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Con burbujas sabe mejor: 10 bebidas con refresco de cola que todos conocemos

Desde la icónica cuba hasta el Fernandito. Con alcohol o sin él, clásicos e inventados, estos cocteles fueron nuestras primeras clases de mixología.

Hay combinaciones que nacen en una barra y otras que se aprenden en fiestas, reuniones familiares o madrugadas de presupuesto limitado. El refresco de cola ha sido cómplice de todas. Ron, tequila, whisky, fernet, vino y hasta jugo de pepinillos encuentran en sus burbujas el aliado perfecto.

Aquí reunimos 10 bebidas con refresco de cola que van de los clásicos de toda la vida a combinaciones que, por más extrañas que parezcan, vale la pena probar.

Cuba 

Amadas por unos y odiadas por otros, han jugado un rol importante en muchas pubertades. El trago nació hace más de 100 años en Cuba (de ahí su nombre original cubalibre), cuando soldados estadounidenses mezclaron ron local con refresco. En México van “campechanas” o “pintaditas”, según el aguante; y en La Habana hace unos años se rompió el récord de “la cuba más grande del mundo” con una de 500 litros.

Whisky cola

Aunque a los puristas les dé el patatús, esta mezcla amada por leyendas del rock como Lemmy Kilmister (el fallecido líder de Motörhead), es un clásico de clásicos. El secreto es usar un bourbon con notas de vainilla o uno ahumado para que no se pierda entre las burbujas. Con harto hielo y un chorrito de limón, es el trago ideal para los que quieren algo clásico, pero con más carácter que la cuba.

Margot flotante o conejo

Hay varias maneras de combinar rompope con cola: sumándole vodka, licor de café o hasta helado de limón; pero esta dulcísima combinación me recuerda a mi abuelo combinando solo los ingredientes principales. La clave, según recuerdo, era el orden: primero los hielos, luego el rompope (1/3 del vaso) y al final llenar con el refresco para crear un coctel cremoso con deliciosa espuma que asciende por el vaso. 

Long Island

Parece té helado, pero no te confíes: el Long Island Iced Tea no solo no contiene té, sino que lleva ron, vodka, ginebra, tequila, triple sec, limón y un chorrito de refresco para disfrazar el golpe. Seguro alguien lo tomó en la adolescencia pensando que “ni sabía a alcohol”. Dato curioso: no nació en Long Island, Nueva York, sino en Tennessee, donde han creado versiones de otros cocteles icónicos.

Charro negro

Para los conocedores de tequila siempre será “un sacrilegio” combinarlo con algo que no sea sangrita, limón y sal, pero existen varios cocteles con este destilado como base. Uno de las más sencillos es la variante de las cubas en la que el tequila suple al ron. Según los gustos, se puede agregar un toque de limón y una pizca de sal. Su origen apunta más a relatos populares que a hechos documentados.

Calimocho

La amistad con españoles y el bajo presupuesto me llevaron a conocer el calimocho un verano dosmilero. Ya después aprendí que se hace para aprovechar el vino que está oxidado; el que no es bueno, lo que sea que eso signifique; o el que no te gusta, aunque sea finísimo de donde sea y ofendas a sibaritas. Este coctel facilón, de vino tinto con cola, puede servir como alternativa al tinto de verano.

Fernandito

Mi iniciación ocurrió frente a una botella de plástico cortada —el “viajero”—. Poco a poco comprendí que existe una preparación casi sagrada: el 70/30; y tras innumerables asados y madrugadas, entendí que el fernet ha trascendido sus orígenes digestivos para convertirse en un fenómeno cultural sin fronteras. El amargor herbáceo del licor con lo dulce del refresco, con hielo, son el equilibrio ideal.

París de noche

No tomo refrescos de cola ni bebo coñac, pero este trago es entrar a un universo de burbujas acarameladas y vainillosas con un toque alcohólico al que “sí cómo no, con mucho gusto”. La primera vez que lo probé fue en El Gallo de Oro. La magia está en que se sirve en copa coñaquera y el refresco se añade tras hacerle un hoyito a la corcholata: se golpea la base de la botella y se crea una espuma deliciosa.

Jäger Barrel

Podría ser el hermano pequeño de la Perla Negra (Jäger-Bomb), ya que es una versión menos energética. Prepararlo solo requiere 1.5 onzas del místico licor de hierbas Jägermeister en un vaso con abundante hielo, con un chorrito de cerveza de raíz y un buen splash de refresco de cola ―no importa el orden―. Después, revuelve todo con suavidad y estás listo para disfrutar de un coctel con dulce sabor a fiesta.

¿La última tendencia de internet? 

La mezcla viral de Dua Lipa que suena extraña… hasta que la pruebas. Lleva cola dietética, jugo de pepinillos y caldito de jalapeños. Aunque al mundo ―y a quienes estaban a su alrededor mientras grabó el video de preparación― le espante, para el paladar chilango, maestro de los dulces con chile y lo agridulce, esto es básicamente una “michelada de cola” en versión pop ¡y sin alcohol! ¿Te animas?

Aunque el refresco de cola pueda parecer el mezclador más obvio del refri, esta lista demuestra lo multifacético que puede ser: ha servido para tropicalizar destilados, rescatar vinos y suavizar amargos. ¿Cuál de estas recetas será la primera que te animarás a preparar?


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