Los colonos de Tepito pecan de migajeros. Pero no porque le falte dignidad al barrio más bravo y resiliente de la CDMX; sino porque se dice que entre sus vecindades nació un platillo que responde a la necesidad y que saca a relucir el ingenio mexicano: las migas de Tepito, cuya receta destaca, de otras de migas, por su consistencia caldosa y huesos que lo acompañan.
El mito urbano dice que las migas de Tepito se inventaron en 1913 por oriundos del barrio y se popularizaron en el establecimiento de “La Güera” en 1967; sin embargo, como todo mito, el relato se confunde con la memoria.
El origen de este platillo es un rompecabezas que solo los vecinos del Barrio Bravo pueden armar; pero que acá intentaremos ordenar.
¿Quién, cómo y cuándo? Esto sabemos del origen de las migas de Tepito
Cada platillo habla y las migas de Tepito son muy ruidosas. ¿Qué nos cuenta el pan remojado en caldo de huesos y chiles secos? ¿Por qué deberíamos escucharlo?
Todo lo que saboreamos a la hora de la comida forma parte de la historia de quiénes somos como individuos, como mexicanos y como habitantes de la CDMX. Así que, para entender la historia y origen de las migas de Tepito, nos dimos una vuelta al Claustro de Sor Juana para platicar con la maestra Patricia López Gutiérrez, especialista en Historia de la cocina y alimentación de México y el mundo.
“A través de la alimentación, que incluye comida y bebida, encontramos pautas identitarias de nosotros como habitantes de la Ciudad de México y también como mexicanos en general”, resalta Patricia López.
Lo que nos cuenta la Historia
La historia de la gastronomía mexicana es relativamente nueva, confiesa la historiadora; pero su importancia radica en la documentación de la memoria histórica. Por ello, cuando indagamos en por qué, cuándo y a quién se le ocurrió crear las migas de Tepito, nos encontramos con un mito gastronómico.
De acuerdo a la maestra Patricia, por la poca documentación bibliográfica y la vasta tradición oral, no hay una forma de sustentar la invención del guiso en el año de 1913, como popularmente se conoce.
No obstante, ella nos hace pensar en la siguiente hipótesis: para ese año, México estaba inmerso en la Revolución y a un año de que se viviera el bienio del hambre en la CDMX.
En ese contexto, juntar pan duro que sobró, con chiles secos y huesos que ya nadie compra, las migas resultan en una respuesta al hambre de Tepito; por lo que es verosímil situar la creación de ese platillo en ese año.
Lo que cuentan los vecinos
En la esquina de la calle de Caridad y Avenida del Trabajo, en Tepito, se encuentra Migas Mary, un negocio sostenido por las hermanas: Doña María del Carmen y Doña Lupita. Según sus memorias, las migas en Tepito las empezó a vender su abuela Natalia López en 1913 en la vecindad de la calle de Caridad 38.
Ellas cuentan que su abuela Natalia trabajaba en la cocina de una familia española y adinerada que vivía en el centro de la ciudad. Supuestamente fue ahí donde conoció las migas españolas: “Yo creo que ahí la orientaron porque trabajó con unas personas españolas” dice doña Lupita.
Al enviudar, Natalia se mudó con sus hijos a Tepito y, ante la necesidad de mantener a su familia y la precariedad del barrio, empezó a vender migas. “Le dijeron: ‘si sabes hacerlas… ese guiso, pos hazlo y vende, a ver si sale’”, relata doña Lupita, quien además asegura que su abuelita vendía mucho.
Sin embargo, la receta que utilizó Natalia para su negocio y que aprendieron sus hijas es diferente a las migas españolas. Las que ellas preparan son caldosas y utilizan chile cascabel, entre otros; aunque su receta conserva la longaniza entre sus ingredientes.
Doña María cuenta que la receta original de su abuelita no llevaba huesos como ahora se sirve, pues estos se agregaron después, cuando la receta se extendió entre los tepiteños: “Es que mi mamá, la verdad, le preguntabas la receta, te la daba. No era envidiosa.”
De esta forma, Natalia López mantuvo a sus hijos, compartió la receta y los colonos la convirtieron en las migas de Tepito.
El emprendimiento de la señora Natalia pasó a manos de su hija Mary, quien abrió el local hace aproximadamente 50 años y le puso el nombre de Migas Mary. Actualmente el negocio es atendido por la cuarta generación de mujeres de su familia.
La esencia de las migas de Tepito
La historiadora Patricia López comenta que una de las razones que dio origen a este platillo es el aprovechamiento máximo de los ingredientes: “Lo que antes era basura se convierte en comida.” Esa es la esencia de las migas de Tepito. Hacer lo máximo con lo mínimo y compartir.
Doña María y Doña Lupita explican que cuando su abuela compartió la receta entre sus vecinos, ellos comenzaron a vender migas para tener también una fuente de ingreso. De esta forma, se agregaron diferentes ingredientes de acuerdo al gusto y capacidad de quien las preparaba. No se sabe quién agregó los huesos o si todos aprendieron de la señora Natalia, pero reconoce que ya son muchas las generaciones que han comido migas.
“Las señoritas que estaban aquí, ellas son clientas desde niñas”, cuenta Doña María mientras señala a dos mujeres de la tercera edad comiendo su plato de migas a unas mesas de distancia.
Con cuchara de madera y en plato de barro
En Migas Mary todavía se sirven las migas con cuchara de madera, de hecho es el único platillo de su menú que se ofrece así. De igual forma, cada local que vende este platillo tiene su toque único, como seguramente lo tiene cada persona que prepara el guiso en su casa.
