Hay algo distinto en el aire. Se nota en el ánimo de la gente, en los puestos que venden banderas y jerseys verdes como pan caliente y hasta en las conversaciones del transporte público. Conforme México ha ido avanzando en esta Copa del Mundo, la ilusión también ha crecido.
Porque sí, la afición mexa conoce perfectamente la historia: tantas veces se ha soñado con romper la barrera de los octavos de final que ya parece una tradición nacional quedarse a un paso.
Pero esta vez la sensación es diferente. El duelo de este domingo entre el Tri e Inglaterra en el Estadio Ciudad de México (o Estadio Banorte) no sólo enfrenta a dos selecciones con estilos muy distintos, sino también dos historias completamente opuestas.
De un lado está una de las potencias tradicionales del futbol internacional; del otro, un anfitrión que parece haber encontrado su mejor versión justo cuando más importa.
Y entonces aparece la pregunta que desde hace días se repite en redes sociales, oficinas, escuelas y reuniones familiares, cada vez con más optimismo. ¿Y si sí?
El Tri llega embalado
Pocas veces la Selección Nacional había llegado a una fase de eliminación directa transmitiendo tanta confianza.
El equipo dirigido por Javier Aguirre terminó la fase de grupos con paso perfecto: venció 2-0 a Sudáfrica, superó 1-0 a Corea del Sur y cerró con una convincente victoria de 3-0 sobre Chequia para terminar como líder de su grupo con nueve puntos.
Con seis goles a favor y ninguno en contra, el Tri se convirtió en el sexto equipo en la historia de los Mundiales en ganar todos los partidos de esa fase sin recibir una sola anotación en su portería.
Las otras selecciones en conseguir este hito han sido Holanda en 1974, Brasil en 1986, Italia en 1990, Argentina en 1998 y Uruguay en 2018.
Además, pasó a ser el quinto anfitrión en sumar todos los puntos disputados en los primeros tres partidos, tal como Uruguay en 1930, Italia en 1990, Francia en 1998 y Alemania en 2006.
La buena racha continuó en los dieciseisavos de final. Frente a Ecuador, el Tricolor mostró probablemente su actuación más completa del torneo.
Julián Quiñones abrió el marcador luego de un contragolpe perfectamente ejecutado y Raúl Jiménez amplió la ventaja antes del descanso para sellar un 2-0 que confirmó que México sabe competir bajo presión.
Además, la defensa volvió a mantener el arco en cero, una constante que hoy representa una de las mayores fortalezas del equipo.
Los números hablan por sí solos: cuatro partidos, cuatro victorias, ocho goles anotados y ninguno recibido. Una estadística que alimenta la esperanza de una afición acostumbrada a sufrir.
Inglaterra, una potencia que nunca deja de ser favorita
Del otro lado aparece Inglaterra, uno de los planteles más completos del Mundial y candidato natural al título desde el inicio del torneo.
Los europeos también firmaron una sólida fase de grupos. Debutaron con un triunfo sobre Croacia, derrotaron a Panamá y empataron sin goles en un duelo muy disputado con Ghana para cerrar como líderes de su sector, mostrando un futbol práctico, físico y muy efectivo.
En dieciseisavos vivieron su primera gran prueba emocional. República Democrática del Congo sorprendió muy temprano y puso contra las cuerdas a los europeos, pero apareció quien suele hacerlo cuando el escenario pesa: Harry Kane.
El delantero del Bayern Múnich marcó un doblete en los minutos finales para completar la remontada y darle a los Three Lions el boleto a los octavos con un sufrido 2-1.
Aunque el marcador dejó algunas dudas sobre la solidez del equipo inglés, también confirmó que esta selección tiene una enorme capacidad para resolver partidos complicados gracias a la calidad individual de sus figuras.
Un duelo lleno de talento
México ha encontrado un equilibrio que durante años pareció imposible: Raúl “Tala” Rangel se ha consolidado como uno de los porteros más seguros del campeonato; César Montes y Johan Vásquez lideran una defensa que todavía no conoce lo que es recibir un gol.
Edson Álvarez aporta liderazgo y recuperación en la mitad del campo; mientras que Gilberto Mora, de apenas 17 años, ha demostrado ser la gran revelación de la Selección Mexicana y representa esa nueva generación que juega sin complejos.
En el ataque, la experiencia de Raúl Jiménez se combina con la movilidad y explosividad de Julián Quiñones, quien atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera.
Pero si algo ha caracterizado al Tricolor es precisamente eso: el funcionamiento colectivo. No depende exclusivamente de una figura, sino de un equipo que presiona, recupera rápido y aprovecha cada espacio.
