Ningún mexicano quisiera encontrarse con el charro negro de la leyenda de terror. Pero todo mexicano que se encuentre en un bar, en una cantina o en una fiesta quisiera tener enfrente un charro negro bien frío.

Popular en las zonas rurales del país, la leyenda del charro negro también se cuenta en comunidades de CDMX como Tláhuac, Milpa Alta o Xochimilco. Y se trata de una aterradora historia acerca de la avaricia, pero también de los dilemas morales.

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Según la tradición popular, el charro negro es un aterrador hombre que se aparece por las noches ante los viajeros solitarios que van por oscuras veredas. Viste un elegante traje negro de charro, un sombrero que le oculta la cara y cabalga un aterrador caballo con los ojos rojos, como dos bolas de fuego.

El charro extiende una huesuda mano y ofrece a los viajeros una bolsa llena de monedas de oro. Todo mexicano sabe que no debe recibir esa bolsa llena de riqueza, pues a cambio de ella estará entregando su alma al diablo.

Pero ¿cuál es la historia detrás de ese charro negro?

Leyenda del charro negro
Foto: Facebook Vanessa Ramírez

Leyenda del charro negro

Cuenta la leyenda que antes de convertirse en este tétrico ser, el charro negro era un joven campesino de una familia humilde.

El charro soñaba con una vida llena de lujos. Pero por más que trabajaba, no lograba cumplir sus ambiciones. Le gustaba la ropa cara y elegante y los sombreros de lujo. Incluso dicen que, con tal de tener siempre los mejores atuendos, el charro dejaba de comer para gastar en ropas caras.

La ambición del charro y su frustración por no tener todo lo que deseaba eran tan grandes que decidió invocar al diablo para que le ayudara.

Lucifer acudió al llamado del charro y le hizo una oferta: tendría todo el dinero que quisiera; incluso más de lo que podría gastar en toda su vida. Pero a cambio, al morir, el diablo se quedaría con su alma.

Cegado por la ambición, el joven aceptó el trato. Y en efecto: poco después, comenzó a recibir dinero que gastó en ropa elegante, en construir una mansión y en vivir una vida de lujo.

Pero cuando el joven maduró, esas riquezas dejaron de satisfacerle. Pese a sus riquezas, se encontraba sumido en la soledad. Y para colmo de males, un buen día el diablo se le apreció para recordarle su trato: al morir, su alma iría al infierno.

Muerto de miedo, el charro intentó todo tipo de cosas para evitar que el diablo se llevara su alma. Construyó capillas y colocó cruces en su hacienda. Sin embargo, la preocupación no le dejaba ni conciliar el sueño. En su desesperación, decidió huir llevando consigo tan solo a su caballo y una bolsa de monedas de oro.

Cuando creyó que había escapado, el diablo se le apareció por una vereda oscura. En castigo por su intento de huir, el diablo decidió no esperar a que el charro muriera y le quitó su alma en ese momento. La piel del hombre desapareció y solo quedaron los huesos, mientras que su caballo quedó convertido en un animal monstruoso con ojos de fuego.

Además, el diablo condenó al charro a realizar la tarea de cobrar sus deudas por toda la eternidad. Sin embargo, le dio una última opción: si el charro lograba encontrar a alguien que asumiera su deuda, lo dejaría descansar en paz.

Desde entonces, la leyenda cuenta que el charro negro ronda las veredas oscuras por las noches y se le aparece a los viajeros solitarios ofreciéndoles un costal de dinero. Sin embargo, todas las personas que se topan con el charro negro, atemorizadas, saben que no deben aceptar el dinero, pues de lo contrario, estarían entregando su alma al diablo. Por eso, todos temen encontrárselo

De leyenda a bebida

Pero hay otro charro negro que los mexicanos no huye. Se trata de la tradicional bebida compuesta por tequila, refresco de cola y limón.

Charro negro bebida
Foto: Wikimedia Commons

Muchos cantineros bautizaron a esta combinación como charro negro debido a su color e incluso han hecho una adaptación de la leyenda.

Algunos dicen que el charro también solía frecuentar los bares intentando convencer a los bebedores de que aceptaran su costal de monedas. Sin embargo, su aspecto era tan aterrador que todos huían de él. Molesto, se convirtió en esta irresistible bebida. Y según dicen, si alguien la bebe hasta perder la conciencia, el charro negro se llevará su alma.

Así que si bebes charro negro, más te vale que lo hagas con medida.

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