¿Qué sería de la capirucha sin la riqueza cultural que se emerge de los tianguis chachareros? Pasillos de objetos inimaginables que nos recuerdan épocas de gran esplendor o a las vivencias de antaño. Para narrar y adentrarnos en este inacabable ecosistema platicamos con un experto en el hallazgo chacharero capitalino: Don Gardenio.

Juguetes ochenteros, objetos para cinéfilos, colecciones que parecerían imposibles de conseguir, ropa de antaño, pinturas con un toque clásico, entre otras curiosidades se pueden encontrar en los tianguis de chilangos de chácharas.

Si te has preguntado cómo le hace un chacharero avezado en las artes de la búsqueda, la colección y la afición por los objetos con historia, checa el génesis de Don Gardenio.

Historia de Don Gardenio

Don Gardenio es el alter ego de Juan Carlos, un chilango cuya pasión por los boleros, la historia y los recuerdos de una época de antaño revolucionaron su manera de percibir el mundo y de darle una segunda oportunidad a los objetos.

Egresado del Instituto politécnico Nacional en la carrera técnica en mercadotecnia, mercadólogo por la UVM y especialista en estadística por el Tec de Monterrey, Juan Carlos tiene muy claro que el camino que ha cultivado en su profesión le ha permitido desempeñar su verdadera y gran pasión: los hallazgos y la historia.

Su experiencia en inteligencia de mercados en la industria restaurantera lo ha curtido para desempañarse como pondente en diversas instituciones educativas. Sin embargo, destaca que tiene muy claras las dos vertientes que nutren su vida.

“Una cosa es lo que se me facilita, lo que me da el sustento y otra es lo que amo”, comenta entre sonrisas.

Así se nació Don Gardenio

Juan Carlos rememora que su niñez estuvo llena de referencias al cine de oro, los boleros, las clásicas rancheras interpretadas por figuras como José Alfredo Jiménez y por las cancines que sus abuelos reproducían en las ahora tan codiciadas consolas.

“Crecí con mis abuelos, me crie con ellos. Durante toda mi niñez escuché los grandes intérpretes de la música mexicana. De hecho, parte de la historia de Don Gardenio se remite a una canción que me gusta mucho: “Perfume de gardenias”, recuerda con nostalgia.

Las fiestas familiares son el telón de fondo de uno de los recuerdos más emblemáticos de Juan Carlos: sus abuelos bailando al ritmo del compás de los boleros. Un parteaguas que fue fundamental para el nacimiento de un personaje y una afición.

Don Gardenio narra que el momento en el que su personalidad emergió con gran fuerza fue en una ocasión en la que se encontró cara a cara con una peculiar pintura de óleo sobre tela. No dejó pasar la oportunidad, así que de inmediato negoció con la vendedora para conseguir el retrato en 100 pesos, único capital con el que contaba para los gastos de la semana, ya que aún era universitario.

En casa, Don Gardenio inspeccionó a detalle su nueva adquisición y notó que en uno de los costados estaba la semblanza del pintor, cuyo nombre era Carlos Dante (un pintor con obra en varias ciudades del mundo). En ese instante se consideró un cazador de tesoros.

A partir de entonces, el tiktoker experto en tianguis chachareros se dio a la tarea de buscar qué tianguis de este giro se ubicaban en la Ciudad de México, tanto por magnitud como por especialidades. Su constante caza de hallazgos no se quedó en la búsqueda, una vez que compra los objetos, los limpia, restaura y coloca de acuerdo a su tipología e investiga su historia.

Chachareando con Don Gardenio: el hallazgo en Tiktok

Don Gardenio aclara que si bien sus redes sociales son recientes, su proyecto tiene más de 10 años. Su afición por el chachareo ya tiene historia y sus colecciones personales lo respaldan.

Los antecedentes en Instagram apenas fueron la primera prueba para el boom de su contenido. Sin embargo, en los primeras semanas de la nueva normalidad, decidió probar suerte en la plataforma de TikTok para dar a conocer sus hallazgos.

Después de los meses más duros de confinamiento, los tianguis retomaron el movimiento comercial. Marchantes, chachareros, curiosos entre otros reanudaron sus visitas para recuperar aquellas dinámicas que el covid llegó para modificar.

https://www.tiktok.com/@don_gardenio/video/6875829807670775042?lang=es

Don Gardenio no dudó en hacer lo propio. El piloto en TikTok comenzó con una de sus ahora secciones más vistas “Chachareando con Don Gardenio” en donde recorre el tianguis y se enfoca en uno de los objetos adquiridos. La reseña va desde la descripción de este y el costo en el mercado.

