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Así es el nuevo Museo Textil de Pueblos Indígenas y Afromexicanos: un viaje por la memoria y la tradición

El Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos (MUT) ofrece un recorrido por la historia de México a través del arte textil.

En una ciudad con una oferta cultural tan amplia como la CDMX, todavía hay lugares capaces de sorprender incluso a quienes creen haberlo visto todo. Uno de ellos es el Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos (MUT), un recinto que invita a recorrer la historia de México a través de hilos, telares, tintes y técnicas ancestrales que siguen vivas hasta nuestros días.

Ubicado frente al Templo Mayor, en pleno Centro Histórico, este museo es el único en la Ciudad de México dedicado por completo al arte textil. Con 12 salas permanentes y dos temporales, el MUT ofrece un recorrido por la riqueza textil del país desde una perspectiva histórica, cultural y social.

Pero este museo va mucho más allá de exhibir prendas o textiles antiguos. Aquí, cada pieza cuenta una historia de identidad, resistencia, memoria y tradición.

Un museo textil en un edificio con historia

La experiencia comienza incluso antes de entrar a las salas del museo. El inmueble que alberga el recinto, la Casa del Marqués del Apartado, es, por sí mismo, una joya histórica.

Durante el recorrido, Aarón Rojas, historiador de la UNAM y guía turístico formado en la ENAH (Escuela Nacional de Antropología e Historia), explica que el edificio resguarda uno de los vestigios más interesantes del lugar: una escalinata prehispánica cuyo origen aún sigue siendo un misterio.

Aunque no se sabe con certeza a qué deidad estaba dedicada la construcción, se cree que podría estar vinculada con el Coateocalli.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los terrenos donde hoy se encuentra el museo formaban parte del recinto sagrado de México-Tenochtitlan. Ahí existía una edificación ceremonial con largas escalinatas orientadas hacia el sur. Sin embargo, su función exacta aún es motivo de debate. Los especialistas no han podido confirmar si se trataba de un Coateocalli (del náhuatl cóatl, serpiente, y teocalli, templo), un recinto ceremonial también conocido como la “casa de los diversos dioses”, o de un adoratorio dedicado a la diosa mexica Cihuacóatl.

Templo Coateocalli. Foto: Chío Sánchez

La mezcla entre el pasado prehispánico, la época virreinal y el México actual resume bien la esencia del museo: entender el textil como una tradición viva que ha atravesado siglos.

El recorrido comienza con el mural “Nuestra Cultura”, elaborado por los artesanos Isabel Morales Martínez y Juan José Dámaso, originarios de la Sierra de Guerrero.

La obra retrata escenas de la vida cotidiana de sus comunidades y funciona como una introducción al corazón del museo: mostrar cómo los pueblos indígenas y afromexicanos buscan representarse a sí mismos a través de su arte y sus tradiciones.

Nuestra cultura. Foto: Chío Sánchez

El origen del textil: algodón, telares y saber ancestral

Uno de los primeros objetos que aparecen en el recorrido es la devanadera, una herramienta utilizada para separar los hilos de algodón.

Desde este primer acercamiento queda clara una de las ideas centrales del MUT: el papel fundamental de las mujeres en el trabajo textil. Durante generaciones, ellas han sido las guardianas y transmisoras de estos saberes en distintas comunidades del país.

A partir de ahí, el museo explica cómo comienza la producción textil desde el algodón, una fibra que ha sido esencial en la historia de México.

Devanadora de hilo. Foto: Chío Sánchez

También se muestran los dos tipos de telar que han predominado históricamente en México:

  • El telar de piso, más común en el norte del país
  • El telar de cintura, ampliamente utilizado por comunidades indígenas

Entre las piezas más destacadas se encuentra la recreación de una mortaja prehispánica hallada en El Saucillo, en Zimapán, Hidalgo. La réplica fue tejida en 2025 por artistas textiles de Xochistlahuaca, Guerrero.

Más que una herramienta de producción, el telar se presenta aquí como una tecnología compleja, cargada de conocimiento, historia y simbolismo.

Mortaja. Foto: Chío Sánchez

Ciencia ancestral y biodiversidad: la riqueza textil de México

El recorrido también explora la relación entre el textil, la cosmovisión de los pueblos originarios y el conocimiento que desarrollaron sobre la naturaleza.

En distintas culturas mesoamericanas, tejer no era sólo una actividad cotidiana. También implicaba conocimientos sobre las fibras, los ciclos naturales, los tintes y técnicas que se transmitieron de generación en generación.

Esa conexión con el entorno se refleja en la enorme diversidad de materiales utilizados históricamente para elaborar textiles. El museo muestra desde fibras vegetales hasta distintas variedades de algodón cultivadas en México.

Una de las secciones más interesantes está dedicada precisamente al algodón mexicano, donde se explica que esta fibra no existe en una sola variante.

Entre las especies que pueden encontrarse en el país destacan:

  • Algodón blanco
  • Algodón rosa
  • Algodón coyuchi

Esta diversidad da cuenta de la riqueza biológica de México y de los conocimientos que los pueblos originarios desarrollaron para aprovechar los recursos naturales.

En esta misma sala también se exhibe una colcha blanca, una de las primeras piezas de origen afrodescendiente incorporadas al museo, que amplía la conversación sobre la diversidad cultural y las distintas tradiciones textiles presentes en México.

Foto: Chío Sánchez

Los tintes naturales: uno de los grandes tesoros de México

Hablar de textiles en México también es hablar de color.

