Después de casi un siglo de operaciones, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) sigue siendo el eje rector del sistema aeroportuario nacional no sólo por ser una de las infraestructuras más grandes del país (casi 800 hectáreas de extensión), sino por el papel estratégico de conectividad y motor económico que desempeña.
Ubicada en el corazón de la capital, esta terminal aérea con 97 años de historia (iniciando en 1928 cuando un biplano Hanriot aterrizó en la pista 10/28), tendrá pronto la misión de recibir a turistas y aficionados de la Copa Mundial de la FIFA 2026, torneo en el que México es sede junto con Estados Unidos y Canadá.
El AICM ha evolucionado a lo largo del tiempo y tenido cambios relevantes como el control total de su gestión por parte de la Secretaría de Marina en 2023. Y ahora se somete a una intensa remodelación orientada a mejorar la experiencia de los pasajeros, especialmente de quienes arriben en las próximas semanas.
A principios de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum dio a conocer el plan de intervención en las terminales 1 y 2 de cara a la justa deportiva, el cual contempla mejoras estéticas, funcionales y estructurales, así como trabajos para el control de hundimientos en la zona, con la finalidad de garantizar la seguridad y la operación continua del aeropuerto.
Al frente de estas labores (que formalmente iniciaron entre abril y mayo pasado) está el almirante Juan José Padilla Olmos, quien asumió la dirección general del AICM poco antes del arranque de las remodelaciones. En entrevista con Chilango Diario, el también director del Grupo Aeroportuario Marina cuenta a detalle cómo ha sido este proceso.
Un cambio que venía en ruta
De acuerdo con el almirante Padilla Olmos, el plan de intervención del AICM tiene antecedentes que no refieren precisamente el Mundial: responde a otras necesidades históricamente postergadas. Sin embargo, el arribo del evento deportivo fue una coincidencia positiva que permitió acelerar los trabajos.
“Cuando la [Secretaría de] Marina llegó aquí, los dos directores que me antecedieron vieron la necesidad de presentar un programa de remodelación y mantenimiento no sólo de las instalaciones, sino de algunos procesos como el sistema de gestión aeroportuaria, que es el control de todos los vuelos.
“El Mundial fue una circunstancia afortunada porque nos ha ayudado a expeditar el mantenimiento, el equipamiento con tecnología de punta. Se analizó la necesidad de tener un aeropuerto de 46 millones de pasajeros [anuales], un aeropuerto funcional, seguro y con todas las comodidades”, comenta.
El plan maestro de la Marina está diseñado para atender tanto la parte de tierra, que es la zona antes de cruzar los filtros de seguridad, como el área de vuelo, que es de los filtros hacia dentro, incluyendo pistas, calles de rodaje y plataformas. Aunque los trabajos progresan, han encontrado desafíos significativos que obligan a trabajar a contrarreloj.
“Los retos que nos hemos encontrado son los imprevistos que siempre están en el aeropuerto: la falta de planos. No tenemos planos de drenajes, aires acondicionados, instalaciones eléctricas. Por decir: intervenimos un baño, pero afectó a dos o tres que estaban más allá. Eso ha originado que nos cuestionen por la falta de planeamiento.
“[También] enfrentarnos a imprevistos como, seguramente verá algunas circunstancias que son muy críticas, que es el reforzamiento de un módulo de la Terminal 1, que requería mucho más allá que una pintada”, explica.
Esta última intervención a la que hace referencia está relacionada con el Módulo 11, entregado en agosto pasado. Las obras abarcaron una superficie de 6,400 metros cuadrados e incluyeron la modernización de la sala de última espera de las puertas 29 a la 36, destinadas a vuelos internacionales.

Terminal 1, la que más esfuerzos ocupa
La Terminal 1, la más antigua y extensa del complejo, concentra la mayor parte de las obras de remodelación y mantenimiento, principalmente por imprevistos detectados como el “drenaje colapsado”. “Por eso el olor a baño era en toda la terminal. Los drenajes tenían tuberías de 6 pulgadas de diámetro cuando deberían haber llevado de 15”, indica.
Al preguntar sobre las causas que propiciaron esta situación, destaca dos: la antigüedad de la terminal y la intención de crear el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) en Texcoco, un proyecto impulsado en 2014 durante el gobierno de Enrique Peña Nieto y cancelado en 2018 por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, luego de una consulta popular en la que se argumentaron como principales motivos los altos costos, el impacto ambiental y los riesgos de hundimiento en la zona.
“Se pensó en un aeropuerto nuevo y era plenamente justificable no invertir más que lo estrictamente necesario que diera seguridad, pero las áreas que iban a destruir se dejaron de atender. Después vino la cancelación del aeropuerto, y que siempre sí nos quedábamos, y luego llegó la pandemia [de COVID-19] y se juntaron circunstancias que definitivamente obligaron a que la Terminal 1 sea hoy la que más atención necesita”, aclara.

