Foto: Andrés Rangel.

12 de enero 2020
Por: Tollani Alamillo Martínez

Prohibición de bolsas sí nos pega en ingresos: empacadores

A 10 días de la prohibición de bolsas de plástico, recorrimos mercados y supermercados para conocer cómo han reaccionado locatarios, empacadores y clientes.

¿Ya vas al súper o a la tienda con tu bolsa de tela? Esperamos que sí y no seas de esos que aún pide que le pongan sus artículos en bolsa, pues desde el 1 de enero pasado entró en vigor la prohibición de bolsas de plástico en la CDMX, como medida para proteger el medio ambiente.

A 12 días de que la medida entró en operación, nos dimos una vuelta por mercados y supermercados para conocer cómo han reaccionado los locatarios, empacadores y clientes.

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Antes de continuar, debes recordar que a partir del próximo lunes 20 de enero las autoridades capitalinas comenzarán a realizar operativos para vigilar que no haya negocios que no cumplan con la prohibición de bolsas de plástico en la CDMX.

También debes tener en cuenta que la Secretaría del Medio Ambiente capitalina (Sedema) específico que las bolsas biodegradables tampoco están permitidas, ya que no hay protocolo para su manejo. 

Adultos mayores, unos de los afectados

Sentado en una banca, frente a la zona de cajas de un supermercado, con los brazos apoyados en sus piernas y la cabeza agachada, Don Pepé, un empacador de la tercera edad, toma un descanso. La jornada ha sido algo larga y las ganancias pocas.

“Hay gente que no te da nada de dinero, incluso aunque guardes pocas cosas o de plano ya no quieren que les ayudes (a empacar los artículos)”, dice Don Pepe, de 72 años, en entrevista con Chilango sobre la reciente prohibición de bolsas de plástico.

Para Don Pepe, la industria del plástico y los empacadores de las tiendas comerciales se han visto muy afectados y hasta olvidados. “¿Qué vamos a hacer? Era un estímulo extra que teníamos y de cierta manera dependiamos de esos ingresos”, cuestiona y lamenta.

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A su edad, dice, es casi imposible que encuentre un trabajo y los ingresos que obtiene como empacador, que en un “día bueno” rondan los 200 pesos, le ayudaban a solucionar gastos extra, ya que solo recibe una pensión de 2 mil pesos mensuales.

“A nosotros la empresa no nos dice nada. Si alguno ya no quiere trabajar es su bronca, porque no estamos adheridos a ella, no somos sus empleados, sólo recibimos las propinas. Si te conviene, sigues aquí sino hay que buscarle”, explica.

Para Don Pepé la prohibición de bolsas de plástico tiene contras porque es un producto que se utiliza mucho y no hay alternativas para sustituirlo. Además, agrega, la gente no está acostumbrada a traer sus bolsas o se molesta porque no les damos, cuando ya se les había avisado.

En el recorrido que Chilango realizó por distintas tiendas de autoservicio, observamos que la gente prefiere cargar sus artículos en bolsas de tela o costales, en mochilas o, incluso, en las manos cuando no se trata de muchos productos. También hay quienes piden que los empacadores acomoden las cosas en el carrito del super para que así las lleven hasta sus automóviles. 

Además, pudimos observar que las cajas cuentan con más de un empacador para acomodar los productos; sin embargo, según los propios adultos mayores como Don Pepe, ahora son menos los clientes que les dan una propina.

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Miguel es empacador desde hace tres años y asegura que tras la entrada en vigor de la prohibición de bolsas de plástico en la CDMX ya no es lo mismo. “Ahora nos piden que metamos todo a sus bolsas de tela, pero hay veces en la que lo hacemos y ya no nos dan dinero. Antes por poquitas cosas te daban aunque sea unos pesos y ahora se lo llevan en la mano. Temo que lleguemos a ser obsoletos y pase como en el área de paquetería de algunas tiendas”, señaló.

El pasado 8 de enero y ante la prohibición de bolsas de plástico en la CDMX, la Comisión Permanente del Congreso capitalino aprobó solicitar a los titulares del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores y a la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo capitalinos establecer medidas y acciones para vincular a empacadores con el sector productivo.

La propuesta de los panistas Gabriela Salido y Héctor Barrera señala que los ingresos de los empacadores pueden verse mermados, por lo que pidieron poner en marcha una campaña de concientización para que los consumidores no dejen de utilizar el servicio de los empacadores voluntarios.

Barrera explicó que los adultos mayores que trabajan como empacadores no tienen garantizadas condiciones dignas ni derechos laborales básicos, por tratarse de una labor voluntaria.

¿Cómo va la prohibición de bolsas de plástico en mercados?

Desde antes de la prohibición de bolsas de plástico en la CDMX, Roció ya cargaba con sus bolsas de tela cuando salía al mercado. Ahora que compra las croquetas de su perro o que acude a hacer el mandado, todavía hay ocasiones en que tiene que recordarle a los vendedores que no le den bolsas de plástico.

“Me parece buena la medida, pero creo no termina por ser una respuesta adecuada, porque lo correcto sería que prohibieran la industria del plástico, y así evitar que llegué a los consumidores”, dice.

Durante el recorrido por mercados de Azcapotzalco, logramos encontrar son pocos los locales que cumplen con la prohibición de bolsas de plásticos, ya que todavía hay quienes tiene rollos completos o usan bolsas biodegradables. Además, los propios clientes siguen pidiendo las bolsas y es una minoría la que carga sus propios recipientes.

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Antonio, quien vende calabazas y piloncillo, es uno de los locatarios que ha dejado de dar bolsas de plástico, porque considera que ya hay mucha contaminación y se debe pensar en el mundo que se le dejará a las próximas generaciones.

“De momento usamos papel periódico, hacemos cucuruchos, que ya se usaban desde antes, en lo que vemos qué se puede usar y así contribuir a mejorar la situación, aunque esto sea lento”, expresó.

Sin embargo, no todos los locales pueden emplear las mismas soluciones para cumplir con la prohibición de bolsas de plástico. Para Josefina Ortiz la mejor alternativa que ha encontrado para vender mole han sido las bolsas biodegradables, porque le gente no lleva sus propios recipientes. “(La medida) sí me afecta porque cómo puedo darles el mole a mis clientes. No lo puedo poner en periódico porque se puede remojar o romper, por eso hemos tratado de usar bolsas biodegradables”, señaló la vendedora.

Mientras algunos chilangos se ajustan como pueden a la ley, otros siguen con el debate de quién ha sido el más afectado.  A pesar de este panorama, el próximo año toca el turno de decirle adiós a los cubiertos, vasos, tapas, mezcladores y otros productos de plástico. Por eso desde ahorita vete preparando para que no te quedes sin vaso donde te sirvan el atole.

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