El verdadero origen de la michelada

Nuestra forma favorita de tomar cerveza

Especial

Septiembre marca el inicio del mes patrio, y con él la llegada de las famosas noches mexicanas, mariachis, adornos tricolores y el mejor momento para celebrar con una michelada, bebida que resalta armoniosamente los sabores de platillos típicos, como los chiles en nogada.

La michelada se popularizó en México durante los años 40, cuando la gente comenzó a mezclar la cerveza con salsas picantes. La historia de su origen tiene dos versiones: la primera corresponde a Michel Ésper, quien se dice inventó la bebida en el bar de un club deportivo de San Luis Potosí; con el tiempo, la preparación se conoció como “Michelada” en honor a su creador. Otra versión, la más simple, cuenta que el nombre no es más que la contracción de la frase “Mi cerveza helada”.

De sabor intenso, y para algunos, hasta exótico, una verdadera michelada se debe preparar con cerveza, sal, jugo de limón y salsas. Hay quienes “escarchan” el tarro, humedeciendo la orilla del vaso con limón, y espolvorean sal o chile piquín para darle un toque aún más picoso.

La michelada puede variar dependiendo del tipo de cerveza que se elija. Por su gran variedad de estilos y sabores, encontrarás en la michelada al perfecto acompañante de la comida mexicana, la cerveza. Las cervezas claras ayudan a refrescar el paladar y no perder ningún sabor de los alimentos, por lo que puede ir mejor con una cochinita pibil, por ejemplo.

Si eres de los que prefieren cervezas con más cuerpo, las cervezas oscuras con notas  achocolatadas y de café exaltan a la perfección los sabores robustos de platillos con gran personalidad, como el mole.

Como sea, este mes no puedes dejar de disfrutar de una rica michelada, compañera ideal de la vasta cocina mexicana.

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