Hay algo subversivo en beber un Negroni entre libreros o brindar con vino natural mientras hojeas poesía. Estas librerías dejaron de ser templos silenciosos. En esta guía te recomendamos espacios donde los libros no compiten con los cocteles, los acompañan. Donde las letras se vuelven la excusa para quedarse… y pedir otra ronda.
Librería Valladolid
En este sótano que respira penumbra, pide un Aviation: floral con esa nota especiada que exige paciencia; sigue con un negroni de amargor verbal exacto, sin concesiones. La carta de cocteles va del Moscow Mule al Pornstar Martini con vodka y maracuyá coronado con prosecco. Cada trago llega con teoría y disputa histórica. Los libros envuelven una escenografía viva que convierte cualquier charla en un manifiesto.
Tabasco 321, Roma Norte, mar-sáb: 17-2 h, IG: @libreriavalladolid
LOLO Miscelánea Editorial
Aquí el impreso es dogma: revistas de nicho difíciles de conseguir se hojean con vino natural en copa amplia. Un blanco argentino, importado por Chin Chin, es perfecto para leer un ensayo sin distracciones. La curaduría editorial es tan rigurosa como la de la cava. Entre diseño preciso y sonido que arropa, en LOLO beber no distrae: marida el acto de consumir historias.
Miguel E. Schultz 146, San Rafael, lun-dom 8-22 h, IG: @lolo_cdmx
Vermut Déco
En esta tienda de objetos se sirve vermut como hilo conductor: banco, rojo, espumoso, siempre protagonista. Pídelo rojo, en las rocas, con aceituna firme; y después un spritz luminoso para recibir el atardecer. Entre libros de mesa, cerámica y prints, la plática se acomoda sola. Boquerones y croquetas sostienen el ritmo. Es librería-objeto y bar íntimo: una botella mental y otra literal.
Juan Cano 93, San Miguel Chapultepec, mié-vie: 13-21:30 h, sáb 11-22 h, dom 11:00-20:30 h, IG: @vermut_deco
La Americana
Estantes dedicados al continente y una barra que no le teme al canon. Comienza con un negroni –especialidad de la casa–, balance preciso entre gin, vermut y amargo; y sigue con un spritz de guayaba con Campari y vino rosado que juega entre fresa y ruibarbo. También dominan el martini seco, limpio y literario. También puedes hojear poesía mientras desayunas.
Iztaccíhuatl 36, Condesa, lun-dom: 11-0 h, IG: @laamericana_olc
Frëims
Entre sillones verdes, vinilos y editoriales independientes, el café manda. Una gran elección es el cold brew con jarabe de arroz, canela flameada, cocoa y pox chiapaneco: oscuro, aromático, inesperado. Tuestan su propio grano –Puebla, Chiapas o Veracruz– y lo sirven en Chemex o prensa francesa. Es un laboratorio con vocación cultural en el que lees, bebes y los alimentos son punto y aparte.
Ámsterdam 62, Hipódromo, lun-vie: 8-18 h, sáb-dom 8-21 h, IG: @freims.mex
¿Qué leerías mientras te echas uno de estos cocteles?