El Mundial de futbol de este año nos mostró una tendencia en bebidas que ya está más que instalada en México: la cerveza sin alcohol. Tanto en los fan fest como en el estadio se exhibía a la par con las de graduación etílica, de hecho, en el del Zócalo solo había cerveza cero… y se vendió. ¿Será que ya es otro México?
Basta hacer una visita a un supermercado para encontrar anaqueles enteros destinados a las cervezas 0 y 0.0 (sí, son distintas), las hay tanto de marcas más comerciales como independientes.
Sorprende saber que hay dos maneras de hacer cerveza sin alcohol. La primera, a la que llaman 0 (zero), tiene un pequeñísimo grado de alcohol, 0.4 o 0.5%, pero la llaman sin alcohol porque es un porcentaje que no ocasiona efectos en el cuerpo, es como tomar un jugo de naranja que estuvo unas horas sin refrigeración o comer un tiramisú; en este proceso se usa una levadura modificada genéticamente que no crea alcohol en la fermentación. La 0.0 no tiene nada de nada, pues le quitan el alcohol mediante un proceso químico y le agregan saborizantes y aromatizantes para mantener el sabor tradicional de la cerveza.
Mejor sabor, menos alcohol
La cerveza sin alcohol se inventó en Alemania en la década de 1970, pero hasta este siglo se ha popularizado. México empezó con la Sol Cero en 2007; en 2016 se introdujo con más fuerza la Corona Cero y ya hay Modelo Dorada y Negra en versión Cero. Hoy es posible encontrar marcas como Colima Cero (lager ámbar y session IPA) o Sans, que tiene IPA, Golden Ale, Mala Lager y Stout, la única con este estilo.
Después de probar las nuevas generaciones de cervezas cero, hay que decir que el sabor ya es muy similar a las de grados alcohólicos, sobre todo si se preparan como michelada o se toman junto a algún destilado como el mezcal. Y tal vez el secreto para disfrutarla no sea pensar si sabe a cerveza, sino disfrutar su sabor, como una nueva bebida que nos puede dar placer sin dejarnos cruda, deshidratación, dolor de cabeza, mareo, exceso de calorías u otro efecto del alcohol.
Entre las más nuevas está la Michelob Ultra Zero, el lanzamiento de Grupo Modelo para el Mundial, evento en el que para recibir gente de todo el mundo y se exigirían opciones sin alcohol. Esta fue diseñada para mayores de 18 años que buscan mantenerse activos. Le agregaron electrolitos y tiene solo 18 calorías. Se ha introducido en maratones y carreras para esos corredores que gustan de la cerveza, pero no quieren alcohol después de hacer ejercicio.
Felipe Ambra, vicepresidente de Marketing de Grupo Modelo, explicó a Chilango cómo empresas tan grandes como esta han entendido que el perfil del consumo cambia, así como la manera en que se relaciona la gente con la categoría, y esto es un cambio positivo. “Se pone en mente un acto de moderación. Las cerveceras siempre hemos abogado por el consumo moderado, trabajamos mucho para emitir ese mensaje. A nosotros no nos interesa el consumidor que bebe en exceso”, dice Ambra.
Manuel Castro, Manu, es cofundador de Sans y en su caso todo nació por una experiencia personal. “Yo soy AA y llevo más de cinco años sin beber alcohol. Esto me hizo cambiar mi estilo de vida y voltear a ver esta categoría que es una oportunidad de negocio. Junto con mi mejor amigo de toda la vida, Ricardo, nos hicimos socios y fundamos esta marca”.
Les decían que esto no iba a pegar porque en México el mercado es fiestero. La marca empezó en enero de 2024 y aunque antes solo tenía presencia en sitios pequeños, ya está en supermercados a la par de las grandes marcas.
“Se piensa que las bebidas sin alcohol son solo para quienes tienen alguna especie de restricción, pero un 70% de los consumidores de cerveza sin alcohol son consumidores de cerveza con alcohol. Lo que hacen es intercalarlas en una elección consciente”, dice Felipe.
Entre esos consumidores están los que no toman por alguna condición de salud, los sober curious (como la Gen Z y varios millennials), gente que quiere cuidarse de no consumir más calorías, incluso personas que usan ciertos medicamentos o embarazadas.
Un nuevo mercado
Ambra asegura que los mercados más avanzados ya tienen entre el 6 y el 10% del consumo total de cerveza con las opciones sin alcohol. “En México aún estamos por debajo del 1%, aún hay mucho por avanzar. En Grupo Modelo, desde 2023, está como una prioridad estratégica […] Lanzamos Corona Cero, en 2016. Tenemos Modelo Dorada y Negra también en versión Cero”.
La campaña de Corona Cero, que decía ‘Yo te quiero con limón y sal’ estaba destinada a las micheladas, donde el cambio de sabor era casi imperceptible. “Ya hay una elección consciente de balancear. Si entre semana se les antoja beber cerveza, pero al día siguiente no quieren la resaca, es una opción”, dice Felipe.
Recientemente, en festivales musicales como el Corona Capital, los conciertos de Shakira, o los partidos del Mundial, fan fest de todo el país y otros eventos deportivos, este gigante cervecero ofreció un sampleo a más de 2 millones de personas y el 40% de todos sus productos eran sin alcohol.
Ambos coinciden en que el alcohol no es lo único que hace que la gente se la pase bien. Notaron que la manera de relacionarse con el alcohol ocurre en partidos deportivos, bares, conciertos, festivales, fiestas y es ahí donde debe estar presente.
