La maldición de Coyoacán circula desde hace años como una de esas historias que se cuentan entre risas nerviosas, memes y confesiones en redes sociales de quienes habitan o han visitado la CDMX.
En hilos de X, videos de TikTok y charlas entre amistades ha surgido el tema de personas que aseguran que algo raro pasa cuando una pareja tiene su primera cita en este barrio del sur de la CDMX.
¿Qué es la maldición de Coyoacán?
Coyoacán mantiene fama de ser romántico, bonito y cultural, pero también carga con este supuesto que provoca dudas antes de aceptar una invitación al centro.
Antes de entrar de lleno en la leyenda, vale la pena decirlo claro: no hay pruebas concluyentes ni estudios formales. Lo que existe son relatos, coincidencias y una narrativa que se repite.
Y justo ahí está lo interesante. Porque cuando muchas personas cuentan historias parecidas, aunque sean anecdóticas, la curiosidad se activa sola.
La maldición de Coyoacán es una leyenda urbana que sugiere que las parejas que tienen su primera cita en el Centro de Coyoacán están destinadas a terminar su relación poco tiempo después.
Según testimonios de redes sociales, la cita puede salir bien, haber química, risas, pero eventualmente la relación se rompe o simplemente no pasa de esa salida.
En plataformas digitales aparecen testimonios de personas que aseguran haber vivido esta experiencia. Algunas narran rupturas semanas después; otras, meses más tarde.
La leyenda también incluye variantes. Una de ellas dice que sentarse juntos en las bancas del centro “activa” la mala suerte amorosa. Todo se maneja en el terreno del supuesto, pero la repetición del relato mantiene viva la conversación.
Una variante dice que la supuesta maldición se extiende hasta la Cineteca Nacional, es decir, si ahí fue la primera cita, ya no habrá una segunda. Aunque es importante aclarar que la sede se encuentra en la alcaldía Benito Juárez y no en Coyoacán.
¿Hay una explicación de la maldición de Coyoacán?
Algunas versiones buscan una explicación histórica para la maldición de Coyoacán y se remontan a la época prehispánica. De acuerdo con estos relatos, el origen se asocia con un conflicto entre Ahuízotl, emperador de Tenochtitlán, y Tzutzuma, soberano de Coyoacán, relacionado con el control de los manantiales de agua.
Según esta narrativa, Tzutzuma accede al uso del agua, pero advierte sobre posibles desbordamientos. Años después, en 1499, ocurre una gran inundación en Tenochtitlán que provoca pérdidas humanas y daños en el sistema de chinampas. Este episodio se documenta en textos académicos como Escultura imperialista mexica de Charles R. Wicke.
Algunas personas interpretan este hecho como el origen simbólico de una energía negativa que permanece en la zona. Desde esta lectura, la maldición de Coyoacán no solo afecta a la ciudad antigua, sino que se extiende de manera metafórica a las relaciones sentimentales actuales. No se trata de una afirmación histórica, sino de una reinterpretación moderna que mezcla pasado y presente.
¿Por qué a la gente le gusta ir a Coyoacán?
A pesar de la leyenda, Coyoacán sigue siendo uno de los lugares más visitados para citas en la CDMX. La razón parece clara: el barrio ofrece un ambiente relajado, caminable y lleno de opciones accesibles. Museos, cafeterías, plazas, heladerías y terrazas crean escenarios ideales para conversar sin presión.
También influye el imaginario colectivo. Coyoacán se asocia con lo bohemio, lo artístico y lo romántico. Para muchas personas, representa un punto medio entre plan casual y cita especial.
Incluso quienes conocen la leyenda suelen ir “a ver qué pasa”, ya sea por curiosidad o como broma compartida.
Al final, la maldición de Coyoacán funciona más como un espejo de las expectativas que como una sentencia.
Las rupturas ocurren por múltiples razones y muchas relaciones exitosas también empiezan en este barrio. La leyenda se cuenta, se comparte y se transforma, pero no define el resultado. Porque si algo repiten quienes no creen en ella es esto: no es el lugar, es la persona. Y ninguna historia urbana decide más que eso.