La Peletería Migliano, además de tener fama de ser uno de los negocios más hermosos del centro, su historia involucra revolucionarios, artistas y ¡claro! cuero fino.

¿Te gustaría mandarte hacer una prenda o un mueble de piel? Aquí venden todo lo que necesitas: adornos metálicos, hebillas, cuero ovino, vacuno y herramientas para su fabricación. También ofrecen marroquinería, ósea artículos de piel que prometen durar más de una década.

Para tranquilidad de muchos, no comercian con pieles exóticas y su materia prima es obtenida de animales sacrificados por la industria cárnica.

peletería migliano

Los transeúntes que pasan por enfrente del local, a menudo se detienen a observar el inmueble, el cual es catalogado por el INAH como monumento histórico.

Su fachada se compone por tres arcos de más o menos 5 metros de altura, atravesados por letreros que anuncian el nombre de la tienda y las palabras “tenería y peletería”. A los costados, dos vitrinas repletas de objetos metálicos. En el balcón central, tallado con letras doradas la frase “Juan Migliano y Compañía”, título original de la empresa.

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Cruzando el umbral hay un anaquel de madera de los años 20 que cerca ¾ partes del espacio. Dicho mueble aparece enmarcado por un tendedero de pieles variopintas y más arriba, por una exhibición de objetos metálicos.

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La historia de la Peletería Migliano

¿Qué tienen en común Pancho Villa, Trotski y María Félix? La respuesta es la Peletería Migliano. Y no, no es un chiste: este negocio tiene 135 años de antigüedad y ha participado activamente en algunos de los capítulos más significativos de nuestra historia.

Todo empezó en Iztapalapa, a muchos kilómetros del primer cuadrante. En este lugar, Juan Migliano, quien emigró de Italia en 1870, poseía una hacienda dedicada al ganado. Tiempo después decidió procesar las pieles de dichos animales y en 1889 fundó la tenería y peletería Migliano.

Debido a la ubicación y naturaleza del negocio (y no a una tendencia ideológica), se vio accidentalmente perjudicado cuando la Revolución Mexicana estalló.

Las fuerzas de Pancho Villa saquearon la hacienda y ordenó fusilar en tres ocasiones a Don Juan. Dos veces por venderle sillas de montar a sus opositores y la tercera por negarse a entregar a un caballo. Las ejecuciones fueron suspendidas gracias a la relación que tenía con la masonería francesa.

Transcurrieron los años y la peletería pasó a ser del escenario ideal para una novela histórica a un elemento clave para resolver una investigación criminal.

En 1940, hombres armados allanaron la casa del político León Trotski con la intención de asesinarlo. Cuando huían, a uno de los criminales se le cayó un objeto, el cual sirvió como prueba para evidenciar al principal artífice del atentado. Se trató de un maletín elaborado con piel Migliano propiedad de nada más y nada menos, que del pintor David Alfaro Siqueiros.

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En años recientes

Los actuales dueños son los hermanos Juan Antonio, Eugenio y Alberto Migliano Maure.

Quisimos saber si tienen o han tenido clientes famosos. Así nos enteramos de que la mismísima María Félix era asidua al local. “Se llenaba la acera de gente que la quería saludar, la subíamos al segundo piso para que escogiera sin ser molestada”. Nos comentó el licenciado Juan Antonio.

Este lugar tiene fama de ser uno de los más bonitos del primer cuadrante. Hasta la fecha conserva buena parte del mobiliario original, sus techos son altos y sus vitrinas interiores exhiben piezas de acero sumamente detalladas y carpetas antiquísimas con intrincados diseños de orlas.

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Vale la pena visitar la Peletería Migliano no solo por el encanto que salta a la vista, si no por sumarle olor a cuero fino a la historia de México.

Dirección: Calle República de Uruguay, número 116, Centro Histórico

Horarios: De lunes a sábados de 9:30 a 18:30 hrs

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