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Lugares de la CDMX que la Unesco protege como Patrimonio de la Humanidad

Cuatro espacios emblemáticos revelan la riqueza histórica, cultural y arquitectónica de nuestra capital

El planeta alberga una extensa lista de monumentos, ciudades y paisajes que han sido reconocidos como Patrimonios de la Humanidad debido a su valor universal excepcional que trasciende fronteras, épocas e incluso otras culturas. 

Mucho antes de que existiera este concepto oficial, los pueblos ya entendían que ciertos espacios eran sagrados. Sin embargo, fue en 1972 cuando la comunidad internacional sentó las bases para identificarlos, protegerlos y preservarlos. 

En ese año, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) impulsó la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural.

La misión era dejar en claro que la pérdida de estos sitios de gran importancia cultural (historia, arte, ciencia) y natural (belleza, biodiversidad) sería un daño irreparable para la humanidad.

Desde entonces, los Estados Parte de la Convención (países que se encuentran adheridos al tratado de la Unesco) se han comprometido a cumplir con las disposiciones necesarias para asegurar su legado a las futuras generaciones.

Hoy en día, más de 1,200 sitios de 170 países están inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco: desde maravillas naturales como el Parque Nacional del Serengueti, en África, hasta creaciones humanas como la Gran Muralla China. 

En México se contabilizan 36 sitios (28 culturales, seis naturales y dos mixtos), la cifra más alta de América Latina y una de las más elevadas del mundo. Y dentro del país, la CDMX resguarda cuatro lugares emblemáticos que muy probablemente ya hayas visitado.

Centro Histórico

Reconocido por la Unesco en 1987, es el núcleo político, cultural e histórico del país. A su alrededor se levantan joyas arquitectónicas que van desde vestigios prehispánicos y majestuosos edificios coloniales hasta obras modernas y contemporáneas.

Entre los atractivos de esta zona se encuentran la Plaza de la Constitución (Zócalo), la Catedral Metropolitana, el Palacio de Bellas Artes, la Alameda Central, la Torre Latinoamericana y la Plaza Garibaldi.

Cuenta con vestigios de cinco templos mexicas localizados hasta ahora: el Templo Mayor, el Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl, el Templo de Tezcatlipoca, el Templo del Sol (o Huitzilopochtli) y el Templo Rojo Norte (Tláloc).

Además, sus calles albergan bastantes museos, hoteles, tiendas, galerías, teatros y centros culturales, muchos de ellos catalogados como monumentos históricos o artísticos.

Foto: Shutterstock

Xochimilco

Ese mismo año, la Unesco reconoció también a Xochimilco, un espacio donde la naturaleza e historia se entrelazan. Sus canales, chinampas y humedales (sistemas agrícolas ancestrales) son testimonios vivos de la ciudad lacustre que alguna vez dominó el valle. Es el hogar del ajolote y de muchas otras especies que nos recuerdan la grandeza de nuestras raíces y nos inspira a proteger la biodiversidad.

Lamentablemente este sitio enfrenta amenazas constantes: el crecimiento urbano irregular, los cambios en el uso del suelo, la contaminación del agua y de la tierra, la tala inmoderada, aunados al desinterés y desarraigo de algunos sectores de la población. Por ello, este espacio de memoria milenaria y ecosistema singular se debe seguir protegiendo con toda nuestras fuerzas.

Foto: Shutterstock

Casa y Estudio de Luis Barragán 

En la colonia Ampliación Daniel Garza, en la alcaldía Miguel Hidalgo, se encuentra la Casa y Estudio de Luis Barragán, una de las obras más influyentes de la arquitectura moderna que en 2004 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

De acuerdo con archivos históricos, el edificio (construido en 1948 bajo el diseño del arquitecto jalisciense Luis Barragán) cuenta con una superficie de 1,161 metros cuadrados; es de hormigón armado y consta de una planta baja, dos superiores y un pequeño jardín privado semisalvaje.

En este lugar, Barragán exploró con absoluta libertad los elementos que definirían su lenguaje arquitectónico: el uso emocional del color, la luz como materia, los muros altos que protegen del exterior y los espacios pensados para la contemplación y el silencio. El arquitecto vivió y trabajó ahí hasta su muerte en 1988.

Aunque está en la CDMX, este museo (que comprende la residencia y el taller arquitectónico de su creador) es propiedad del gobierno de Jalisco y de la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán, las cuales colaboran en su conservación y difusión junto con otras instituciones como el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBAL).

Foto: INAH

Ciudad Universitaria

A estos sitios se suma el campus central de la UNAM, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2007. Localizada al sur de la CDMX, sobre un terreno formado por piedras volcánicas, es la sede principal de la universidad más grande del país y más importante a nivel Latinoamérica.

Ciudad Universitaria fue diseñada principalmente por los arquitectos Mario Pani y Enrique del Moral, ganadores de un concurso en 1947; la gestión general de las obras estuvo a cargo del arquitecto Carlos Lazo. En el proyecto trabajó un gran equipo de arquitectos, ingenieros y artistas, incluyendo a Juan O’Gorman (creador de la Biblioteca Central) y muralistas como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.

De acuerdo con Gaceta UNAM, el 5 de junio de 1950 se colocó la primera piedra y dos años después, el 20 de noviembre de 1952, se inauguró de manera oficial el nuevo campus universitario. Las clases iniciaron formalmente el 22 de marzo de 1954.

Foto: INAH

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