Ejecución de obras por fases
La intervención del AICM se desarrolla en dos fases: la primera está programada para concluir el 15 de mayo, unos días antes de la inauguración de la justa deportiva en el Estadio Banorte (11 de junio).
Para entonces, se prevé contar con un esquema de seguridad plenamente operativo y mejoras visibles en la comodidad de los pasajeros (sanitarios, salas de espera, ambulatorios): “Estamos haciendo un reajuste de los porcentajes. Hemos manejado 41%, pero ya estamos en un 55-60% para que al 15 de mayo esté al 100%”.
La segunda contempla la construcción de tres estacionamientos ubicados en la entrada de la Terminal 2: dos estarán listos para el Mundial, mientras que el más grande (de seis niveles) quedará después, pues sólo estará terminado a una planta.
Paralelamente se atenderá el deterioro del sistema de drenaje, una problemática que ha provocado inundaciones en distintas áreas del aeropuerto y, en casos críticos, la suspensión temporal de las operaciones, así como cancelaciones masivas y retrasos que han dejado a pasajeros varados. “Este drenaje va a estar operativo, pero no terminado”, aclara.
Padilla Olmos reconoce que una parte de las obras correspondientes a la fase 2 se ejecutarán y terminarán después del evento. De acuerdo con lo estipulado en los contratos, los trabajos (tanto de obra como de supervisión) se pausarán del 31 de mayo al 31 de julio con motivo del Mundial, reiniciando el 1 de agosto.
“Cuando llegue el Mundial, las obras que van a seguir ya no afectarán la transitabilidad ni comodidad del pasajero”, recalca.
Un aeropuerto de excelencia
En cuanto a las innovaciones tecnológicas, el almirante destaca la instalación de cámaras con inteligencia artificial. Este tipo de equipos, ya presentes en diversos aeropuertos del mundo para mejorar la seguridad y la eficiencia operativa, permitirán identificar y dar seguimiento a personas dentro de la terminal (ya sea mediante reconocimiento facial o datos previamente registrados) para conocer, por ejemplo, cuánto tiempo han permanecido en determinadas áreas.
Además, contarán con parámetros que alertarán sobre situaciones inusuales, como equipaje abandonado. Incluso tendrán la capacidad de rastrear la ubicación de la persona que dejó la maleta y señalar en qué zona del aeropuerto se encuentra.
A esto se suma la colocación de más módulos e-gates (puertas electrónicas) en el área de migración para agilizar el paso de los visitantes extranjeros: “Aquí el crecimiento fue muy sustancial: teníamos 12 filtros automáticos (seis por terminal) y vamos a tener 40 (20 por terminal)”. Estos sistemas agilizan el control fronterizo mediante la lectura de pasaportes y validación biométrica facial, sin necesidad de ser entrevistado por un agente migratorio.
Resalta también la incorporación de equipos de validación de documentos. En estos módulos basta con colocar el pasaporte o INE, junto con el pase de abordar, para que el sistema verifique la identidad de la persona y confirme la información del vuelo. Una vez validado el proceso, el usuario puede avanzar hacia el área de inspección de equipaje.
“Eso va a ayudar a que haya más seguridad, que no haya equivocación por parte de los compañeros de esa área. Hemos encontrado gente que pasa los filtros y su salida era del AIFA, gente que ha entrado y su vuelo era dos días después”, añade.
Por otra parte, se mantienen reuniones semanales de coordinación entre autoridades de la Ciudad de México, instancias federales y la administración del AICM para atender distintos temas operativos. En este sentido, considera que los 7,000 elementos de seguridad con los que cuenta el aeropuerto serán suficientes durante el Mundial: “Hemos enfrentado eventos como la Fórmula 1, las vacaciones navideñas, que es donde hay más pasajeros, y creemos que no va a ser necesario [tener más]”.

Molestias que prometen rendir frutos
El AICM está a días de enfrentar la demanda que implicará el Mundial. El aeropuerto registra un flujo mensual de 3.5 millones de pasajeros. Sin embargo, para mayo y junio se prevé que la cifra aumente hasta 4.5 millones cada mes.
En este contexto, el almirante Padilla Olmos subraya el compromiso de todo el personal para garantizar tanto la seguridad aérea como la integridad física de los viajeros. Admite que, aunque los trabajos responden a una planeación, los imprevistos han obligado a hacer ajustes sobre el camino: “Ofrecerles una disculpa por las incomodidades que les causamos con tanta obra. Sí estamos planeando las obras, pero los imprevistos nos obligan a replanear, pero al 15 de mayo van a ver que el esfuerzo y las molestias que les ocasionamos valieron la pena”.
*Esta es la primera de dos entregas que exploran a fondo el plan de intervención del AICM