El estado de Oaxaca es uno de los más bonitos de nuestro México, es un mapa de tesoros que se descifra a mordidas y quienes hemos ido no lo podemos siquiera negar. Sus calles son una fiesta de colores, pero es su alquimia de chiles, especias y técnicas comunitarias lo que realmente nos tiene obsesionados. El sabor oaxaqueño es un imán cultural, y para que no tengas que esperar al próximo vuelo, aquí te traemos una ruta por algunos lugares imperdibles de comida oaxaqueña en la CDMX.
5 lugares de comida oaxaqueña en CDMX
Qué Lindo es Oaxaca
Nacido en 2012 del sueño de la señora Marilú, este rincón es un homenaje a la perseverancia y al patrimonio de la costa oaxaqueña. Lo que hace único a este lugar es su compromiso con la frescura: cada ingrediente viaja directamente desde Oaxaca para ser transformado con técnicas familiares que te transportan de inmediato al sur entre colores y música tradicional.
Aquí la estrella absoluta es el mole negro, una receta compleja de más de 20 ingredientes seleccionados y molidos con paciencia por familiares en la costa. Por otro lado, su mole verde es una joya a la que nadie se puede resistir. No olvides pedir el chocolate caliente con su suave pan de yema o un café de olla.
- Dónde: Norte 92 5901, Gertrudis Sánchez, Gustavo A. Madero.
- Costo: $200 por persona.
Guzina Oaxaca
Guzina significa “cocina” en zapoteco, y bajo la dirección del chef Carlos Galán, este espacio funciona como una verdadera embajada cultural y gastronómica. Su filosofía se basa en el respeto a la temporalidad y el apoyo a pequeños productores; desde el mezcal hasta la vajilla artesanal, todo el entorno está diseñado para celebrar el arte peculiar de Oaxaca.
Es el lugar ideal para los amantes del buen beber, pues cuentan con más de 50 variedades de mezcales de empresas familiares. Para comer, el mole negro Mixteco con pechuga de pato es un imperdible, al igual que sus tacos de lengua en barbacoa con costra de quesillo o su variedad de tamales (negro, amarillo y rajas) que respetan al máximo el producto local.
- Dónde: Av. Presidente Masaryk 513, Polanco, Miguel Hidalgo.
- Costo: Desayuno $300 / Comida $850 por persona.
Doña Lula
Con 33 años de historia, Doña Lula se ha mantenido fiel a la cocina enraizada y auténtica. Su cocina es un santuario de los procesos artesanales, destacando su mole negro elaborado en molino de piedra con recetas que han pasado de generación en generación.
Lo que hay que probar sí o sí aquí es el tasajo de la casa, servido con costillas adobadas, queso fundido, nopales y guacamole. También brillan sus chiles de agua rellenos de picadillo con almendra y la tlayuda del mercado, que busca evocar la esencia del Mercado Juárez de Oaxaca.
- Dónde: Miguel Ángel de Quevedo 639. Col. San Francisco
- Costo: $300 – $400 por persona.
La Oaxaquita
Es el sitio perfecto si buscas una tlayuda sin pretensiones pero con todo el sabor del comal y una historia de esfuerzo detrás que superó la pandemia con creces.
Su tlayuda es, sin duda, el platillo estrella, ofrecen versiones de tasajo, cecina enchilada y chorizo, además de opciones vegetarianas y veganas. Su menú se complementa con moles negro, verde y amarillo, memelas, sopes y doraditas que mantienen la esencia de la cocina popular oaxaqueña.
- Dónde: Degollado 75B, Guerrero, Cuauhtémoc.
- Costo: $200 por persona.
Rinconcito Oaxaqueño
Si vas por algo que se sienta de fondita oaxaqueña, este lugar le tira a lo más antojable: molotes (bolitas de masa rellenas de papa con chorizo) bañados con pasta de frijol y coronados con queso fresco; y tamales oaxaqueños para cuando quieres algo más “de agarrar y comer” pero sustancioso.
Lo chido es que puedes armarte el combo según tu antojo: memelitas con guisados de flor de calabaza, champiñones, huitlacoche, tinga, picadillo, papa con chorizo, chicharrón prensado, o subirle con versión con carne: pollo, cecina, tasajo o chorizo. Y si quieres irte por algo más de la casa, te recomendamos probar la Oaxaqueña: chile de agua, chapulines y chorizo.
- Dónde: Canal de Miramontes 2082, Educación, Coyoacán.
- Costo: $200 – $350 por persona.
No te sorprendas si el molito negro sabe distinto en cada lugar; la diferencia está en el molino, el tostado del chile y el corazón de quien lo prepara. ¡A disfrutar la comida oaxaqueña en CDMX se ha dicho! ¡Buen provecho!