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¡Con certificado en mano! La Pasión de Cristo nació en Iztapalapa y hoy ya es Patrimonio Cultural

La UNESCO entregó a la comunidad el certificado que reconoce a esta tradición y establece compromisos para protegerla.

La Pasión de Cristo en Iztapalapa ya cuenta oficialmente con el certificado que la acredita como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

El anuncio, hecho a finales del año pasado, se materializó en pleno arranque de la Cuaresma con la entrega formal del documento a la comunidad que sostiene la tradición. La representación se realiza durante la Semana Santa, que este año va del 29 de marzo al 5 de abril.

Ello coloca a esta representación, con 183 años de historia, en la lista del patrimonio vivo de la humanidad y reafirma que la pasión es del pueblo y se mantiene desde los barrios de San Lucas, San Pedro, San Miguel, San Pablo, San Ignacio, San José, La Asunción y Santa Bárbara.

Foto: Cuartoscuro

Un reconocimiento que nace en los Ocho Barrios

Durante la ceremonia celebrada ayer, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, subrayó que el reconocimiento no pertenece a una institución, sino a la comunidad que ha sostenido la tradición generación tras generación.

“El nombre de Iztapalapa se inscribe hoy en la memoria cultural de la humanidad y es un reconocimiento a todo el pueblo de Iztapalapa”, afirmó.

La Representación de Semana Santa en Iztapalapa no depende de estructuras gubernamentales ni religiosas. Son los vecinos organizados en el Comité Organizador de Semana Santa en Iztapalapa (COSSIAC) y los habitantes de los Ocho Barrios quienes la preparan cada año: desde la selección de los personajes hasta la logística que moviliza a miles de personas.

De promesa comunitaria en Iztapalapa a patrimonio mundial

La tradición nació en el siglo XIX, tras una promesa hecha por la comunidad ante una epidemia de cólera. Desde entonces, la representación se ha convertido en una de las expresiones culturales y religiosas más importantes de la Ciudad de México y del país.

Antes del reconocimiento internacional, la Pasión ya había sido declarada patrimonio cultural en el ámbito local y posteriormente inscrita en el inventario nacional. La certificación de la UNESCO amplía esa dimensión y la coloca en un plano global.

Foto: Cuartoscuro

El reconocimiento implica también compromisos de salvaguarda para que la tradición continúe realizándose año con año, respetando su organización comunitaria y su carácter popular. Entre las acciones están:

  • Documentar y sistematizar la memoria de la tradición, mediante la consolidación de archivos, investigación y registro histórico de la práctica comunitaria.
  • Fortalecer acciones culturales y educativas que difundan la tradición sin desvirtuarla ni convertirla en espectáculo comercial.
  • Evitar la mercantilización excesiva, preservando el carácter comunitario y popular de la Representación.
  • Proteger el entorno donde se realiza, particularmente el Cerro de la Estrella, mediante estrategias de sostenibilidad y cuidado del espacio público.
  • Acompañamiento de los tres órdenes de gobierno, para asegurar que la celebración continúe realizándose de manera ininterrumpida.

Con el certificado en mano, la Pasión de Cristo no cambia su esencia. Sigue naciendo en los barrios, en los ensayos, en la elección del Cristo y en el trabajo colectivo que cada Semana Santa convierte calles y cerros en escenario. Ahora, además, está inscrita en la memoria cultural del mundo.


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