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Así es la casa más antigua de la CDMX: muros que cuentan cómo se habita la ciudad desde la época prehispánica

La casa más antigua de la CDMX está escondida en las calles de la Merced y sus cimientos nos cuenta por qué los chilangos vivían en vecindades.

La casa más antigua de la CDMX es actualmente el Centro Cultural Casa Manzanares 25, pero sus orígenes se remontan a la época prehispánica y el siglo XVI, convirtiéndola en la casa más antigua que se tiene registrada en la ciudad.

Este inmueble ubicado a unos pasos de la iglesia más chiquita de la ciudad, en el barrio de la Merced, esconde en sus muros etapas constructivas que te cuentan un pedacito de la historia de la ciudad y la vivienda chilanga. Chécate esta historia y descubre cómo habitamos la ciudad desde sus inicios.

¿Por qué es la casa más antigua de la CDMX?

“Hay otros inmuebles del siglo XVI, como iglesias y tal, pero como casa, como casa-habitación es la única hasta ahora”, enfatizó Anabelí Contreras, Coordinadora de Promoción y Difusión de Fideicomiso del Centro Histórico, quien nos narró cómo fue el hallazgo y rescate del inmueble.

En un principio, el inmueble estaba previsto como un proyecto de vivienda del INVI, pues el espacio llevaba varios años abandonado y ocupado parcialmente por por personas en situación de calle; asimismo, el estado de la construcción era delicado y casi en ruinas. Cuando el INVI pone su atención en el inmueble, nos cuenta Anabelí, se hace un diagnóstico de la construcción y, con el estudio del arquitecto Benito Antigas, se identifica que la casa data del siglo XVI y tiene una primera construcción de origen prehispánico.

A partir de aquí, el Fideicomiso del Centro Histórico toma el proyecto de rescatarla. “Es un proyecto largo porque fue más o menos en 2014 y la rehabilitación, su conclusión, se da prácticamente a finales del año 2018”, detalló Anabelí, quien nos contó entusiasmada sobre los 8 años invertidos en la restauración y creación del actual Centro Cultural Casa Manzanares.

Por su parte, la maestra Loredana Montes, directora del Fideicomiso del Centro Histórico de la CDMX, nos dijo entre risas “paradójicamente, yo creo que lo que lo mantuvo de pie fue el abandono, porque si no lo hubieran abandonado, lo hubieran derribado, ¿sabe? le hubieran hecho otra cosa.” Pero como la historiadora que es, detalló que esa idea es una hipótesis y no puede ser confirmada.

Foto: María Daniela Ortiz

Cimientos chilangos

Una vivienda cuenta mucho de quien la habita: si te fijas en cada detalle, hay una historia oculta. La Casa Manzanares resguarda la memoria de cómo se vivió y se vive en la ciudad. “Tiene que ver con la vida cotidiana del siglo XVI… justamente cuando los conquistadores hacen una nueva ciudad y desmontan la otra…”, contó la maestra Loredana, y añadió que parte de la historia de este inmueble tiene que ver con el choque cultural y adaptación de la vida en Tenochtitlán ante la conquista.

Foto: María Daniela Ortiz

Como casa-habitación más antigua de la CDMX, a diferencia de una iglesia, castillo o plaza pública, la historia de la Casa Manzanares radica en la evolución de la ciudad, desde que era Tenochtitlán, pasando por la Nueva España, el antiguo Distrito Federal y la actual modernidad, y de cómo sus habitantes se han adaptado para ocuparla.

A continuación, te explicamos cómo los materiales empleados en su construcción y diseño tienen mucho que ver con la zona en que se encuentra la Casa Manzanares y por qué se parece tanto a las vecindades contemporáneas.

Cómo se construyó la casa más antigua de la CDMX

Por su parte, el arquitecto Javier Olmos, director del Desarrollo Inmobiliario del Fideicomiso del Centro Histórico, nos detalló que los cimientos de la Casa Manzanares se identifica mampostería de piedra braza, un material que data de la época prehispánica y después, una segunda etapa constructiva con materiales como bloques de adobe y ladrillo rojo, materiales novohispanos. El arquitecto añadió que durante el rescate “se reintegraron los sistemas constructivos y materiales en la restauración de este inmueble a partir de las fábricas, o de la composición de sus elementos identificados.”

Estos detalles solo se hallan en los muros de una habitación de la casa, los cuales se conservaron así para su exposición y estudio. Un dato curioso que nos dio el arquitecto Javier, es que la base de piedra braza indica que quien construyó la casa tenía conocimientos de materiales resistentes a la humedad, algo primordial para la zona, pues la calle manzanares antes era una acequia por donde transitaban chinampas y comerciantes.

