En la CDMX, los murciélagos no sólo habitan en cuevas o zonas rurales: también viven entre edificios.
En alcaldías como Tlalpan, su presencia en departamentos es más común de lo que parece. Lo que para algunos vecinos y vecinas es motivo de alarma, para otros se ha convertido en una oportunidad de aprender a convivir con una de las especies más importantes para el equilibrio urbano.
Ahí nace Guardianes Alados, una iniciativa de tres mujeres del Laboratorio de Ecología y Conservación de Vertebrados Terrestres de la UNAM. Integrado por las biólogas Ameyalli Marín y Liliana Rosas, junto con la socióloga Pamela Martínez, este proyecto surgió a partir de cierta situación: limpiar el guano acumulado entre los espacios de los departamentos.
“El proyecto consiste en hacer educación ambiental enfocado hacia los murciélagos… y convertirlo también en una especie de santuario”, explica Ameyalli Marín.
Hay murciélagos en departamentos de Tlalpan
En esta zona se han identificado al menos tres especies: Tadarida brasiliensis, Nyctinomops macrotis y Myotis velifer. Todas son insectívoras, lo que significa que se alimentan de insectos y ayudan a controlar plagas de manera natural.
Durante el día, los murciélagos permanecen ocultos entre los espacios de los dos edificios, pero al atardecer —entre las 18:30 y 19:00 horas— comienzan a salir en grupo. Es entonces cuando las y los vecinos pueden verlos volar o escuchar sus sonidos característicos.
Aunque han convivido con humanos durante dos décadas, su presencia se volvió problemática cuando el guano —sus excretas, o sea, su popó— comenzó a acumularse. Pamela Martínez, lo describe así:
“Es un olor penetrante… puede provocar dolor de cabeza, flujo nasal u ojos llorosos”.
Este impacto en la calidad de vida llevó a algunos vecinos y vecinas a considerar medidas extremas, como erradicarlos, muchas veces por desconocimiento de sus importancia ecológica.
El lado positivo: aliados invisibles de la ciudad
Lejos de ser una plaga, los murciélagos cumplen funciones clave en el ecosistema urbano. Las especies insectívoras pueden consumir grandes cantidades de insectos cada noche, ayudando a controlar poblaciones que afectan a cultivos o transmiten enfermedades.
Además, en la CDMX también existen murciélagos nectarívoros que polinizan plantas como agaves, cactus y flores. Sin ellos, productos como el tequila, el mezcal o el pulque no existirían como los conocemos.
Otro punto poco conocido es el valor del guano.
“Tiene muchos nutrientes, principalmente nitrógeno, fósforo y potasio, por lo que se puede utilizar como fertilizante orgánico”, explica Ameyalli Marín.
Es decir, lo que para algunos es un problema, también puede convertirse en un recurso útil.
Mitos vs realidad: ¿los murciélagos son peligrosos?
Uno de los mayores temores es la rabia. Sin embargo, Liliana Rosas aclara:
“Menos del 1% de los murciélagos transmiten rabia… es más probable contagiarse por un perro o un gato”.
Asimismo, los murciélagos hematófagos —los que se alimentan de sangre— no habitan en la CDMX. De acuerdo con las biólogas, de las más de 1,500 especies en el mundo, sólo tres consumen sangre, y ninguna se alimenta de humanos.
También es común asociarlos con enfermedades respiratorias, pero muchas de estas molestias están relacionadas con alergias estacionales o cambios de temperatura, no con los murciélagos en sí.
¿Qué hacer si un murciélago entra a tu casa?
El equipo de Guardianes Alados insiste en mantener la calma por si un murciélago se escabulle a tu sala, recámara o alguna parte de tu casa.
La recomendación principal es clara: no gritar y no intentar golpearlos.
Si el murciélago está volando, lo mejor es abrir ventana hacia el exterior, cerrar puertas internas y dejar que salga por sí solo. Si está perchado —es decir, colgado en la pared— se puede cubrir con una caja y liberarlo afuera, siempre usando guantes o una tela para proteger las manos. Tal como harías para sacar una araña o cualquier otro insecto de tu casa.
Estas simples acciones pueden evitar accidentes y proteger tanto a las personas como al murciélago.
Convivir en lugar de eliminar
Uno de los mayores logros de Guardianes Alados ha sido cambiar la percepción de las y los vecinos de Tlalpan. Aunque al inicio predominaba el rechazo, poco a poco más personas entienden su valor.
“Están horribles, pero no sabía que nos aportaban tanto… mientras no se metan a mi departamento”, resume Pamela Martínez sobre la postura de algunos residentes tras informarse.
La meta ahora es ambiciosa: convertir estos espacios en santuarios de la CDMX, donde la comunidad no solamente tolere, sino proteja a los murciélagos.
En un lugar como la CDMX, donde la biodiversidad convive con millones de personas, aprender a coexistir es clave. Y en Tlalpan, los murciélagos ya no son únicamente vecinos incómodos:son parte esencial del ecosistema que mantiene viva la ciudad.