Codiciado por su riqueza natural, enclave estratégico y vista del valle, este verde paraje ha hecho brotar todo tipo de designios del poder. Entre descanso y política, el bosque de Chapultepec fue celebrado por Nezahualcóyotl, Moctezuma, Hernán Cortés, Maximiliano, Benito Juárez, Porfirio Díaz, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas hasta el traslado de Chapultepec a La Hormiga, antes de la creación de Los Pinos en 1941.

Por Juan José Rochen

Bosque de Chapultepec Santiago Arau
Foto: Santiago Arau

En su larga historia (algunos aseguran que se trata del parque más longevo de América Latina), el Bosque de Chapultepec ha sorteado explosiones, bombardeos, pugnas políticas, comercios rapaces y entusiasmos deportivos. El proyecto original se remonta a la década de 1920, con el rescate del bosque a partir de un plano de cinturones verdes y trazo de calzadas con diseño de Jean-Claude Forestier y Miguel Ángel de Quevedo.

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Para Chapultepec se adaptó un lago artificial con montículos, islotes, fuentes monumentales, mobiliario, zoológico, casa de descanso y árboles cuidadosamente seleccionados. Los objetivos trazados eran “grandes zonas boscosas, pequeñas zonas forestales, enormes espacios libres, diseño escenográfico de la colección de plantas en el perímetro de los espacios libres y grandes visuales entre zonas forestales”. Así se consumaron una primera sección y el primer gran parque urbano de la metrópoli, considerando paisajes heterogéneos con ejemplares de diversos follajes, formas, texturas y tamaños.

Bosque de Chapultepec Santiago Arau
Foto: Santiago Arau

La ciudad preparaba su impronta para el crecimiento modernizador. El aumento exponencial de la población fue a la par del cambio urbano y los requerimientos de infraestructura. Pasamos de 1 millón (1930) a 3 millones (1950) y de 4 millones (1960) a 7 millones (1970) en cuatro décadas. En los 60 se catapultó la construcción de notables obras de Estado, trascendentales para el futuro de la capital. El Bosque de Chapultepec aprovechó aquel ímpetu rampante para su desarrollo estabilizador. El encargo consistiría en potencializar nuevas secciones con entretenimiento y diversidad de actividades. Con la mira puesta en el paisajista brasileño Roberto Burle Marx, el arquitecto Leónides Guadarrama apostó por una segunda sección con espacios abiertos e inmuebles dedicados a la cultura y la educación.

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Con base en este plan maestro surgió la primera oleada de recintos culturales: el Museo de Arte Moderno, el Museo Nacional de Antropología, el Museo de Historia Natural, el Museo del Caracol, el Cárcamo de Dolores, la Casa del Lago de la UNAM, el Centro Cultural del Bosque, el Auditorio Nacional y La Feria. Entre las década de los 60 y los 90 aparecieron el Museo Tecnológico, el Museo Tamayo y el Papalote Museo del Niño, y se amplió el circuito del bosque con guarniciones, banquetas, glorietas, fuentes y pabellones recreativos. Estos proyectos dieron paso a la segunda y tercera secciones del bosque.

Bosque de Chapultepec Santiago Arau
Foto: Santiago Arau

El mural El agua, origen de la vida, de Diego Rivera, en el Cárcamo de Dolores, rememora una tarea pendiente que brota del bosque: la condición hídrica de la cuenca, el sistema lacustre y su reabastecimiento. Para la entropía de nuestra ciudad, el bosque se vuelve un instrumento ideal para resarcirla, pero sobre todo es una oportunidad para recuperar una colectividad fracturada con experiencias sensoriales de intercambio, tolerancia y alteridad.

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En 1992 se declaró Área Natural Protegida y desde entonces han transitado estrategias de movilidad, agua, infraestructura, recreación, servicios y equilibro ambiental. En las últimas tres décadas, el trabajo coordinado entre fideicomiso, consejo rector y autoridades ha promovido mejoras producto de planes maestros y estudios multidisciplinares. Uno de los más sólidos es el realizado en 2003 por el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad de la UNAM. Entre 2004 y 2008 se llevó a cabo otro plan maestro, a cargo del Grupo de Diseño Urbano de Mario Schjetnan, con distintas actualizaciones, logrando obras de mobiliario urbano, paisajismo, jardines botánicos, viveros, ejes hidráulicos y la rehabilitación de la tercera sección.

Bosque de Chapultepec Santiago Arau
Foto: Santiago Arau

Además del Metro y el Drenaje Profundo (como umbral y obra subterránea), el Bosque de Chapultepec (como equilibrio ambiental) ha sido “común denominador” de obra en proceso para la Ciudad de México. Con más de 686 hectáreas, ahuehuetes, fresnos, cedros, truenos y arquitecturas prehispánicas, coloniales, modernas y contemporáneas en un mismo palimpsesto, el parque urbano se ha despojado del halo presidencial hacia nuevos vientos por venir.

Bosque de Chapultepec Santiago Arau
Foto: Santiago Arau

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