Antes de que con un par de clics pudiéramos pedir transporte por plataforma, los chilangos teníamos que levantar la mano para parar un taxi. No es que este sistema ya haya desaparecido totalmente; según datos de la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México (Semovi), aún quedan alrededor de 60,000 unidades activas que nos pueden decir “uy, para allá no voy, joven” o “¿traerá cambio?, es que apenas voy empezando”.
Sin embargo, este servicio de taxis nunca ha terminado de evolucionar desde que comenzó a recorrer nuestras calles hace más de un siglo. Por lo que hoy nos toca abordar su historia, que ha dejado terapias psicológicas gratuitas, algunos enojos y aceleradas experiencias.
Calandrias y coches de providencia
Previo a que llegara el automotor, las calandrias eran uno de los transportes que se prestaban al servicio público, tirados por caballos y con espacio para cinco personas. Pero en 1793, como alternativa, nacieron los coches de providencia, rentados por un solo concesionario en el Centro. Cerrados, con cochero, colores verde con amarillo, un medallón en la parte trasera que indicaba el número de unidad y jalados por mulas del mismo tono de pelaje, tenía rutas que partían con máximo cuatro adultos desde calles como Plateros (actualmente Francisco I. Madero) y Palacio Arzobispal (hoy Moneda).
Fotingo
A principios del siglo XX, pasó lo imaginable: la tecnología comenzó a competir con los animales. Así entraron los fotingos a la carrera, es decir, los Ford Modelo T, que desde 1906 empezaron a ser utilizados para el transporte público y que vivieron su auge a raíz de una huelga de conductores de tranvías en 1916. Los conductores les dieron personalidad con lonas, tablas y láminas y les retiraron asientos ya que era común su uso como colectivo. También en ese tiempo surgieron compañías como AutosTaxímetros S.A., con diferentes tarifas según la distancia; un viaje del Zócalo a San Lázaro podía costar 20 centavos y hasta El Toreo de la Condesa, un peso.
Cocodrilo
Para la década de 1950 los autos de motor ya habían evolucionado y los taxis comenzaron a vivir su etapa “nahual”. Según una nota de Excélsior de 1958, el gobierno se mostró preocupado por el tránsito y los vehículos de alquiler, por lo que decidió poner en marcha 3,000 vehículos nuevos (la mayoría Chevrolet Impala, Ford Fairlane y 1500 Dodge Plymouth) con cromática verde y negra, así como triángulos blancos en hilera que los hizo ganarse el mote de “Cocodrilo”. Con estos vino la implementación de uniformes en conductores para brindar confianza a los pasajeros.
Cotorra
Con el tiempo entraron en circulación las “Cotorras”, que se identificaron con una línea blanca ondulada y el amarillo en su carrocería. El modelo Dodge Plymouth tomó predominancia por ser más achatado. Durante los Juegos Olímpicos de 1968 transportaron tanto a visitantes como atletas.
Coral
Entrando los años 70, nuevos vehículos se sumergieron en el mar del entonces Distrito Federal con el toldo blanco y el cuerpo rosa coral (de ahí su nombre) junto con regulaciones que formalizaron a los taxis de sitio, con tarifas más altas y que hacían “base” en puntos estratégicos de la ciudad.
Canario
A la par de los taxis coral, emprendieron el vuelo los “Canarios” con sus colores blanco y amarillo en el modelo más icónico de un taxi en la capital: el vocho (Volkswagen Sedán). Viviendo su esplendor en los 80, normalmente perdían uno de sus asientos delanteros para más comodidad. Y mientras los Canarios se disputaban el pasaje contra los peseros, el periódico El Día reportaba en 1986 que todos los conductores debían portar una tarjeta de identificación por seguridad. Los taxis pirata y el aumento de tarifas ya eran temas.
Ecológicos
A partir de 1991, los taxis de modelos anteriores a 1982 debían abandonar el servicio para dar paso a autos “ecológicos” (que en realidad no lo eran). Así, los vochos fueron pintados de ese blanco y verde tan característico que perduró hasta 2008, cuando se decretó que cualquier vehículo de servicio privado debía tener cuatro puertas y cajuela.
Iron Man
En abril de 2008 arrancó un programa de sustitución de taxis que develó autos con cromática vino y oro y el Ángel de la Independencia como emblema. La era del vocho verde había terminado y en su lugar comenzó la del Nissan Tsuru, con algunos Nissan Aveo y Chevrolet Versa también recorriendo las calles. Su salida coincidió en coyuntura con el estreno de la película Iron Man (2008), por lo que la comparación fue inevitable.
Hello Kitty
Para 2014, se pidió a los dueños de taxis cambiar su identidad visual por una carrocería rosa mexicano con blanco en la que lucieran las letras “CDMX”, en solidaridad con las mujeres. Por esos colores se ganó el apodo de “Hello Kitty”. Los modelos populares en la etapa “Iron Man” siguieron circulando, pero los Tsurus fueron retirados del mercado desde 2017 por deficiencias de seguridad. Los mismos colores, pero en diferente porcentaje, se utilizaron en los taxis eléctricos e híbridos que se implementaron en 2016, aunque pocos se lograron incorporar por su costo.
El taxi rumbo al Mundial 2026…
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, anunció en diciembre de 2025 el programa Sustitución de Transporte Público Individual 2025 para modernizar el servicio de taxis en la CDMX por medio de la chatarrización de vehículos obsoletos, la entrega de apoyos económicos para sustituir modelos que usan gasolina y el avance en el desarrollo de la app Taxi CDMX para permitir que puedan competir con las plataformas privadas. Los autos sustituidos, se aseguró, tendrían una cromática diferente a la actual.