La tradición oral de los chilangos es rica e infinita y como nos encanta conocer los misterios que guardan los pueblos originarios de nuestro terruño capitalino, te traemos algunas leyendas de brujas en la CDMX.

En la zona sur-oriente de la ciudad aún podemos encontrar excelententes narradores de historias, leyendas y mitos acerca de estas figuras que nos provocan miedo y admiración.

Estos relatos no dejan escapar el poder de la voz y el suspenso con el que los abuelos han transmitido de generación en generación elementos que escapan a la lógica, pero que enriquecen la cultura popular.

Dicha tradición oral, que permanece en las reuniones familiares y en los cuentos nocturnos, ya forma parte del patrimonio intangible de los chilangos. ¿Te animas a conservarla en tu memoria?

Lo que se cuenta acerca de las brujas en la CDMX

Tlalpan, Tláhuac, Xochimilco, Milpa Alta son algunas de las alcaldías donde las brujas aún son las protagonistas de narraciones donde se hacen advertencias importantes a los cercanos para evitar encuentros cuyas consecuencias podrían ser fatales.

Desde no permanecer solos en los sembradíos o milpas, no molestar a algunos elementos de la naturaleza para no enfurecer a las brujas, no dejar a los bebés recién nacidos en las cunas o rondar en soledad los cerros del Ajusco o los Dinamos, las sugerencias de los conocedores no se dejan esperar.

Bolas de fuego

En la recopilación de Mitos y Leyendas de Tlalpan, edición Voces de Cultura, se menciona que en el pueblo de San Miguel y Santo Tomás Ajusco “las brujas se convierten en bolas de fuego que centellean en el cielo”, una de las versiones más comunes acerca entre los habitantes de los pueblos originarios chilangos.

En el compendio de Leyendas también se relata la historia de Paula, una fiel peregrina de Chalma. En su narración relata que en una de esas romerías pasó cerca de la cueva del Diablo, ubicada en el Ajusco, donde vio cómo emergía una bola de fuego de los pastizales y se elevaba por los cielos a gran velocidad.

Desde entonces, en cada peregrinaje, evitaba a toda costa pasar cerca de ese circuito de cuevas para evitar un encuentro más con las brujas.

Viajeros o visitantes del cerro de Tlaltenco narran que estas bolas de fuego suelen verse desde sus casas y que en las faldas de los montes se ve como “subían a bailar”.

Y retiembla la tierra

Habitantes de Xochitepec, Xochimilco, narran que han escuchado golpeteos provenientes de la tierra. Algunos descartan las explicaciones sobrenaturales, sin embargo, otros sostienen que son brujas las que ocasionan dichos estruendos. ¿Los has notado?

Guajolotes nocturnos

Una de las versiones más extendidas acerca de la forma que toman las brujas para vagar por las noches es la de un ave parecida a los guajolotes en forma y tamaño.

Don Félix, originario de Milpa Alta, cuenta que cuando era pequeño, él y sus hermanos escuchaban pisadas de guajolote en la lámina de la casa. Su madre les pedía que no salieran porque eran brujas cuya misión consistía en llevarse a los niños malcriados.

Bajo advertencia no había engaño, quién se aventuraría a pasarse de la raya con tal amenaza, ¿o no?

Los pies se quedan en casa

Versiones hay muchas acerca de cómo es la metamorfosis de las brujas, sin embargo, una de las más extendidas en Xochimilco y Tláhuac consiste en que cuando cae la noche, estos seres sobrenaturales se quitan los pies para surcar los cielos en forma de bolas de fue o aves negras.

Los pies tienen que quedarse bien resguardados, ocultos a la vista de cualquier curioso que ose acercarse a ellos, esconderlos o, peor aún, quemarlos con leña verde.

Si al regreso de su jornada, las brujas no encuentran sus pies, la muerte es inminente para ellas, ya que, según los relatos, de día suelen colarse entre la población común, hacer sus compras y hasta visitar a los familiares.

Estas son solo algunas variantes de leyendas acerca de brujas en la CDMX. Si recuerdas o conoces alguna, compártenos tu experiencia para que otros chilangos las conozcan.

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