Manu asegura que la cerveza sin alcohol es una opción viable: “Estoy seguro de que el alcohol no es lo único que hace que te la pases bien. La gente me veía con lástima por beber cerveza sin alcohol y ahora ya está más normalizado”.
Cerveza sin alcohol: disfrutar sin los efectos
En México, el consumo de alcohol inicia entre los 15 y 17 años, según datos de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025 (ENCODAT), la cerveza es la bebida alcohólica más consumida en el país y concentra más de la mitad del mercado (entre 5o y 55%). No es de extrañar que sea justo la cerveza con la bebida que la juventud inicia su acercamiento al alcohol.
Sin embargo, estas mismas fuentes señalan que los jóvenes beben menos que antes. En la población de 12 a 17 años, solo 17.8% consumió alcohol en el último año y 7.5% en el último mes, casi la mitad de lo observado hace 10 años. También ha bajado la intensidad, no solo la frecuencia con la que las y los jóvenes beben.
En 2016, el 40% de los mexicanos de 18 a 65 años reportaban haber consumido alcohol en el último mes, el dato más actual es de solo 35%. Aunque esta tendencia en México tiene pocos años, en Estados Unidos ya va en un nivel que existen los bares sin alcohol y ahí, el porcentaje de jóvenes que beben alcohol se redujo en un 72% entre 2005 y 2025.
De acuerdo datos presentados en el diario El País, las generaciones más jóvenes valoran más su salud física, están más conscientes de los impactos negativos del alcohol en su salud mental y asocian al alcohol con mayor violencia sexual y física. Con la intención de ser más productivos y hay una preocupación por el futuro profesional, lo que lleva al factor económico: beben menos porque ganan menos.
El alcohol obedece mucho a un consumo social, y dado que los jóvenes socializan más por internet, ese consumo presencial también disminuye.
Otro factor, según el testimonio de Felipe Ambra, es que a partir del COVD-19, en Grupo Modelo notaron un cambio en las personas: “Se hicieron más conscientes de su salud. Detectamos la tendencia de que las decisiones que se toman tienen en mente a la salud y esto debería verse en la industria. Esto del consumo más moderado y consciente es algo que sí se da principalmente en los jóvenes, pero no exclusivamente”.
A la par, el consumo inteligente se ha convertido en un rasgo aspiracional. Beber con medida o elegir opciones sin alcohol ya no se percibe como una restricción, sino como una decisión alineada con un estilo de vida activo, equilibrado y responsable.
Así como las nuevas generaciones han dejado de normalizar el fumar tabaco, en lo general hemos entendido que es por un tema de salud. Del 2013 al 2023 disminuyó en un 39.6% la demanda de atención por consumo de alcohol de acuerdo con los reportes de la Red Nacional de Información en Salud Mental y Adicciones del Observatorio Mexicano Salud Mental y Adicciones.
Costo y datos de la cerveza sin alcohol
La mayoría de las cervezas sin alcohol por ahora están 10 o 15% más baratas que las ordinarias, pero la realidad es que el costo de producción es el mismo o incluso mayor.
Por ejemplo, la Sans cuesta lo mismo que una cerveza artesanal sin alcohol (ronda los $55), una Colima Cero está en $42, pero una Heineken 0.0 está en $18; una Negra Modelo 0% tiene un costo de $23 y una Corona 0.0, $17, estas dos últimas están 15% por debajo de sus versiones alcohólicas.
El hecho de que las cervezas comerciales sean más baratas obedece a una propuesta de introducción al mercado. Sin embargo, no apelan a que el precio sea una decisión para el consumo, sino que sea una decisión consciente.
El crecimiento del consumo de la cerveza sin alcohol, a nivel mundial y en Grupo Modelo oscila entre un 27 y un 30% en los últimos tres años.
En el caso de Sans, el consumo está en 37.3% para mujeres y 62.7% para hombres; su mayor grupo de consumo son personas entre 34 y 44 años (53.4%), seguido por el de 25 a 34 años (26.2%) y el de 45 a 54 años (20.4%). Las mayores ventas las registran en la CDMX (69.1%), luego en el Estado de México y Jalisco (9.1% cada entidad), Nuevo León (6.5%) y Querétaro (6.2%).
Este mercado de la cerveza sin alcohol crece en un México más consciente. Los datos ya nos han dicho que entre los riesgos a la salud que se asocian con el consumo de alcohol, se encuentran más de 200 afecciones, como enfermedades cardiacas y hepáticas, traumatismos, trastornos mentales, dependencia al alcohol y violencia (Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2024).
A nivel nacional, la Ciudad de México es la entidad que más hospitalizaciones por consumo de alcohol ha presentado, con el 44% del total, es decir, 1,416 personas; también es la número 1 en atención a urgencias con 35.9%, que son 6,507 personas.
La reducción en consumo de alcohol en México se ha dado tanto en hombres (16.8% a 8.3%), como en mujeres (15.4% a 6.6%), según la ENCODAT.
Con todo esto en cuenta, ¿la industria cambió porque la población cambió o viceversa?
Para Felipe Ambra, en el caso de la industria mexicana, el cambio vino primero de las cerveceras, de observar las tendencias globales y el desarrollo del mercado en otros países que consumen estas bebidas. México está transicionando de beber alcohol a bajar el consumo mediante cervezas 0 y 0.0, o simplemente a beber de forma más moderada.