¿Qué peligros hay en tu colonia? CDMX tendrá nuevo Atlas de Riesgo

Nuevo Atlas de Riesgo de la CDMX
Foto: Cuartoscuro

¿Sabes a qué riesgos estás expuesto en tu casa, en tu oficina o donde estudian tus hijos? A pesar que desde 2006 se publicó la Guía Básica para la Elaboración de Atlas Estatales y Municipales de Peligros y Riesgos, fue hasta 2017 que se hizo público el primer Atlas de Riesgos de la CDMX en versión digital para que todos los chilangos lo pudiéramos consultar; sin embargo, fue criticado por ilegible a decir de expertos, por lo que hasta este año contaremos con un nuevo Atlas de Riesgo de la CDMX.

Dicho documento es de suma importancia, ya que si la información fuera completa no solo podríamos consultar riesgos sísmicos, tormentas eléctricas y temperaturas máximas, incluso se podrían prevenir daños y evitar muertes de personas.

De acuerdo con el Inventario de Atlas de Riesgos en México, elaborado por la Academia de Ingeniería México y publicado en noviembre de 2017, uno de los principales problemas sobre desastres naturales en el país es que se gasta más dinero en la recuperación, reparación y remediación de zonas afectadas que en la prevención de los desastres en sí.

Los sismos de 2017 nos enseñaron que si bien los fenómenos naturales no son predecibles, los daños que causan no son al azar, sino que hay condiciones como edificios mal construidos y ubicados en zonas vulnerables, que llegan a causar víctimas fatales.

Con esta lección, la actual administración se dedicó a presentar en sus primeros 100 días de gobierno un nuevo Atlas de Riesgo de la CDMX el cual es más sencillo de consultar y que, si bien sigue en construcción, contempla integrar más información que ayude a la prevención de catástrofes.

Aquí te explicamos qué es el Atlas de Riesgo, lo que podrás encontrar en él y también los huecos que siguen presentes.

El nuevo Atlas de Riesgo de la CDMX

Rafael Marín Cambranis, director general de Análisis de Riesgos de Protección Civil de la actual administración, explicó en entrevista con Chilango que la finalidad del nuevo Atlas de Riesgo de la CDMX es que tenga un lenguaje accesible para cualquier persona que lo consulte.

El Atlas que ya se puede consultar se nutre de tres módulos de información que son: monitoreo de fenómenos, indicadores y análisis de exposición. El Atlas estará completo hasta que se publiquen los otros cinco módulos de información que tratan sobre la administración de emergencias, grietas, moderación de escenarios, apoyo para la elaboración de programas de Protección Civil y el módulo participativo, por lo que estiman que para finales de año esté completamente listo.

Actualmente en el mapa puedes encontrar información muy útil sobre el lugar donde vives o trabajas. Solo necesitas colocar tu dirección en el buscador de la página (a la que puedes acceder por esta liga) y el buscador te arrojará información referente a los Indicadores de Peligro, Exposición y Vulnerabilidad a nivel Áreas Geoestadísticas Básicas (AGEB), que es un área geográfica ocupada por un conjunto de manzanas delimitadas por calles y avenidas cuyo uso del suelo es habitacional, industrial, de servicios o comercial.

Los Atlas de Riesgo contienen tres componentes que son: el peligro: eventos naturales como las grietas, la susceptibilidad por laderas, tormentas eléctricas, etc; la vulnerabilidad por causas no naturales, por ejemplo, un edificio que se construyó antes de la ley de construcción del 85, o un edificio con helipuerto en la colonia Condesa; y la exposición, es decir, el número de personas, viviendas, hospitales y escuelas que podrían estar afectadas en caso de alguna emergencia.

Por ejemplo, en la calle Serapio Rendón, en la colonia San Rafael, alcaldía Cuauhtémoc, los peligros que se muestran son sismo, inundación y granizo; los riesgos medio altos son tormentas eléctricas y temperaturas máximas; los riesgos con valor medio es el de precipitación; y los riesgos con valores más bajos son temperaturas mínimas, nevadas y susceptibilidad por laderas.