Dicho video lo catapultó en vistas y le dio una buena cascada de seguidores, quienes comenzaron a etiquetar a sus amigos, preguntar la ubicación del tianguis, etcétera.

“Me encantó porque impulsé a mucha banda para que fueran a chacharear. A Don Gardenio le encanta llevarse bien con los vendedores, pero sobre todo lo que implica reactivar la economía local, de darle una segunda oportunidad a las cosas”, anota con entusiasmo.

Para Don Gardenio la afición por las chácharas no es una cuestión que se queda en el recorrido y la compra. Este asunto va en paquete completo y empapa gran parte de su vida: su propio departamento está decorado con los hallazgos que ha encontrado a lo largo de su trayectoria.

¿Coleccionista o acumulador?

A partir del boom de su cuenta de TikTok, Don Gardenio destaca que a los comentarios ha llegado todo tipo de usuarios: niños y adolescentes interesados en las chácharas y en su historia, curiosos en el arte del chachareo y haters que los han tachado de acumulador.

Sin embargo Don Gardenio aclara que hay una diferencia abismal entre un coleccionista y un acumulador. En su caso, el cuidado, empeño e investigación que vuelca en cada uno de los objetos que adquiere en los tianguis de chácharas lo posicionan como un coleccionista.

https://www.tiktok.com/@don_gardenio/video/6897410350023511297?lang=es

Su búsqueda en los tianguis no es errática. Si bien está abierto a lo que los tenderetes de los vendedores ofrezcan a su paso, está consciente del perfil de sus colecciones, objetos y espacios en donde los coloca.

Por el contrario, un acumulador (en los casos más extremos llega a ser una patología) compra sin sentido, sin un propósito. La mayoría de las veces, los objetos adquiridos terminan arrumbados.

El arte del chachareo

Para chacharear a gusto se requieren dos aspectos indispensables: un gusto genuino por el hallazgo y una habilidad bien trabajada para la negociación. Don Gardenio lo sabe y por ello nos comparte que sabe hasta dónde llegar con el arte del regateo.

“Sé cuando no regatear. Cuando el tianguista te esta dando un precio muy por debajo del mercado no lo hago porque sé que ese brother no investigó cuál es el verdadero valor del objeto, así que le pago el precio que me está dando”, apunta.

Algunos tips o señales que nos da Don Gardenio para entrarle a esta fina negociación son:

  • En el tianguis se regatea cuando ya te llevaste varias cosas. Es decir, no llegas al tianguis con ámimos de regatear todo lo que se ponga a tu paso. Aguanta, éntrale, busca, indaga.
  • Si en un mismo puesto ya te agenciaste de varias cosas, puedes decirle al carnal que está al frente que te arme un “pa’ que te lo lleves”. El tianguista sí suele hacer descuentos.

Don Gardenio comenta que el regateo es una herramienta que hay que utilizar con mucha responsabilidad ya que uno no sabe si estás agarrando al tianguista en una necesidad. Además, vale la pena echarle una revisada a la chambota que hace la banda especialista en tianguis de chácharas. Es decir, la búsqueda, la selección, el traslado, el almacenaje no son cosa menor.

También destaca que saber regatear en la situación adecuada es parte de la experiencia de todo chacharero; sin embargo es una habilidad que solo se desarrolla en la mera mata de los tianguis.

Los hallazgos más inauditos de Don Gardenio

Como en toda afición de chacharero, Don Gardenio tiene en sus haberes objetos que jamás imaginaríamos que perdurarían.

Micro Machine

Entre los objetos más increíbles en el acervo de don Gardenio está un camión Micro Machine, cuya historia también es digna de coleccionarse. Un día que Don Gardenio había bajado a tirar la basura vio que entre la basura se asomaba esta pieza.

Se aventuró y se metió al camión para sacarlo. El trabajador le dijo que se lo regalaba, sin embargo Don Gardenio prefirió pagar unas lanas por este objeto de nostalgia.

https://www.tiktok.com/@don_gardenio/video/6849503708946976005?lang=es

Sala Luis XV

En una venta de garage, un espacio donde suelen encontrarse grandes joyas, Don Gardenio topó esta pieza que ahora se ostenta como protagonista en su departamento.

https://www.tiktok.com/@don_gardenio/video/6869888306939841794?lang=es&sender_device=pc&sender_web_id=6891828140412651013&is_from_webapp=v2

Espada de 1910

En el tianguis de las Torres Don Gardenio encontró esta espada cuyo precio de compra fue de 700 pesos, sin embargo comenta que en plataformas de compra puede llegar hasta los 8,000.

