La Ciudad de México está hecha de contrastes. En su Declaración de odio, Efraín Huerta la describió como “negra o colérica o mansa o cruel”, aunque también la llamó valiente, vigorosa y magnífica. Esos extremos los conoce bien Amanda Lalena Escalante, mejor conocida como Amandititita.
Tampiqueña de nacimiento y chilanga por adopción, la cantautora no ha dejado de cantarle a esta colérica capital, que también ha atravesado su historia.
“Está muy centrificado mi trabajo en la Ciudad de México porque sigo sin terminar de acabármela, sin terminar de comprenderla y sin terminar de odiarla y de amarla. O sea, mi relación con la Ciudad de México es la cosa más intensa que he vivido”, expresa en entrevista con Chilango.
Su relación con la ciudad ha sido una historia de amor y desencuentros. Comenzó de forma dolorosa, cuando perdió a su padre, el mítico Rockdrigo González, mientras los muros se desmoronaban como mazapán durante el terremoto de 1985.
“En la ciudad todo el tiempo sientes que estás caminando sobre cristal, sobre hielo, porque no sabes qué va a pasar, si va a temblar o si vas a estar en el momento equivocado y, aun así, tienes que seguir adelante”, menciona.
Pero la historia de Amandititita en la CDMX no sólo está hecha de pérdidas y sobresaltos. También hay conquistas. La más reciente la llevará a recorrer las 16 alcaldías como parte de “Cuícatl: la ciudad que suena”, una iniciativa de la Secretaría de Cultura capitalina. La gira, que comenzó el 3 de mayo y concluirá en septiembre, la pondrá frente a los mismos barrios que durante años han habitado sus canciones.
De vacas, foros y oportunidades
Con una carrera consolidada, Amandititita todavía recuerda una escena tan absurda como reveladora de sus primeros años en la industria: casi a la fuerza, regresó a los pasillos de Televisa para dar una entrevista. Antes de salir frente a las cámaras, esperaba su turno en el backstage junto a una vaca que minutos después sería ordeñada por Vicente Fernández.
“Le dije: ‘Ni tú ni yo tendríamos que estar aquí’. Pero ahí estábamos. Le vi la cara a esa vaca y estaba tan sacada de onda como yo”, recuerda ahora entre risas.
Aunque no siempre disfrutó asistir a aquellos programas de televisión, donde los invitados debían convertirse en una especie de espectáculo para entretener a la audiencia, reconoce que esos espacios le permitieron dar a conocer su trabajo en una época en la que conseguir difusión no era sencillo.
“Yo iba ahí y cantaba La Criada o Metrosexual, y luego interpretaba otra canción para darle a la gente la oportunidad de ver que hay artistas de todo tipo”, anota.
Quizá por eso, ahora que le toca ocupar el escenario principal, Amandititita quiere compartir el reflector con quienes siguen tocando puertas. Cada presentación de la gira por CDMX contará con bandas invitadas nacidas en distintos rincones de la capital, lejos de los grandes escaparates de la industria musical.
“Tuve la oportunidad de haber elegido a los abridores. Se hizo una convocatoria y la gente mandó su música. Había alcaldías llenas de proyectos increíbles y otras donde sólo había un proyecto; esas eran donde hay más dinero. En las alcaldías con más pobreza había chingos de proyectos bien padres. Eso es el arte, nuestra necesidad de escapar de la realidad, y gracias a Dios que existen estos espacios”, señala.
Para Amandititita, esta gira no sólo se trata de cantar frente a miles de personas. También representa la oportunidad de devolver algo de lo que ella misma buscó durante años: un espacio para ser escuchada.
Amanditita vuelve a cantarle a la CDMX
Después de años escribiéndole a la ciudad desde la distancia del escenario, Amandititita tendrá la oportunidad de encontrarse cara a cara con el público que ha inspirado buena parte de su repertorio.
“Es lo que más me encanta de esta gira: poder ir a su alcaldía, que le sea fácil llegar y que pasen un domingo familiar. Es como un sueño con fiebre”, dice.
Por eso también decidió alejarse del formato que suele mostrar en festivales. La Amandititita que recorrerá las alcaldías será distinta a la que acostumbra aparecer en los escenarios más grandes. En esta ocasión quiere mostrar una faceta diferente de la anarcocumbia, una más reflexiva.
“Siempre he hablado de la discriminación, de buscar que el ser humano se sienta valioso, a pesar de no haber tenido los estudios o el físico que te imponen las redes y las televisoras. O sea, siempre he querido dignificar”, anota.
En una ciudad donde el acceso a la cultura suele depender del dinero disponible en la cartera, Amandititita ve estos conciertos gratuitos como una pequeña revancha. No sólo para quienes la siguen desde hace años, sino también para quienes rara vez pueden pagar un boleto o salir a un antro.
“La gente que no le gusta cree que los pobres no tienen derecho a nada, que solamente los que tienen dinero tienen derecho a ir a un Lunario. El arte transforma y por eso es importante que esto se lleve a los espacios públicos”, afirma.
Y aunque la ciudad siga siendo un territorio de contrastes, Amandititita aún tiene asuntos pendientes con ella. Por lo pronto, recorrerá sus barrios, plazas y alcaldías para seguir cantándole a esa capital que, entre el amor y el desencanto, nunca ha dejado de inspirarla.
Fechas y sede de conciertos de Amandititita en CDMX
Los conciertos de Amandititita en CDMX se llevan a cabo los domingos en diferentes plazas y foros de las alcaldías. Todos son de entrada gratuita.
- Isleta del Bosque de Chapultepec, Primera Sección (Miguel Hidalgo) — 21 de junio
- Velaria del Campamento Dos de Octubre (Iztacalco) — 28 de junio
- Plaza San Jacinto (Álvaro Obregón) — 26 de julio
- Sede por definir (Xochimilco) — 2 de agosto
- Deportivo Eduardo Molina (Venustiano Carranza) — 9 de agosto
- Explanada Tecómitl (Milpa Alta) — 16 de agosto
- Parque del Mestizaje (Gustavo A. Madero) — 23 de agosto
- Mixquic (Tláhuac) — 30 de agosto
- Parque Tezozómoc (Azcapotzalco) — 6 de septiembre