La pandemia de covid-19 tuvo consecuencias fatales para la venta de libros de segunda mano. Varios establecimientos cerraron a causa de la contingencia sanitaria, entre ellos la librería Torre de Viejo, que ha intentado subsistir sin local.

Las rentas, los sueldos, los gastos corrientes no esperan para los dueños de las librerías en una cuarentena. Algunos arrendadores se han solidarizado con sus inquilinos, sin embargo otros han mantenido las rentas intactas.

Después de hacer negociaciones con la arrendadora Marcela López, cabeza de la librería Torre de Viejo, llegó a un acuerdo para entregar el local a principios de junio.

Sin embargo, la cosa no era fácil, había que liquidar a los trabajadores mínimo con mes de sueldo, como lo establece la norma laboral en la Ciudad de México.

La librería Torre de Viejo se queda

Marcela, cuyo oficio de librera lo lleva en la sangre y quien se curtió en el medio desde la infancia, destacó que toda su familia, inmersa en la venta de libros de viejo, se vio terriblemente afectada por la cuarentena.

“Dos de las librerías del Tomo Suelto tuvieron que cerrar, al igual que la de A través del Espejo, que es de mi prima Selva. Los demás hemos tenido que trasladar la venta al modelo virtual y hacer descuentos”, apuntó López.

Sin embargo el apoyo de los vecinos de la Torre de Viejo no faltó tanto en los primeros meses de la cuarentena como en el cierre definitivo del local: “Varios venían a buscar y a comprar por lo menos un libro. También nuestros clientes de toda la vida, pero a través de llamada”.

Librería de viejo con aires virtuales

“Vaciar” una librería de segunda mano implica un gran esfuerzo de todo el equipo. Hay que elegir dos bloques: el de libros que se mantendrán en la venta virtual y el que se va a reciclaje.

Marcela tuvo que hacer acopio de varios días para mandar a reciclado aquellos títulos a los que les faltaban hojas (muchas), estaban muy maltratados o llevaban más de 20 años en anaqueles.

Ahora, con la nueva etapa de la librería Torre de Viejo, menciona que los clientes tendrán acceso a libros cuya curación ha sido meticulosa; es decir, no solo están los mejores sino también primeras ediciones y títulos de colección.

Para los amantes de los libros inéditos que ni Obama tiene, la librería Torre de Viejo te dará grandes sorpresas pues su acervo está más picudo que nunca.

Parte del oficio de los libreros consiste en la restauración y recuperación de las piezas que llegan a sus manos, por ello, Marcela utiliza materiales que hay en la librería, como portadillas sueltas, hojas gruesas, entre otros, para regresarle el esplendor a los libros.

“Es nuestra labor, pero tristemente poco se habla de ello. Tú como librero tienes que darle una oportunidad al libro para que siga circulando entre los lectores”, señaló.

A pesar de que ya no hay una sede física de la Torre de Viejo, los clientes pueden ver el catálogo que Marcela sube a la página de Facebook, preguntar por vía virtual o telefónica o ir directamente a la librería Novo, ubicada en avenida Universidad 1854, colonia Oxtopulco.

“La Novo es mi librería, yo administraba la Torre de Viejo que es de mi papá, pero ahora tendremos todo en esta nueva sede; sin embargo mantendremos activa la página de la librería anterior porque por esa nos ubican más”, apuntó la librera.

La situación se torna difícil para Marcela, quien tiene gastos de operación en la librería Novo, además de los gastos personales y educativos con sus hijos, impuestos, etcétera.

Destaca que en el oficio de librero poco se gana, se sobrevive al día; sin embargo la satisfacción de ofrecer a los clientes cientos de títulos que pueden convertirse en joyas literarias, de colección y de adquisición accesible para estudiantes representa una gran satisfacción.

Ahora ya lo sabes, para la librería Torre de Viejo se queda en Coyoacán, solo tienes que acercarte a sus redes sociales o llamar al teléfono 55 5554 9815 para hacer tus pedidos.

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