La moda elegante ilustrada / Publicación de 1890

Estas publicaciones son escasas y resulta casi imposible encontrarlas. Pero si eres suertudo, en una de esas la topas a partir de 2,000 pesos. No obstante, a Don Gardenio, en uno de sus tantos recorridos en los tianguis de chácharas le salió en 30 pesitos. El poder del hallazgo, ¿sí o no, raza?

Acciones del cine Roxy

En el mercado de acciones de antaño se solían estipular las compras de acciones mediante papeles.

En antiguo cine Roxy que estaba ubicado la esquina de Dr. Atl en la Colonia Santa María la Ribera representaba toda una fuente de inversiones. Así lo constatan las acciones (en papel antiguo) que compró Don Gardenio por 100 pesos.

Caja fotográfica alemana de 1930

A principios del siglo XX era todo un privilegio tomarse una foto. No era nada accesible y los insumos que utilizaban los fotógrafos no resultaban tan comunes.

El que busca encuentra y Don Gardenio para hacer honor a este dicho popular resguarda entre sus hallazgos esta caja fotográfica cuyo precio en el tianguis de chácharas fue de 100 varitos. ¡Ámonos!

Colecciones que todo chilango envidiaría

Ya curtido en el arte del chachareo a Don Gardenio nada se les escapa, por ello se ha dado a la tarea de entrarle recio a la colección temática de diversos objetos. Estos son los más sustanciosos y valiosos en el el legado de este tiktoker chacharero.

Lobby cards

Los carteles de cine tienen historia. Seguro recordarás los emblemáticos anuncios de pelis como Lo que el viento se llevó o las clásicas del cine de oro mexicano. Pues estos anuncios antiguos se llaman lobby cards y don Gardenio tiene una abundante colección protagonizadas por Pedro Infante, Tin Tan, El Santo, entre otros.

Globos terráqueos

Si Don Gardenio se lanza a chacharear a los tianguis y se topa con un globo terráqueo no hay manera de que regrese a casa si este objeto no va con él. Su colección ronda las 15 piezas de esta tipología. Gracias a su garra de chacharero los consigue entre los 40 y 50 pesitos.

Sin embargo sabe que la raza es canija y que en las boutiques su costo asciende a los 5,500 pesos. ¡Qué?

Hielocos

La afición de todos los niños en los 90. Si bien Don Gardenio ya los coleccionaba en la infancia, se ha dado a la tarea de buscarlos en los tianguis de chácharas. Sin embargo, sabe que tiene que estar a las vivas para que no los vendedores los den en el precio promedio (entre 5 y 7 pesos).

Su colección asciende a unos 200 hielocos aproximadamente.

Charolas antiguas

La emblemática imagen de mujeres retratadas en estilo pin up pero muy a la mexicana está plasmada en estas charolas cerveceras. En su colección, Don Gardenio ha logrado sumar alrededor de 22 charolas antiguas. Su costo promedio es de 50 pesos, pa’ que no te vayan a bailar.

Tips para entrarle al chachareo

“La práctica hace al maestro” y “El que persevera alcanza” son frases que aplican para todos los ámbitos: también para el chachareo en tianguis. Lo primero que recomienda Don Gardenio para entrarle a este arte es ir abierto a todo lo que se abre en el camino de las chácharas.

Si bien el objetivo final de las expediciones a los tianguis es adquirir objetos inauditos, estar a la expectativa de las historias también es parte de esta experiencia tan chilanga.

La ropa y el calzado cómodo es indispensable en todo recorrido, ya que hay tianguis inmensos cuyos pasillos se deben recorrer con calma y cuidado. La gorrita o sombrero también resultan un infalible para evitar el golpe de calor.

Pero sobre todo el espíritu de aventura y los ánimos de generar conocimiento a través de la charla y la experiencia que los vendedores ofrecen en cada intervención.

Aún debemos esperar a que las autoridades anuncien la transición de semáforo para agarrar calle y recorrer los tianguis chilangos. Pero para no hacer la espera tediosa aquí te dejamos un glosario chido para que te vayas curtiendo en el arte de la negociación o regateo. ¿Le entras?