El director de cine mexicano-canadiense, Nicolás Pereda, llega al Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM 2026) para competir en la Selección de Largometraje Mexicano con su obra Lo demás es ruido.
La nueva cinta se sumerge en el universo de la música académica contemporánea. A través de la historia de tres mujeres artistas —Rosa, Tere y Luisa—, el largometraje se adentra en las dinámicas del circuito artístico, la intimidad de un departamento en la colonia Narvarte y la complicidad femenina, entrelazando conversaciones sobre procesos creativos con situaciones disparatadas como apagones domésticos y ladridos constantes.
La génesis del proyecto responde a una mezcla entre vivencias personales e historias cercanas. Juan Francisco Maldonado, coautor del guion junto a Pereda, guarda una relación cercana con una familia de músicos clásicos de notable trayectoria. Mientras que Pereda conocía gente también de la industria.
“Crecimos no solamente escuchando esa música, sino también con los chismes. La película es eso, el cariño y el entusiasmo con el que hablamos de eso y al mismo tiempo conocer los chismes de ese universo a partir de mi mamá”, revela Pereda sobre las referencias que sirvieron como punto de partida para construir este relato.
El director también incorporó sus vivencias al impartir clases universitarias y enfrentarse al ejercicio de las entrevistas, una experiencia que nutrió la dinámica entre las protagonistas y el equipo de televisión que intenta retratarlas dentro de la ficción. De esa observación nació una reflexión cómica sobre cómo los creadores construyen sus propios relatos: “Toda la película me burlo un poquito, pero me gusta ese mundo del arte contemporáneo, de cómo los artistas se arman como una historia fundacional de por qué hacen lo que hacen, que siempre es artificial, a veces muy divertida o muy elegante”.
Un rodaje entre avenidas congestionadas y agendas apretadas
Llevar la historia al terreno de la producción implicó sortear retos logísticos considerables. La filmación se desarrolló en un departamento de la Ciudad de México que inspiró el guion desde sus etapas iniciales. Sin embargo, la coincidencia con las fechas decembrinas complicó el panorama. El elenco principal —encabezado por Teresita Sánchez, Rosa Estela Juárez, Luisa Pardo, Gabino Rodríguez y Francisco Barreiro— contaba con agendas ajustadas debido a otros proyectos teatrales y cinematográficos. Por esta razón, el equipo debió concentrar las jornadas de filmación entre el 24 o 25 de diciembre y el 1 de enero.
Durante esos días de fin de año, el tránsito vehicular de la zona se intensificó por la cercanía de un centro comercial. El estruendo exterior se coló de manera inevitable en los micrófonos de la producción. En lugar de rechazar el entorno, ese entorno definió la identidad final del proyecto y dio pie a su título.
Nicolás Pereda recordó así la transformación del concepto: “La película no se llamaba así y de pronto todo hizo sentido. Hay algo del tráfico de la ciudad que se mete, hay algo como de la jerarquía de los sonidos. ¿Qué es la música? Un chelo, un claxon, alguien gritando… ¿cuál es la jerarquía?”.
Lo demás es ruido y el sonido como un personaje vivo
En el trabajo posterior a la filmación, los ruidos urbanos capturados en el set se moldearon con detalle. Con el respaldo de Guido Berenblum y Gerardo Kalmar en la postproducción de audio y la música de Violeta García, los murmullos de la calle, las fallas eléctricas y los elementos cotidianos se integraron a la estructura formal de la obra. Nicolás Pereda destacó la importancia de este proceso en su trayectoria: “Fue quizá mi experiencia más rica en términos de diseño sonoro hasta la fecha. Trabajar mucho con el diseño sonoro para que la música no solo fuera atmosférica, sino también narrativa”.
Con esta propuesta de cámara atenta y ritmo pausado, la cinta compite por El Ojo a Largometraje Mexicano en el Festival Internacional de Cine de Morelia. Lo demás es ruido reafirma la exploración de Pereda sobre los espacios íntimos y la vida diaria, haciendo una reflexión sobre el prestigio, el arte y la convivencia.