Además, en el nuevo Atlas de Riesgo de la CDMX también podrás consultar el número de habitantes, bancos, escuelas, gasolineras y mercados que se encuentran en tu ubicación delimitados por el AGEB.

El puño en alto: la ciudadanía participa

Otra de las novedades del nuevo Atlas de Riesgo de la CDMX es que contará con la participación de la ciudadanía, que podrá colaborar con información que ayude a determinar cuáles son las edificaciones que ponen en riesgo su entorno.

Este módulo participativo se nutrirá con la información que los chilangos podrán subir a una plataforma, que estará lista en diciembre, donde podrán reportar los sucesos que encuentren de camino al trabajo o en algún trayecto. En el sitio subirás una fotografía y llenar un formulario para que así Protección Civil pueda determinar la vulnerabilidad del edificio u obra.

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Para dicho módulo, Protección Civil trabaja en la metodología con vecinos afectados del sismo del 19 de septiembre de 2017, quienes están haciendo sus propios atlas de riesgo.

Avance sí, pero todavía falta

Ciudadanía 19S es un colectivo que reúne a varias organizaciones de la sociedad civil que se juntaron a partir del sismo del 19 de septiembre, el cual dejó un saldo de 369 muertes en la Ciudad de México, con el fin de producir información y estrechar redes para la actuación en la prevención de desastres.

El colectivo criticó el Atlas de Riesgo que la administración pasada publicó 17 días después del sismo de 7.1 grados de magnitud, pues mencionó que “el vínculo dado por el Gobierno de la Ciudad de México como atlas de riesgos no es tal, lo que proporciona es una colección de capas”.

La agrupación vecinal Suma Urbana, integrante del colectivo Ciudadanía 19S, indicó que si se pudieran superponer mapas con información de catastro, se podría vincular dónde están las personas, infraestructura y bienes con posibles vulnerabilidades, estimar los riesgos y elaborar políticas públicas y protocolos de emergencia.

Además, señalan que el nuevo Atlas de Riesgo de la CDMX se nutre de información escueta porque le hace falta la información que las alcaldías deberían de actualizar cada seis meses de acuerdo a la Ley de Protección Civil.

“Valoro el esfuerzo de presentar una plataforma mejor que la pasada, pero la realidad es que se queda corta porque la información que presenta es muy poca”, indicó a Chilango Manuel Llano, integrante de Cartocrítica, otra organización que forma parte del colectivo.

La organización solicitó la información referente al Atlas de Riesgo Municipal a cada alcaldía y pudieron constatar que los datos publicados por las alcaldías no están actualizados de acuerdo a los seis meses que marca la ley.

Chilango verificó que de las 16 alcaldías, Milpa Alta es la delegación que tiene la información más actualizada a 2018, seguido de Azcapotzalco de 2017. Iztacalco presenta datos de 2016 y Xochimilco de 2015, mientras que Gustavo A. Madero, Coyoacán, Tlalpan y Cuajimalpa de 2014.

Miguel Hidalgo y Benito Juárez de 2012, y las alcaldías Magdalena Contreras e Iztapalapa cuentan con información de 2011, y Álvaro Obregón de 2010.

Mientras que Venustiano Carranza, Tláhuac y la alcaldía Cuauhtémoc no presentan información en Atlas Municipales de Riesgo. A lo que la alcaldía Cuauhtémoc respondió a a través del Comité de Transparencia de la alcaldía que no pueden compartir el Atlas de Riesgo porque “es información que podría vulnerar la seguridad y dejaría expuestos los puntos y lugares estratégicos que en algún momento pudiesen presentar riesgos para la comunidad, sus ocupantes o bien sus vecinos (…) al abrir la posibilidad de que causara algún daño mediante fenómenos artificiales causados por el hombre”.

A pesar de todo los esfuerzos, según la investigación “Los Atlas de Riesgo municipales en México como instrumentos de ordenamiento territorial” publicada por la UNAM, los mapas que integran el nuevo Atlas de Riesgo de la CDMX no podrán evitar muertes por catástrofes si la normatividad en protección civil funciona de manera reactiva ante las amenazas, o sigue la separación entre las políticas de desarrollo urbano y ordenamiento territorial, y si los instrumentos generados no tienen una vinculación legislativa a múltiples escalas.