En la calle conocida como la Rinconada, en una fachada que se confunde entre los puestos de fundas para el celular, se encuentran las Migas Chucha, atendidas por la sobrina de Doña Chucha, fundadora del negocio. La mujer dice que su tía (Q.E.P.D) vendía la migas desde antes del terremoto de 1985 dentro de una de las vecindades que se cayeron durante el siniestro. “Las vendía en el patio de la vecindad y las servía con cuchara de madera”, cuenta.
Asimismo, unas clientas y vecinas del barrio confiesan que ellas comían con Doña Chucha desde “que éramos chamaquitas, cuando la vecindad estaba y las comíamos hasta en la banqueta”, esto mientras sorbían el tuétano del hueso en sus migas.
Un barrio de migas
Doña María cuenta que “las migas antes eran muy conocidas aquí en el barrio… Y ya la gente que llega a venir pues sabe que aquí es un barrio de migas.”
Cuando se sirve el plato, no solo se ve cómo se derrama el caldo por sus orillas o los huesos que sobresalen. También se ve una comunidad, un ágora en cada establecimiento que vende las migas de Tepito, donde cada persona forma parte del ritual comunitario: primero se sazonan con limón y orégano, algunos ponen cebolla; después se comen los huesos con ayuda de popotes recortados para sorber el tuétano; por último, se le dan cucharadas al caldo con pan y el estómago queda lleno para seguir con la jornada, satisfecho y con poco dinero.
Las migas de Tepito es uno de esos platillos que reflejan la identidad de la CDMX, como diría la historiadora Patricia: “Es problemática, pero al mismo tiempo es una ciudad muy noble. Muy noble y muy resistente.”
Su consumo y prevalencia es una muestra de cómo sobrevive la comunidad. “Había mucha necesidad en el barrio, de veras, pero nosotros, a dios gracias, nunca padecimos. Luego mi mamá regalaba platos a quien necesitaba. Y esas son bendiciones. Decía mi abuelita: ‘ahorita por ellos, mañana por nuestros parientes’”, asegura Doña Lupita al recordar a su abuela y a su madre.
La gourmetización de las migas de Tepito
En el año 2013 el chef Anthony Bourdain visitó Migas La Güera y su veredicto fue positivo: al chef internacional lo conquistaron las migas de Tepito. Algunos vecinos del Barrio Bravo comentan que desde esa visita el platillo se popularizó en la CDMX. Seguía siendo una “comida para pobres”, pero con la aprobación de Bourdain ya era digno de ser mirado.
“Una vez que fueron reconocidas, nada escapa, porque la preocupación es la atención al turista extranjero”, comenta Patricia López, y lo ejemplifica con los chilaquiles. Otro platillo que nació de la necesidad de resolver el hambre con pocos ingredientes y que ahora se sirve en toda la CDMX, algunos con salsa que no pica y totopos perfectamente cortados para una foto aesthetic en redes sociales.
“¿Cuándo habíamos oído que nos preguntaran en la fonda de un mercado popular si queremos que pique o que no pique? O sea, preparan la comida y nos la sirven, pica, ya qué”, asevera López Gutiérrez.
De esta forma, las migas de Tepito también forman parte de la resistencia contra la gentrificación. Actualmente, locales populares como La Güera o Migas Mary, ya son visitados por extranjeros con frecuencia. No obstante, la receta y la forma de emplatar se conserva, como en Migas Mary que siguen utilizando las cucharas de madera y platos de barro para servir, tal y como su abuelita les enseñó.
Las migas de Tepito es un platillo que nace del hambre, pertenece a la comunidad y forja una identidad. ¿Resistirán a la gentrificación? Eso solo la resiliencia de Tepito y los chilangos lo determinarán.
@chilangocom Desde hace más de 50 años las Migas “La Güera” se encargan de servir migas a la bandita chilanga que va en busca de agarrar fuerzas pa’la chamba o curarse la cruda. ¡Tienes que probarlas! 🤤 📍: Calle Toltecas 12, Barrio de Tepito ⏰: lunes a domingo de 5:00 a 15:00 horas Más detallles en el link de la bio. ☝️😉 #chilango #cdmx #migas #tepito #migaslagüera #foodporn #fyp #parati #comidamexicana ♬ sonido original – Chilango
¿Dónde comer migas de Tepito en CDMX?
Por su popularidad, puedes encontrar varios establecimientos de migas en Tepito, desde las que abren temprano y cierran alrededor de las 14:00 horas; hasta las que solo puedes visitar en la madrugada. Las que probamos (y nos gustaron) son las siguientes:
- Migas Mary (Av. del Trabajo, Tepito, Morelos, Cuauhtémoc)
- Migas Chucha (Fray Bartolomé de Las Casas 32, Tepito, Morelos, Cuauhtémoc)
- Migas La Güera (Toltecas 12, Tepito, Morelos, Cuauhtémoc)
Si no le sabes a eso de andar entre las calles de Tepito, pero quieres probar este platillo, te recomendamos estos restaurantes fuera del Barrio Bravo:
- Migas Talismán (Nte. 88-A 6213, Gertrudis Sánchez II Sección, Gustavo A. Madero)
- La casa de las migas (Joyas 51, Estrella, Gustavo A. Madero)
- Las Migas (Estado de Zacatecas 248, Providencia y Gloria 8-Lote 15, Juan González Romero, Gustavo A. Madero)
- Migas Doña Marina (Nte. 82 4517, Nueva Tenochtitlan, Gustavo A. Madero)
- Migas de Santiago (Av. Valle de Santiago 130, Granjas Valle de Guadalupe, Ecatepec de Morelos, Estado de México)