¿Estarías dispuesto a dejar de soñar a cambio de vivir más? En un mundo ajeno al nuestro, a quienes se niegan a renunciar a los sueños se les conoce como “delirantes”. Y justo es la persecución de uno la que culminará en un viaje onírico y desmesurado que te atrapará a lo largo de un siglo… retóricamente hablando.
Resurrection es la nueva película del director de cine chino Bi Gan, quien ha llamado la atención de los seguidores de la cinematografía independiente con sus anteriores largometrajes, Kaili Blues (2015) y Long Day’s Journey Into Night (2018). Luego de obtener el Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2025 y ser parte de la 79 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, este 16 de julio se estrenó en diferentes cines de México.
La cinta comienza con un “delirante” —similar a Nosferatu— al que, tras ser atrapado, se le dará muerte permitiéndole soñar por 100 años. A partir de ese momento, tomará distintas formas saltando entre cuatro diferentes historias, todas desarrolladas entre intrincados escenarios, muchas referencias y un ligero toque de fantasía.
Bi Gan habla sobre sus ideas detrás de su nuevo filme
Para Bi Gan, el mayor desafío de este “monstruoso” filme fue integrarlo todo. “Es como el cuerpo humano: reunir cada uno de los sentidos, que funcionan como sensores, y unificarlos. Todo el proceso, desde la escritura hasta la finalización de la edición, tomó varios años en total. El rodaje también fue un proceso largo”, cuenta en entrevista para Chilango Diario.
Más cronológicamente ordenada que el planteamiento de cada trama —y esto no es una crítica, por cierto—, el director salta dos décadas aproximadamente entre cada relato, representando distintos periodos y géneros cinematográficos, como el cine noir de los años 40 o 50 o un romance de fin de siglo. No obstante, el cineasta advierte que recorrer la historia del cine no era el fin último.
“Por un lado, el lenguaje visual característico de cada época es difícil de resumir, especialmente en las etapas posteriores del desarrollo del cine”, responde al preguntarle cómo decidió qué periodos y momentos quería representar en cada capítulo.
“Por otro lado, nuestro objetivo no era reproducir la historia del cine; [ésta] sólo sirve como un trasfondo que ayuda a enfocar la atención. Así que nuestra estética fue desplazándose gradualmente desde un estilo de cine temprano, con un fuerte consenso estético, hacia un resultado más subjetivo y personal”.
En los sueños de Resurrection
El filme representa un reto para el espectador, que definitivamente debe prestar atención al “fondo”. De hecho, de ello ha derivado un vínculo encontrado por quienes ya la vieron entre cada segmento y un diferente sentido del cuerpo —oído, vista, gusto, tacto y olfato—. Al respecto, el director dice: “Creo que esta estructura puede hacer que una película tan compleja sea un poco más sencilla”.
Mientras la búsqueda del “delirante” es sólo la punta del iceberg que es Resurrection, Bi Gan parte desde estas historias con un propósito: “Algunas personas quieren ir a Marte para buscar más posibilidades para las formas de vida humanas. En cambio, para un creador, querer abrir esos corazones enredados por la historia, la experiencia personal y las emociones quizá no sea más que un instinto de explorar el mundo espiritual interior del ser humano”.