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La Orquesta de Cámara de Bellas Artes celebrará 70 años con concierto de gala

La OCBA celebrará su historia con un repertorio para cuerdas el 18 de octubre en el Palacio de Bellas Artes

Durante siete décadas, la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA) ha construido un lugar propio en la vida musical de México. Especializada en el repertorio para cuerdas, la agrupación destaca en la oferta cultural del país con programas que permiten descubrir semana tras semana la riqueza sonora de los violines, las violas, los violonchelos y los contrabajos.

Para Luis Manuel Sánchez Rivas, su director artístico desde hace cuatro años, conservar ese legado no significa limitarse a interpretar el repertorio clásico que ha marcado la historia de la orquesta: también implica abrir espacio a nuevos compositores, géneros y sonoridades.

“La OCBA debe continuar por ese camino, preservando este repertorio tan querido por el público, pero también hay que darnos la oportunidad de explorar otras propuestas”, señala en entrevista con Chilango Diario.

La programación que ha dirigido durante todo este tiempo ha tratado de combinar obras emblemáticas con proyectos interdisciplinarios que incorporan danza, voces y elementos audiovisuales.

La intención es proponer experiencias que representen retos interpretativos para los músicos y despierten la curiosidad de quienes asisten a los conciertos.

“Siempre en mis titularidades trato de ofrecer una programación rica, variada, sacar de la zona de confort a todo mundo, incluso a mí mismo”, señala Sánchez Rivas, quien considera que la innovación también debe reflejarse en la manera de presentar los espectáculos y de comunicarse con el público, especialmente a través de plataformas como Facebook e Instagram.

“Es importante que la OCBA no se quede en el pasado, sino que respete el pasado interpretando obras icónicas estando a la vanguardia en cómo nos comunicamos y contactamos con el público”, añade.

Una orquesta para todos

El compromiso de la OCBA también pasa por acercar la música de concierto a nuevos públicos y dejar atrás la idea de que es exclusiva para un sector específico de la sociedad.

Una de las iniciativas que responde a ese propósito es la OCBA Contigo, programa con más de tres décadas de actividad en el cual los músicos visitan asilos, casas hogar, reclusorios y otras instituciones.

Su objetivo tiene un gran valor social: acercar sus interpretaciones a personas que, por distintas circunstancias, no pueden asistir a una presentación.  

A esta labor se suman los conciertos dominicales gratuitos en el Conservatorio Nacional de Música y el Jardín Escénico. En estos espacios, las familias pueden escuchar los mismos programas que la orquesta presenta entre semana en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

“Creemos firmemente que la música es para todos”, afirma el director artístico.

Además de fortalecer esta labor, la OCBA busca recuperar su presencia nacional e internacional más allá de la Ciudad de México. Para Sánchez Rivas, acercarse a nuevas audiencias no significa renunciar a la tradición, sino encontrar otras maneras de compartirla.

De la tuba a la dirección orquestal

El camino de Sánchez Rivas hacia la batuta empezó a los ocho años, cuando se incorporó a la banda de música de su escuela: primero en la sección de percusiones y después en la de tubas. Lo que inicialmente inició como un hobbie se convirtió durante la adolescencia en una vocación profesional.

Ingresó a la Escuela Nacional de Música de la UNAM, donde estudió tuba y composición. Fue durante su participación en la banda sinfónica de la institución cuando se interesó por la dirección orquestal, intrigado por cómo los movimientos del director coordinaban las respuestas de los músicos.

A los 18 años se acercó al maestro Ismael Campos para expresarle su interés por la dirección orquestal. Durante uno de los ensayos, le dio la oportunidad de dirigir una transcripción de la obertura Fidelio, de Beethoven.

Después de corregir sus movimientos varias veces, le pidió continuar hasta el final y le hizo una propuesta inesperada: dirigir la obra en el siguiente concierto.

“Ese fue uno de los momentos decisivos para decir: esto me apasiona. La música, ya sé que me apasiona a través del instrumento, de la tuba, pero acabo de descubrir que la dirección, el tener el gesto de lograr que los músicos que están enfrente de mí respondan a esos impulsos, que doy a través del movimiento, me parece espectacular”, asegura.

Cuatro años de retos y aprendizajes

Aunque Sánchez Rivas concluyó sus estudios como tubista, comenzó a tomar clases y cursos de dirección. Antes de asumir las riendas de la OCBA, trabajó durante tres años como director musical asistente de la Compañía Nacional de Ópera. Llegar a una agrupación especializada en cuerdas representó un reto, pues venía del viento metal.

“Cada ensayo, cada programa, cada concierto representa un gran reto para estar a la altura de las necesidades de la orquesta y de los expertos, que son los músicos que la integran”, reconoce.

El director de orquesta describe estos cuatro años como una etapa de aprendizaje mutuo en la que ha buscado fomentar un ambiente de respeto, colaboración y creatividad.

Asimismo, resalta que la convivencia entre generaciones es una oportunidad para enriquecer el trabajo colectivo y mantener un objetivo común: la música y el público.

“Lo que ha hecho posible que sea exitoso ese encuentro de generaciones es que nuestro objetivo primordial es la música y el público; es hacerlo de la mejor manera posible”.

Un aniversario para mirar hacia adelante

La celebración por los 70 años de la OCBA tendrá lugar el domingo 18 de octubre con un programa integrado por tres obras representativas del repertorio para cuerdas: la Suite núm. 3, de Johann Sebastian Bach; la Suite Holberg, op. 40, de Edvard Grieg, y Souvenir de Florencia, op. 70, de Piotr Ilich Chaikovski.

Uno de los momentos distintivos será la interpretación de la suite de Bach sin director, una práctica vinculada con la tradición barroca en la que el concertino, desde el violín, puede guiar al conjunto. De acuerdo con Sánchez Rivas, esta dinámica forma parte de las experiencias que ha buscado impulsar durante su gestión.

“El público va a encontrar una orquesta más activa que nunca en estos 70 años, con muchas ganas de seguir llevando el arte de la música de especialidad, de orquesta de cuerdas, con quien nos acompaña semana tras semana”, recalca.

El programa continuará con la composición de Grieg y cerrará con la obra de Chaikovski, que el director describe como una partitura de gran riqueza melódica y expresiva.

Más música, menos barreras

Más allá del concierto conmemorativo, el aniversario representa una oportunidad para mirar hacia adelante. Sánchez Rivas espera que su etapa al frente de la orquesta sea recordada como un periodo de renovación y apertura, en el que la agrupación haya llegado a nuevos públicos y explorado propuestas que antes no formaban parte de su trabajo habitual.

“Me gustaría que, el tiempo que he estado en la orquesta, se recuerde como un momento de renovación, de impulso, de generosidad por hacer música en donde la orquesta y el público se vuelven uno sólo, donde no hay una barrera entre el escenario y las butacas. Que estos 70 años simplemente sean el trampolín para los años que vienen”, concluye.

Como parte de los festejos por sus siete décadas de historia, la agrupación del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), organismo desconcentrado de la Secretaría de Cultura federal, ha ofrecido una serie de conciertos en distintos recintos de la CDMX, como antesala de su concierto de gala. Consulta la programación de la segunda temporada de la OCBA en ocba.inba.gob.mx.


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