¿Te imaginas las calles del Centro Histórico de la ciudad y sus emblemáticos edificios vestidos de fina nieve? Pues esto sucedió hace 54 años. Si aún no nacías, te contamos cómo fue la nevada en la CDMX.

Era la madrugada del 11 de enero de 1967. El entonces Distrito Federal se vistió de blanco, un paisaje atípico en nuestro terruño capitalino. Lo más cercano que hemos conocido es la fina capa blanca de las heladas invernales.

Sin embargo, este acontecimiento, inolvidable para nuestros padres y abuelos, marcó un capítulo en la historia meteorológica de los capitalinos.

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Elsa… blazo de nieve en la CDMX

El fenómeno ocurrió tras 24 horas de lluvias ininterrumpidas, la presencia del escenario blanco se dio cita alrededor de la 01:30 h en el centro de la ciudad.

Ese día se registró una temperatura de cuatro grados bajo cero, provocando la caída de nieve que logró alcanzar alturas hasta de un metro.

La nieve tocó Tlalpan, San Ángel, San Jerónimo, Ajusco, Chapultepec, e incluso al Zócalo, que fueron escenarios de este insólito acontecimiento. Los relatos de la época se perciben con gran alegría y felicidad para aquellas personas que fueron parte de esta experiencia.

Testigos de aquel año nos comparten lo que vivieron en ese día. Magdaleno Molina tenía 20 años cuando la nevada llegó. Vivía cerca de la Agrícola Oriental, cuando despertó ya estaba todo cubierto de blanco: “Después me fui al centro a echar relajo con mis amigos, a jugar con la nieve”, recuerda.

María Eugenia Delgado, era apenas una niña de 12 años que vivía frente al Hospital General de La Raza, cuando la nieve vistió la capital. Cuenta que fue un evento fabuloso, pues nunca habían visto nevar.

María Eugenia relata que esa esa noche su papá llegó y le susurró a su mamá que estaba nevando y de inmediato todos se levantaron emocionados por lo que estaba ocurriendo.

Recuerda cómo removía la nieve de los cofres y parabrisas de los autos para después jugar con lo que quedaba en la mano, hacer figuritas o solo sentir la textura.

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Las afectaciones

Pese a la alegría que generó tan peculiar precipitación de nieve, cabe destacar que este acontecimiento tuvo sus matices y generó algunos sinsabores.

La ciudad no era como la conocemos ahora, los servicios de emergencia no estaban preparados para un fenómeno de esta magnitud, por lo que medios de transporte, vías de comunicación, entre otros se vieron gravemente afectados.

Las nevadas de ese año habían comenzado el 9 de enero al norte del país, por lo que para el 10 y 11 de enero ya se había concentrado en el Valle de México.

La nevada en la CDMX desafortunadamente cobró la vida de al menos 20 personas, cuya causa de deceso fue la hipotermia derivada de las bajas temperaturas. Además del lamentable desbordamiento del río de los Remedios, que provocó inundaciones en varias colonias aledañas.

Adicional, varias carreteras estuvieron cerradas por más de 12 horas y miles de automóviles quedaron varados. Por otro lado, se registraron cortes de luz y fallas en las líneas telefónicas.

De acuerdo con algunos relatos la nieve alcanzó una altura de un metro en zonas altas del Ajusco, La Cima y Parres.

Pero, ¿por qué nevó en la CDMX?

De acuerdo con información de El Universal, la meteoróloga Mónica Jiménez, del Servicio Meteorológico Nacional, en 2017 explicó que la nevada que se vivió en 1967 se debió a la combinación de un frente frío y su masa de aire polar, lo que derivaría un ambiente frío.

Adicional, una tormenta invernal y una fuente de humedad del Pacífico, favorecidas con corrientes en chorro provocaron la caída de nieve en la Ciudad de México.

Sin embargo, debemos aclarar que nuestra capirucha ha registrado más nevadas en su historia. Una de ellas sucedió en 1907 y otra en 1920; no obstante, la de 1967 fue la que más ha marcado la memoria de los chilangos. Quizá porque ha sido la última.

Mucho ha cambiado la ciudad de aquellos años y lejos estamos de volver a presenciar un evento similar. Sin embargo, tenemos algunos registros audiovisuales que dan cuenta de aquella inolvidable nevada.

Cuéntanos alguna de las anécdotas de tus padres o abuelos que pudieron presenciar ese maravilloso acontecimiento.

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