Los parques chilangos que te regalaron momentos inolvidables y ya no existen

¿Te acuerdas de todos?

La Ciudad de México fue el hogar de distintos parques de diversiones que con el implacable paso del tiempo fueron desapareciendo poco a poco, conociendo el abandono y dejando las risas, los gritos y la diversión para mejores tiempos. En algunos casos cedieron el paso para la actualización y la modernidad.

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Aunque han ido surgiendo nuevos parques de diversiones, en nuestros corazones siempre vivirán los que nos dieron felicidad cuando éramos niños.

Divertido

En la frontera entre el Estado de México y la Ciudad de México se ubicaba Divertido, uno de los parques de diversiones que causó sensación a finales de los años 80 y principios de los 90. Se planteó como una competencia directa a otros parques como Reino Aventura y la Feria de Chapultepec, ante quienes ofrecía precios más económicos.

Sin embargo, para finales de la década de los 90 el parque tuvo que cerrar las puertas pues el público no se mostraba muy interesado en asistir a sus atracciones y eso que tenían a ‘Alicia, la mujer gigante’.

Después de unos años de mantenerse en el olvido y el abandono, en su lugar fue construido un casino, pero tampoco funcionó.

Atlantis

Este era uno de los dos parques de diversiones que estaban enfocados en ofrecer atracciones acuáticas sin necesidad de salir de la Ciudad. Se ubicaba en el Bosque de Chapultepec, sobre la avenida Constituyentes. Entró en funciones a comienzos de los 80 y después de cerrar sus puertas solo nos dejó un paisaje lleno de abandono.

Las albercas están llenas de escombros y charcos de agua mal oliente, las piezas de los toboganes las puedes ver tiradas, el pasto ya está seco y crecido y hay tierra suelta por todos lados.

Lo más triste de la historia es que tras su cierre, dejó abandonados a tres lobos marinos y fue hasta 2017 que la PROFEPA los trasladó a Nayarit, después de las denuncias que medios de comunicación y usuarios de redes sociales hicieron.

La Ola

Si el nombre de La Ola no te suena para nada familiar, quizá lo reconozcas por el nombre de Aguas Salvajes. Este fue otro de los parques de diversiones enfocados para que su público se pudiera dar un buen chapuzón.

Se encontraba justo enfrente de Atlantis y una de sus principales atracciones era que tenía una alberca de olas gigantes, que era la sensación de los chilangos de mediados de la década de los 80. Si no te alcanzaba para irte a Acapulco, tenías un balneario en Chapultepec. Ahora ya ni eso.

México Mágico

A lo mejor por el nombre no recuerdas de cuál era este parque, pero seguro si te acuerdas del parque que tenía un perro gigante que vendía como su mayor atractivo. En realidad, ir a México Mágico era como ir a un pequeño México dentro de Chapultepec, pues tenía maquetas y replicas que te contaban la historia de México.

Cuando te decían que su perro era gigante no te mentían, medía 18 metros de altura. Para desgracia de todos, el parque cerró sus puertas después de haberse incendiado. Hoy sólo podemos encontrar ruinas y nada más.

Reino Aventura

Este bien puede ser el caso menos triste de todos los parques. Si bien Reino Aventura desapareció, lo hizo para dar paso a uno de los parques de diversiones más exitosos de América Latina: Six Flags.

Se ubicaba al sur de la Ciudad de México, en la carretera Picacho-Ajusco, ocupando 45 hectáreas del bosque de Tlalpan. Se inauguró en 1982 y su mascota original era el dragón de color rosa Cornelio, sin embargo, los reflectores los tenía Keiko, la ballena que a mediados de los noventas se mudó al Oregon Coast Aquarium.

Después de que Keiko partió, el parque sólo pudo sobrevivir hasta 1999 cuando lo adquirió la compañía Premier Parks, dueña de los parques Six Flas. En el 2000 llegó a México este parque de diversiones.

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