Román de Castro no planeaba ser artista. Estudió cine, trabajó haciendo guiones e incluso se dedicó un tiempo al periodismo, pero fue en el arte, específicamente la pintura, donde encontró su lugar.
En entrevista con Chilango, De Castro cuenta que su curiosidad por el arte fue algo que descubrió ya de grande, pues de niño las manualidades le daban igual:
“Cuando me regalaban crayolas, yo era de ‘¿esto qué?, yo quiero juguetes’”. Pero todo cambió en la pandemia. Por puro ocio y para alejarse de las pantallas, entró a una tienda, compró lo más básico para pintar y pensó: “A ver qué chingados pasa”.
Del encierro a la viralidad
Lo que salió de ese impulso se viralizó tanto en redes sociales que al año lo buscaron para hacer su primera exposición, y tras vender sus primeras piezas, decidió lanzarse al vacío y renunciar a su empleo para dedicarse a pintar de tiempo completo.
Las obras de Román se caracterizan por siempre llevar texto ―algo que rescató de su etapa como escritor―: frases o ideas que salen de su corazón. “Para mí siempre va primero el texto”, explica sobre su proceso creativo.
Su inspiración viene de la cotidianidad y de esos objetos que “das por hecho que están ahí porque siempre han estado”, asegura, encontrando magia en esa “monotonía de las cosas que te acompañan y olvidas que existen”.
Román de Castro sigue en búsqueda de la evolución
Aunque bromea al decir que si pintar feo no se hubiera puesto de moda no estaría donde está, reconoce que su técnica sí ha evolucionado. Pasó de solo usar colores como el gris y el café a una explosión de colores. “Me di cuenta de que la vida es a color y qué bonito es usar un rojo, un amarillo y un verde en el mismo plano”, afirma.
Román quiere seguir explayando su creatividad toda la vida. Y para muestra: el reto de saltar a la cerámica, una disciplina que lo ha sacado de su zona de confort, para su exposición en la edición de 2026 de Zona Maco.
“No recuerdo la última vez que creativamente me sentí tan retado”, admite. Para él, lo importante es evitar la repetición y mantener la honestidad que solo el instinto humano puede proyectar.
Aunque actualmente Román de Castro se dedica de lleno a las artes visuales, no deja de lado la escritura, de ahí que en 2025 publicó su primer libro Mientras pasan otras cosas, un poemario acompañado de ilustraciones que invita a caminar lento sobre cada idea del artista.
Arte vs IA
A Román la IA le da pavor absoluto y coincide con el también artista Pedro Reyes en que crear con máquinas es como “cocinar con un microondas: solo tienes que apretar un botón”. Para Román, aunque sea falso, el arte digital es una proyección honesta de que ya no sabemos distinguir lo que es real de lo que no.