Otros detalles arquitectónicos son el uso de adarajas en los marcos y muros de la casa, dinteles de canteras y hasta gárgolas. Por si todo te suena nuevo, las adajaras son un empotramiento en marcos de ventanas y puertas que sirven de adorno; como verás en la fotografía, son esos cuadrados “salientes”. También verás pequeñas marcas en la cantera de los marcos, los cuales se llaman “marcas de cantero” una técnica que se remota a la época novihispana.

Por último, la casa solo tiene un piso y los 17 cuartos fueron construidos alrededor de un patio común con un pozo como zona de lavadero, donde se llevaban a cabo las actividades comunitarias. Esta disposición arquitectónica tiene su raíz en las casas mexicas, es decir, como habitaban en Tenochtitlán, muy similar a la forma de las vecindades actuales.

La memoria que resguarda

De igual manera, la maestra Loredana nos relata que “todo parece indicar que fue una casa de comerciantes, siempre ha sido una zona que se dedica al comercio”.

Desde Tenochtitlán, esa zona pasaba una acequia por el que transitaban chinampas para el comercio. La historiadora y directora nos cuenta que incluso después de la conquista la zona mantuvo su ocupación, razón por la cual, se cree que en la Nueva España se mantuvo su estructura mexica.

Asimismo, se cree que la parte exterior de la casa era utilizada para el comercio, mientras que en el interior habitaba la familia, similar a las edificaciones actuales del Centro Histórico de la CDMX donde una parte corresponde al comercio y otra a la vivienda. ¿Cuántas edificios conoces así?

Foto: María Daniela Ortiz

Otra coincidencia son las 17 habitaciones entorno a un patio común. En la actualidad, suena a la estructura básica de una vecindad, a lo que la maestra Loredana indica que “son elementos que vamos repitiendo en la historia”.

Por ejemplo, detalla la directora, que había una cabeza de familia que dividía su territorio a sus hijos cuando formaban sus familias, “conformando una especia de clan familiar”. Éstas son especificaciones arquitectónicas que forman parte de la vida prehispánica y prevalecen en la vida actual, como si se tratara de un eco de identidad.

Foto: María Daniela Ortiz

Habitar la ciudad como los chilangos lo hacen es una raíz que se nutre desde Tenochtitlan, desde las casas mexicas. En la periferia todavía encontramos terrenos divididos en “cuartos o casas” que pertenecen al tío, la abuela, el primo y demás familia con la que se comparte un patio en común. Y ni hablar de la configuración de las vecindades.

La Ciudad de México está en constante cambio y a veces es caótica, pero los mexicanos siempre encontramos una forma de ocuparla.

Centro Cultural Casa Manzanares 25

Actualmente, la Casa Manzanares no es el hogar de una familia o comercio, es un centro cultural que acoge a las infancias de la Merced y niños migrantes. La esencia del hogar prevalece, pero enfocado en las infancias que merecen un lugar seguro para crecer.

En el Centro Cultural Casa Manzanares 25 se imparten de manera gratuita talleres para infancias de la zona de la Merced y Centro Histórico. Aquí los niños y niñas aprenden gratis sobre cocina, artes plásticas, artes circenses, música, boxeo y hasta cultivan la lectura con su pequeña biblioteca infantil y club de tareas. Además, atienden a las infancias migrantes con un comedor comunitario.

“Los niños se fueron haciendo mucho a la idea de que ese lugar se estaba construyendo para ellos…. Digamos, es el símbolo del lugar que se le dedicó a los niños del barrio, y así es como también lo han reconocido… Los niños han creado un vínculo y un apego con ese lugar.” Nos explicó la maestra Loredana en torno al Centro Cultural.

Foto: María Daniela Ortiz

Por seguridad, durante el horario de talleres solo se permite la entrada a las infancias que toman los talleres y a los docentes; por lo que si quieres visitar la casa más antigua de la CDMX, debes hacerlo los días viernes y solicitar tu visita por medio del correo electrónico: proyectosespecialesfch@gmail.com 

¿Dónde está la casa más antigua de la CDMX?
  • Dirección: Calle Manzanares 25, Centro Histórico de la Ciudad de México, Centro, Cuauhtémoc.
  • Recorridos guiados: Solo los días viernes y reservando a través del correo: proyectosespecialesfch@gmail.com
  • Costo: Gratuitos.