Una de las salas más fascinantes del Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos está dedicada a los tintes naturales y al conocimiento ancestral que ha permitido preservarlos durante generaciones.

El museo explica que México cuenta con los tres colores primarios para el teñido textil obtenidos a partir de pigmentos naturales, un reflejo de la enorme riqueza biológica y cultural del país.

Entre los tintes más sorprendentes destaca el que se obtiene del caracol púrpura (Plicopurpura pansa).

Su extracción es un proceso tan delicado como impresionante. Se realiza durante la luna nueva, cuando el molusco se encuentra más cerca de la costa.

El pigmento, inicialmente amarillo, cambia gradualmente hasta alcanzar un tono morado intenso mediante fotooxidación.

Este proceso muestra el nivel de sofisticación de las técnicas desarrolladas por comunidades originarias.

Foto: Chío Sánchez

La fusión cultural que transformó el textil mexicano

Uno de los ejes del museo es mostrar que el textil mexicano no se construyó de manera aislada.

Durante siglos, México fue un punto de encuentro entre culturas, materiales y técnicas provenientes de distintas partes del mundo. Esa mezcla dio origen a expresiones textiles en las que convergen tradiciones indígenas, influencias europeas, materiales asiáticos y legados africanos.

En el recorrido pueden observarse tejidos de distintas regiones del país, además de materiales como la seda. También se exhiben sarapes con aberturas centrales, bordes decorados y, en algunos casos, flecos, piezas que muestran la evolución del textil mexicano.

Muchas de estas obras fueron recuperadas en subastas, lo que refuerza el papel del museo como un espacio de preservación y de resignificación del trabajo artesanal.

Foto: Chío Sánchez

Así recrearon una tilma nahua del siglo XVIII que hoy se conserva en Roma

Uno de los proyectos más llamativos que se exhiben en el museo es la recreación del tlàmachāyātl, una tilma (del náhuatl tilmahtli, una especie de capa que en el México prehispánico era un signo de estatus) atribuida a un pueblo nahua de Tlaxcala del siglo XVIII, cuya pieza original se conserva en el Museo delle Civiltà de Roma.

La réplica fue elaborada por tres artesanos y representa un ejercicio de recuperación de técnicas tradicionales y de memoria textil. Mauricio Cuevas Magaña, artesano originario de Milpa Alta, explica:

“Se llama tlàmachāyātl. Es una pieza que se encuentra actualmente en un museo en Roma. Fui contactado por el doctor Alejandro de Ávila y me invitó a colaborar en este proyecto junto con el maestro Noé Pinzón Palafox”.

Réplica del tlàmachāyātl. Foto: Chío Sánchez

La pieza fue tejida en telar de cintura con técnicas como el brocado, la tapicería y las urdimbres recíprocas. Además, incorpora materiales poco comunes, como hilos de seda y de pluma, que muestran la complejidad del arte textil mexicano.

Su elaboración tomó cerca de cinco meses, un proceso que da cuenta del nivel de precisión y dedicación que requiere cada pieza. Para Mauricio, sin embargo, el reto no sólo está en preservar estas técnicas, sino también en lograr que el trabajo artesanal reciba el reconocimiento que merece.

“Es valorar primero nuestro trabajo”, afirma, al destacar la necesidad de que comunidades e instituciones trabajen juntas para defender el valor real de estos saberes.

Foto: Chío Sánchez

Bordados, rebozos y el arte de la aguja

El recorrido también dedica una parte importante al bordado, una técnica que llegó desde Europa y que, con el tiempo, fue reinterpretada por comunidades mexicanas.

Con esta práctica se introdujeron nuevas formas de ornamentación, como:

  • Encajes
  • Randas
  • Aplicaciones decorativas

Sin embargo, estas técnicas no se reprodujeron de manera literal.

Las comunidades las adaptaron, mezclándolas con sus propios símbolos, colores y narrativas, dando origen a expresiones profundamente mexicanas.

El recorrido también explora técnicas de teñido por reserva y diseños elaborados con nudos, visibles en piezas como rebozos y otros textiles tradicionales.

En conjunto, la muestra permite apreciar la complejidad detrás de procesos artesanales que, muchas veces, pasan desapercibidos.

Foto: Chío Sánchez

Más que un museo, un espacio para valorar el trabajo artesanal

El MUT no busca únicamente exhibir piezas bellas.

Su verdadera apuesta está en enseñar todo el proceso de creación: desde la obtención de fibras y pigmentos hasta la fusión de técnicas, materiales y saberes.

También promueve el consumo responsable, la compra directa y la reactivación económica de comunidades artesanas. Su objetivo es convertirse en una casa para las y los artesanos.

En una ciudad llena de museos, el Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos ofrece una experiencia distinta: una que permite entender que cada textil guarda una historia tejida con tiempo, memoria y tradición.

Foto: Chío Sánchez

¿Dónde está el MUT? Costos y horarios

El Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos está ubicado en la Casa del Marqués del Apartado, justo frente al Templo Mayor, en el corazón del Centro Histórico de la CDMX. Abre de martes a domingo, en un horario de 10:00 a 18:00 horas.

Tu entrada incluye visitas guiadas diarias, disponibles a las 12:00 y 15:00 horas.

Costo de entrada

  • Entrada general: $95
  • Acceso gratuito para artesanas y artesanos
  • Entrada libre para personas de comunidades indígenas
  • Gratis para niñas y niños menores de 11 años
  • Entrada sin costo para personas adultas mayores, estudiantes y docentes con credencial vigente
Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos. Foto: Chío Sánchez

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