Pulquería La Xóchitl: la joya más preciada de la Santa María la Ribera

Protegida por una preciosa burbuja de tiempo. ¡Vayan antes de que la gentrificación se la coma!

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Jaime Vázquez en pulquería La Xóchitl. Foto: Leonardo Pérez

Jaime Vázquez atiende su pulquería La Xóchitl con amor inconmensurable. Te recibe con cariñito en su local de muros altos cubiertos de azulejo verde y rosa y si no hay lugar —porque son las dos de la tarde y ya empezó la sed de la buena—, se inventa uno para ti. Limpia una mesa, saca una silla de la bodega y te ofrece botanita.

Hay chicharrón y salsa molcajeteada de morita con charales, para taquear. También hay guisadillos caseros: papas con rajas de poblano, moronga en chile verde, frijolitos con chorizo… “Antes —cuenta—, la botana la servían las fritangueras que se ponían aquí afuerita. Traían taquitos de parajilla (el páncreas de la res) y de tripa bien fritita”. Hace mucho tiempo, cuando en el barrio eran comunes las pulquerías tradicionales con aserrín en el piso, rockolas y vendedores ambulantes que cambiaban botanas por tarros desbordantes.

Pulquería La Xóchitl
Pulquería La Xóchitl. Foto: Margot Castañeda

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Pulquería La Xóchitl: la única pulcata tradicional de la colonia

Jaime no recuerda cuándo abrió la pulquería La Xóchitl pero sabe que fue una de las primeras en la ciudad (por ahí de 1900) y que su padre la compró en 1986. Ahora ya es la única tradicional de la Santa María la Ribera. Hay por lo menos otras dos muy buenas: Ichniu y La Malquerida, aunque ahí sí se venden chelas (la mejor manera de atraer y mantener clientes jóvenes). Jaime se rehúsa a ese cambio. Él, sus clientes, su local de muros altos cubiertos de azulejo blanco y un altar a la Virgen de Guadalupe, y su pulque que todos los días llega desde Nanacamilpa, Tlaxcala, se mantienen en una preciosa burbuja de tiempo.

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Pulquería La Xóchitl. Foto: Margot Castañeda

Las otras pulquerías que compró su padre, Estaban, han ido desapareciendo como lo han hecho muchas otras en la ciudad. Mi reyna, El amor de mis amores, La fortuna y La brava ya pasaron a mejor vida. Las Carambolas, en Azcapotzalco aún se aferra a la vida como Jaime se aferra a la pulquería La Xóchitl: con nostalgia y esperanza. Nosotros, sus clientes, también. En pocos lados hay pulque tan bueno: fresco, espeso, como para morderlo. Uy, y los curados son una absoluta delicia. Hay de betabel, nuez, apio, piñón, beso de novia (fresas con crema), jitomate, mamey, cacahuate, higo… bueno, lo que haya en temporada. Pero el blanco es y será siempre el mejor.

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Pulquería La Xóchitl. Foto: Margot Castañeda

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Ah, y la comida está sabrosa. Uf, pero lo mejor: ¡el chacoteo que se arma siempre! Aquí todos somos amigos y reímos juntos (en cámara lenta porque la borrachera de pulque es de letargos, mejillas rojas y panzas infladas). Vayan a pulquería La Xóchitl antes de que la gentrificación se la coma (¡y lo hará!).

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Pulquería La Xóchitl. Foto: Margot Castañeda

Pulquería La Xóchitl

Dónde: Eligio Ancona 122-B, Col. Santa María la Ribera
Horarios: lun-sáb: 10:00-19:00
Cuánto: $ promedio: $20-$50, solo efectivo

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