Inglaterra, en cambio, presume una de las plantillas más valiosas del planeta. Harry Kane continúa siendo el referente ofensivo y un delantero letal dentro del área.
Jude Bellingham marca el ritmo desde el mediocampo con una mezcla poco común de talento y personalidad. Bukayo Saka aporta velocidad y desequilibrio por las bandas, mientras Declan Rice da equilibrio en la recuperación.
Y en la portería aparece un viejo conocido: Jordan Pickford, el guardameta del Everton que ya sabe lo que es jugar instancias decisivas con los Three Lions.
Pero hay un detalle que ilusiona a la afición mexicana: el portero inglés tiene un “cliente” frecuente en la Premier League. Raúl Jiménez es quien más goles le ha marcado. ¿Se repetirá la historia ahora en el Mundial?
La fortaleza llamada Estadio Ciudad de México
También hay un ingrediente emocional que pesa. El icónico Coloso de Santa Úrsula volverá a convertirse en el corazón del Mundial y el escenario donde miles de aficionados creen que puede escribirse una nueva página en la historia del futbol mexicano.
La estadística es contundente: la Selección Nacional ha jugado más de 140 partidos en este recinto deportivo desde 1966 y sólo ha perdido en ocho ocasiones.
De esta cifra, únicamente dos derrotas han sido en partidos oficiales y otras seis fueron en encuentros amistosos. En Copas del Mundo jamás ha caído.
Y aunque en las nueve ocasiones que el Tri se ha enfrentado a los ingleses (contando partidos amistosos y oficiales) el balance general favorece es estos últimos con seis triunfos, nunca han podido derrotar a México sobre el césped del Coloso de Santa Úrsula.
Ese antecedente alimenta todavía más la ilusión de una afición que espera convertir las tribunas en una auténtica caldera.
¿Y si esta vez sí?
Muchas horas antes de que suene el silbatazo inicial, toda Chilangolandia estará lista para ver el juego. Restaurantes, plazas, fan zones y prácticamente cualquier pantalla disponible serán punto de reunión para miles y miles de personas que ansían vivir una tarde que puede convertirse en histórica.
La última vez que México llegó a cuartos de final en un Mundial de futbol fue el 21 de junio de 1986, en la edición celebrada también en suelo mexa, donde perdió frente a Alemania Federal en la tanda de penales. Desde entonces, el Tri no ha podido llegar otra vez a esa fase, el otrora ansiado quinto partido.
Generaciones enteras crecieron viendo cómo el sueño terminaba siempre demasiado pronto. Cambiaban los entrenadores, aparecían nuevas figuras, surgían distintas generaciones… pero la historia parecía repetirse una y otra vez.
Ya sufrimos con Maxi Rodríguez en 2006, ya lloramos con el “No era penal” en 2014. Sin embargo, esta Copa del Mundo ha ido cambiando el estado de ánimo del país.
Primero fue la emoción de organizar nuevamente un Mundial. Después llegaron las victorias. Luego apareció un equipo sólido, confiable y convencido de sus posibilidades. Y ahora, frente a Inglaterra, el sueño parece más cercano que nunca.
Nadie dice que será sencillo. Al contrario: enfrente estará una de las selecciones más poderosas del torneo y una de las favoritas para levantar la Copa del Mundo. Pero el futbol tiene esa maravillosa costumbre de romper cualquier pronóstico.
Por eso el ambiente en las calles ya no es únicamente de esperanza. Es de ilusión. La ilusión de pensar que esta generación puede romper una historia que parecía escrita.
De que el Mundial organizado en casa termine siendo el escenario perfecto para cambiar décadas de frustraciones.
De que, cuando el árbitro marque el inicio del partido y más de 80,000 personas canten el Himno Nacional al unísono, el peso de la historia quede por un momento en pausa.
Y entonces, como ha ocurrido desde que comenzó este torneo, millones de mexicanos vuelvan a hacerse la misma pregunta: ¿Y si sí?
Historial de México vs Inglaterra
Los europeos han sido ampliamente superiores frente a la escuadra tricolor. De nueve partidos disputados entre ambos, en seis han ganado los ingleses. Sin embargo, las dos veces que jugaron en el Coloso de Santa Úrsula, la escuadra tricolor ganó o empató.
Dato curioso: La última vez que Inglaterra jugó en el Coloso de Santa Úrsula fue en México 1986, cuando Argentina la eliminó en los cuartos de final. Aquella tarde, Diego Armando Maradona escribió la historia con “La Mano de Dios” y el inolvidable “Gol del Siglo”.
Ilustración: Emiliano Delgado Castillo / Diseño: Edgar Mejía Vargas