En México, la comida callejera es mucho más que una solución rápida para el antojo: es una tradición que articula la vida urbana, impulsa la economía local y construye identidad en cada esquina.
Desde la torta de la mañana hasta los hot dogs de la noche, los changarros forman parte del ritmo cotidiano de millones de personas.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI),más de 805 mil puestos de comida operan en el país, reflejando el peso social y económico de este sector, donde más del 40% de los mexicanos come fuera de casa al menos una o dos veces por semana.
En este contexto nace Embasadores, una iniciativa de Embasa que busca reconocer y amplificar la voz de quienes alimentan a México desde la banqueta.

La comida callejera en México
Más allá de los números, la comida callejera representa un ecosistema vivo que depende del flujo diario de comensales. Para muchas y muchos mexicanos, es parte esencial de su rutina: el 17% desayuna, el 48% come y el 35% cena en estos espacios. En cada uno de estos momentos hay historias de esfuerzo, tradición y comunidad que se transmiten de generación en generación, consolidando a los changarros como un motor económico y cultural.
Con Embasadores, Embasa retoma y fortalece su compromiso con este sector. La campaña se suma a iniciativas previas que han puesto a los puestos de comida en el centro de la conversación, como acciones que recuperan rótulos tradicionales o integran herramientas digitales para apoyar su operación.
“Creemos profundamente en los puestos de comida porque forman parte esencial de nuestra historia y del sabor de México. Con Embasadores queremos regresarles un poco de lo mucho que nos han dado: reconocimiento, visibilidad y apoyo real”, señaló Gabriela Riva Palacio, Group Marketing Manager de Grupo Herdez. “Si a los changarros les va bien, a México le va bien”.
Embasa lanza Embasadores para apoyar a los changarros
El valor de esta iniciativa radica en su enfoque humano. No se trata únicamente de mostrar platillos, sino de contar quiénes están detrás: personas que cocinan, atienden y construyen comunidad desde la banqueta.
Desde los puestos de alitas en la plaza hasta las hamburguesas al carbón de la colonia o los chilaquiles del camino al trabajo, cada puesto es parte del tejido urbano que define a las ciudades mexicanas.
Así, Embasadores se posiciona como una plataforma que reconoce, visibiliza y respalda a los changarros, reforzando su lugar en la vida cotidiana.
Porque entender la comida callejera en México es también reconocer a quienes la hacen posible: quienes, con cada platillo, alimentan no sólo el cuerpo, sino la identidad colectiva.

CONTENIDO HECHO EN COLABORACIÓN CON HERDEZ