026, también concluyó el último partido del país como anfitrión de la justa deportiva. Mientras los ingleses celebraban un triunfo que los llevará a enfrentar a Noruega en los cuartos de final, las tribunas quedaron en silencio.
Como ya había sido tradición en cada juego de la Selección Nacional, la euforia pambolera empezó mucho antes del silbatazo inicial. Desde las primeras horas del domingo, la CDMX comenzó a teñirse de verde entre playeras del Tri, banderas al viento y rostros pintados.
Poco a poco, cientos de aficionados fueron tomando el Fan Fest del Zócalo y las inmediaciones del Ángel de la Independencia para apartar un buen lugar frente a las pantallas gigantes. Había un mismo sentimiento flotando en el aire: la esperanza de ver a México disputar un partido histórico que podría romper una sequía de casi cuatro décadas y meterlo a unos Cuartos de Final mundialistas. Una ilusión que, a pesar de un buen juego, no se consumó.
Conforme avanzó la mañana, la marea tricolor no dejó de crecer. Lo que arrancó con pequeños grupos terminó convirtiéndose en una multitud que inundó ambos puntos de reunión. Y hubieran sido más de no ser por el operativo de seguridad desplegado por las autoridades que limitó el acceso para evitar aglomeraciones y prevenir una tragedia como la ocurrida tras el triunfo ante Ecuador, donde cuatro personas perdieron la vida durante los festejos.
Aún faltaba para que rodara el balón y tanto el Zócalo como el Ángel habían reportado lleno total. Ni la lluvia alcanzó para apagar el ánimo. Familias completas, grupos de amigos y aficionados de todas las edades llenaron las calles entre cánticos, porras, cornetas y banderas ondeando. La ciudad vibraba con una mezcla de nervios, esperanza y esa confianza que sólo despierta el Mundial cuando el Tri está a un paso de hacer historia.
La espera —que se alargó una hora más debido a que el juego se aplazó por una tormenta eléctrica— también tuvo su propia fiesta. Hubo música, guerra de espuma, bailes improvisados y hasta cascaritas para matar el tiempo antes del arranque del partido. Nadie se salvaba del “¡Quiere volar!”, mientras miles de gargantas se unían en un solo grito que retumbaba por toda la ciudad: “¡México, México!”.
Durante horas, el país vivió aferrado a la posibilidad de que esta vez sí fuera diferente. Pero cuando el árbitro decretó el final, el “¿Y si sí?” que había acompañado a millones de mexicanos terminó en un doloroso “No se pudo”.
La Cruzada que Inglaterra ganó
A las 19:00 el árbitro pitó. La primera tarjeta amarilla de la noche apareció antes del minuto 2 para Declan Rice. El Tri corrió a meterse en el terreno inglés, sin gran efecto por la marca de otra falta, ahora para un mexicano. Más comenzaron a surgir. Mientras, Inglaterra cruzó al otro extremo para hacer el contraataque.
Un descuido fue aprovechado por la selección europea para anotar el primer gol con autoría de Jude Bellingham; el primero que la escuadra nacional recibía en todo lo que llevaba del Mundial. No habían pasado más de dos minutos cuando el segundo tanto vendría, nuevamente del jugador del Real Madrid. La esperanza verde sufrió un mordaz decaimiento.
Inglaterra sólo había ganado una vez en el Estadio Ciudad de México, pero no frente al Tri: en cuatro partidos que había disputado antes en este recinto, sólo había vencido 3 a 0 a Paraguay en 1986. Aún tenía pendiente la herida de la victoria de Argentina con la “Mano de Dios”, que curó.
Julián Quiñones asestó el balón al minuto 42 con una patada que le dio su primer punto al equipo mexicano. Las calcetas rojas se mantuvieron constantes al frente del número 1 de Inglaterra, Jordan Pickford. Sin embargo, el primer tiempo se fue sin más.
El actor Jaime Camil y el boxeador Saúl “Canelo” Álvarez tomaron los micrófonos para dar paso al show de medio tiempo de Maná, en el que interpretó su versión de “El Rey” de José Alfredo Jiménez entre luces verdes y fuego. “Eeeeooo”, cantó el vocalista Fher, tratando de levantar los ánimos “mojados” por un marcador detenido en 1-2.
De regreso, una oportunidad para los locales vendría con una tarjeta roja para Jarell Quansah. No obstante, una mala salida de Edson Álvarez le costó a México el tercer gol, cobrado por Harry Kane, el capitán de los rivales. El destino sería caprichoso y “se las regresaría” a los ingleses con un penal a favor del Tricolor que Raúl Jiménez lideraría para dejar los números en 2-3.
El Tri apretó, pero todo se apagó con el pitazo del árbitro. Teóricamente, la “maldición” permanece. Pero, a pesar de todo, gracias. Gracias a este equipo por su entrega. Por levantar los ánimos caídos en la sociedad mexa. Por resistir. Aún seguimos gritando: ¡Vamos, México!
Datos históricos alrededor del partido
- 2 veces ha jugado México los Cuartos de Final en Mundiales: en 1970 y 1986, sin llegar jamás a Semifinales.
- El primer encuentro de México vs Inglaterra en un Mundial ocurrió en 1966; en aquel momento, el Tri cayó 2-0.
- Desde hace 13 años la Selección Nacional no perdía un partido oficial en el Estadio Ciudad de México. Es la primera vez que es derrotada en este recinto en un Mundial.