Por Juan Gómez
Ketzal, un robot verde de 120 libras embiste a D-2, uno amarillo impulsado por un motor similar al de los scooters eléctricos. Ambos giran sobre su eje, buscan la mejor posición para chocar entre sí y asestarse golpes críticos con sus armas.
Carlos y César manejan con controles remotos a Ketzal y D-2, mientras los impactos sacan volando piezas metálicas, comprometen sus armas y la adrenalina se apodera de los espectadores. “Tres, dos, uno… ¡Guerra!”, es el grito de batalla que abre cada pelea.
Este es sólo uno de los encuentros que tuvo lugar en la XV edición de la Guerra de Robots, realizada este fin de semana en la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Guerra legendaria
Desde 2006, la Guerra de Robots promueve la innovación tecnológica y la competencia entre estudiantes de ingeniería, además funge como puerta de entrada a infancias y jóvenes a las áreas de robótica.
Andrea Vargas es estudiante de Ingeniería Telemática. Su robot favorito de la ficción es Chopper, de la saga de Star Wars, y es codirectora de Guerra de Robots. Para ella es importante la presencia de niños, niñas y adolescentes, pues el evento despierta su interés en carreras de ciencia y tecnología.
En tiempos de celulares y tabletas que hacen todo en automático, “el hecho de que vengan y vean que ellos pueden hacer algo, que pueden ganar algo, es lo que motiva”, dice Andrea en entrevista con Chilango Diario.
A Sebastián Flores, ingeniero, codirector del evento y cuyo robot favorito es Atom (de la cinta Gigantes de Acero), le emociona ver los conocimientos adquiridos en las aulas llevados a la práctica: “Cómo hacen el desarrollo de sus robots, cuando plantean ideas para hacer la estructura, su proceso creativo y técnico, sus cálculos”.
Andrea y Sebastián han preparado por meses la XV Guerra de Robots, un proceso sostenido en la colaboración con patrocinadores, con las áreas institucionales y con un equipo numeroso que ha hecho posible una edición más.
Ensambles previo al encuentro
En los pits, los equipos ensamblan piezas y adecúan sus robots para la batalla. César estudió Derecho, pero lleva tres años enfocado en la robótica y ha aprendido de forma empírica. Junto con Luis, estudiante de Mecatrónica, alista a D-2 para su próxima batalla.
Luis solda con un cautín dos conectores para aumentar el amperaje de su robot de 120 libras, un equipo de color amarillo con dos ojos en su “cabeza” que recuerdan al robot WALL-E, de la película del mismo nombre.
Allí mismo, Carlos y su equipo alistan a Ketzal, un robot robusto con dos ruedas visibles y una pieza metálica rotatoria, un arma del mismo tipo que usa D-2. Carlos (exestudiante de UPIITA) también contiende en la categoría de 60 libras con Kali, un robot armado con dos navajas frontales y un lanzallamas que ha competido en las batallas de Saltillo y Coahuila.
Apertura a las infancias
Las batallas son calificadas por jueces, entre ellos la profesora Diana Carolina Trejo, quien ha sido jueza de Guerra de Robots desde 2006.
“Juzgamos agresividad, el robot tiene que buscar y tener esa facilidad de estar buscando constantemente; la otra es el daño que genere al oponente y por último si hay innovación en sus diseños”, explica la docente, quien imparte la materia de dibujo asistido por computadora, así como estructura y propiedades de los materiales.
Para Trejo, la participación de niñas y mujeres ha ido en incremento. “Ya ahorita ves dentro de las mismas escuderías la participación totalmente activa de las chicas”, señala sobre su experiencia como jueza de batalla.
Durante la edición, niñas y niños participaron en categorías como Minisumo junior y Carreras de robots tipo insecto, donde demostraron alta creatividad y potenciales capacidades para su futuro.
“Las chicas y chicos tienen una imaginación tremenda, cada año van modificando tanto las geometrías como toda la ergonomía del robot. Y la otra es la incursión de niños pequeñitos que desde muy chiquititos ya traen un chip, a lo mejor todavía no ingresan en una guerra tan grande como puede ser de 120 libras, pero ya están moviendo legos”, agrega la docente.
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Guerra de Robots es organizada anualmente por la rama estudiantil del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos de UPIITA-IPN. Siguelos en Instagram como @guerraderobotsmx.