Braulio Arsuaga pasa de la sala al jardín y de la cocina al auto, a la carretera, al aeropuerto, al hotel y de nuevo a su hogar, al oriente de la Ciudad de México. Piensa, planea, ejecuta. Se despierta a las cinco de la mañana para hacer ejercicio y, tras un buen desayuno, iniciar la jornada laboral hablando con hoteleros, restauranteros, empresarios, políticos y demás integrantes del sector turístico en México, para lidiar en conjunto con los estragos (globales) del confinamiento.

“En algún momento de la pandemia caímos tres puntos del producto interno bruto; se perdió el 25 por ciento de la fuerza laboral: éramos 4.2 millones y se perdieron un millón de empleos. Un millón de familias que dejaron de percibir esos ingresos. El tamaño del boquete es el tamaño del reto que tenemos: estamos recuperando esos tres puntos del PIB, un millón de empleos y los 14 mil 700 millones de dólares del superávit de la balanza turística, que cayó 50 por ciento”.

Pero “de las crisis hay oportunidades”, dice Arsuaga, y ante el complejo panorama (que incluye, además de la recuperación del sector, sobreponerse a la imagen negativa derivada del narcotráfico y la violencia, “que no podemos ocultar”), el empresario apunta al trabajo, la promoción y el aprovechamiento de esa “gran referencia” del turismo en México: la hospitalidad.

LA HOSPITALIDAD COMO BANDERA

“Nosotros somos los voceros más importantes y siempre lo he dicho así: la industria de la hospitalidad lleva una bandera al exterior de lo que realmente es nuestro país. Por ejemplo, quien visita una playa se lleva los atributos del lugar: la arena, el agua, la comida. La parte natural y cultural de México, digamos. Pero el servicio que damos los mexicanos es el mejor portavoz y la mejor publicidad. En México apapachamos a nuestros visitantes. Las personas hacen la diferencia”, afirma el empresario chilango que preside el Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), que representa al sector privado dedicado a la actividad turística en el país.

Como líder empresarial, Arsuaga encabeza Grupo Presidente, y desde el CNET representa al 97 por ciento de los actores turísticos del país a través de cuatro cámaras y 18 asociaciones, entre ellas las de restaurantes, aviones, transporte terrestre, construcción, parques acuáticos, museos, parques de diversiones, federación de haciendas, agencias de viaje, hoteles… Va y viene por todo México, pero de todos sus proyectos, su familia se lleva lo más valioso de su tiempo: “También vi crecer a mis hijos; ellos dicen que no les gustó todo el tiempo que estuvimos en la casa, pero para mí fue algo increíble: aprovechamos cada momento, sobre todo la hora de la comida, y nos conocimos bastante”.

SABORES DE LA CAPITAL

La hospitalidad es uno de los distintivos del sector turístico que lidera Arsuaga, y además existen un sinfín de atractivos para los visitantes y habitantes de nuestra gran Ciudad de México. “Es cosmopolita, con dificultades para vivir, sí, pero con atributos que no le piden nada a ninguna otra gran capital del mundo. El tema de la comida, por ejemplo: tenemos muchísimos restaurantes buenos y diversos”.

Arsuaga recomienda recorrer la ciudad justo a través de su oferta gastronómica. Desayunar en mercados (el de San Juan es uno de sus favoritos) o echarse unos tacos a cualquier hora del día (es admirador del Villamelón en sus primeros años y de los tacos de los Panchos). También vivir una experiencia de alta cocina en algún restaurante (Braulio sugiere, por encima del Pujol, el Quintonil). Y como no podía faltar, alguna cantina para disfrutar una oreja de elefante o un salón para echar baile y cotorreo: “Tuve una época de ir mucho al Salón México. La pasabas espectacular y convivían ahí todo tipo de personas; era muy divertido. Con mis cuates algunos viernes era de vernos en La Guerrerense, en la del Bosque o en La Ópera. Comes espectacular, bebes, y luego, cuando llega la cuenta, dices ‘Ah caray, qué barato está esto’”.

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TIEMPO EN LA TV

Este año Arsuaga participó en cinco episodios del programa Shark Tank, en los que abordó, junto con el equipo de “tiburones” y emprendedores, temas como el de la

hospitalidad aplicada a restaurantes y bares, y que culminó con la iniciativa La Promesa del Turismo, que sumó a cincuenta emprendedores a través del CNTE, y se premió a los tres mejores proyectos.

TIEMPO EN CASA

Durante la pandemia, una de las actividades que disfrutó en el hogar fue pasar tiempo con la familia y cocinar. Braulio se convirtió en chef: “Cociné de todo: arroz, paella, carne, pizza, discada norteña, carabineros… ¡No, bueno! Tengo muchos videos que subí a mis redes cocinando; la verdad es que sí me convertí en un chef”.

TIEMPO EN EL CINE

Braulio Arsuaga fue productor ejecutivo de Cantinflas (Sebastián del Amo, 2014), película en la que el empresario hotelero tuvo un paneo. “La he visto 18 veces. Me la encontré hace poco en la tele y la volví a ver porque me encanta. Participé como productor ejecutivo y además salgo de extra en la escena en que Cantinflas está en la asociación de actores y Shilinsky se pelea con él porque está borracho”.

cnet.org.mx IG: @braulioarsuagal

Este contenido es parte de “CHILANGUES DEL AÑO – Personas chidas y proyectos chingones”, la edición de diciembre de Chilango. ¿Quieres saber quién más recibió nuestro reconocimiento? Te invitamos a buscar tu Chilango de diciembre en Starbucks, Sanborns, puestos de revistas y aeropuerto. O lee nuestros especiales online aquí.