¿Quesadilla proviene de quetzaditzin? Palabras del náhuatl que no son lo que nos han dicho

Fotos: Amaury Andrade/Chilango y Archivo Cuartoscuro

9 de junio 2021
Por: Ximena Ramírez

¿Quesadilla de quetzaditzin? Origen de 5 palabras del náhuatl

¿Quesadilla proviene de quetzaditzin? Te contamos todo acerca del origen de algunas palabras del náhuatl y de sus falsas etimologías.

El mundo está hecho de palabras, cada una con una etimología u origen que no siempre es tan claro ante nuestros ojos. En esta ocasión te compartimos cinco palabras del náhuatl que no son lo que nos han dicho.

¿Qué es un nahuatlismo?

El náhuatl es una lengua de la familia yuco-azteca que se habla en nuestro país y cuyos orígenes se pueden rastrear hasta el siglo V (por allá en el año 400 d. C).

A partir del contacto directo que el español  ha tenido con el náhuatl ha adoptado varias de sus palabras y frases a lo largo del tiempo. A estas palabras nahuas que forman parte del español se les llama nahuatlismos.

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En términos generales, estas voces originarias del náhuatl que se utilizan en español designan realidades americanas o mexicanas, es decir, elementos del entorno cultural nahua que no tenían correspondientes en la cultura española.

Por ejemplo, se refieren a la fauna propia de nuestro continente: ajolote, mapache, quetzal; a la flora: aguacate, cacao, nopal; a la comida: enchilada, guacamole, tamal; o a utensilios domésticos: petate, comal, jícara.

Foto: Pixabay

También existen en español nahuatlismos que aluden a realidades europeas, es decir, a elementos que no existían en América a la llegada de los españoles y que fueron traídos por ellos. Como la voz jocoque que proviene del náhuatl xococ, ‘agrio’, que designa al “alimento hecho de leche cortada o que se ha dejado agriar”. 

Antes de la llegada de los europeos, no había ganado vacuno en América, por lo que no se consumían productos derivados de la leche de vaca y tampoco hay pruebas de que se consumieran a partir de la leche de otro mamífero, como lo comenta el lingüista José G. Moreno de Alba.

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Palabras del náhuatl que no son lo que nos han dicho

La necesidad constante de conocer el origen de palabras que usamos todos los días, sobre todo de aquellas de las que se dispone de poca información y sobre las que el diccionario parece no tener una respuesta clara en torno a su procedencia, ha llevado a los hablantes a recurrir a su intuición lingüística para elaborar hipótesis sobre el origen de las mismas.

Muchas veces, las teorías populares sobre el origen de ciertas palabras son sumamente interesantes y cautivadoras, incluso más que las verdaderas, y a partir de estas cualidades estas “etimologías fantásticas” terminan popularizándose tanto que son tomadas por ciertas aunque no haya pruebas que las sustenten.

Este ha sido el caso de las siguientes palabras, que en el imaginario colectivo tiene un origen específico y bien delimitado, pero que en realidad no es del todo verídico si atendemos a fuentes mejor documentadas.

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Quesadilla

En el español de México, esta voz atiende actualmente a la definición de “tortilla de maíz o de harina de trigo doblada por la mitad, rellena de diversos alimentos como queso, papa, hongos, picadillo, chicharrón, flor de calabaza, etcétera, cocida en comal o frita” (Diccionario del español de México, 2010).

Es un platillo tan mexicano que algunas fuentes populares apuntan que proviene del náhuatl quetzaditzin, “tortilla doblada”, sólo que ningún diccionario náhuatl registra esta voz (¡Qué incómodo!). De hecho, la palabra en esta lengua para referirse a las tortillas es tlaxcalli.

Quesadilla es una voz española que proviene de quesada, en el español de España designa a “Cierto género de pastel, compuesto de queso y masa” (¡Fuimos timados!).

Quesadilla gigante, campechana, con salsa de habanero, de Taquería Lindavista. Foto: Marie Reyes, Chilango

Incluso en el español de México hace décadas la primera acepción de esta voz aludía a tal pastelillo: “Pan de maíz relleno de queso y azúcar, cocido en comal o frito en manteca; pastelillo en forma semilunar, compuesto principalmente de queso” (Diccionario de mejicanismos de Francisco J. Santamaría, 1959).

Con el paso del tiempo, el platillo comenzó a elaborarse sin azúcar y fue ahí dónde comenzó la transición al alimento que actualmente conocemos como quesadilla.

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Ahora bien, estamos a punto de abordar un tema que toca las fibras más sensibles de cualquier chilango: ¿la quesadilla va con queso o sin queso? El uso de la palabra en la Ciudad de México frente al uso del resto de la república mexicana varía justamente con respecto a este tema: el queso.

Si bien inicialmente en el territorio mexicano una quesadilla estaba compuesta únicamente de queso, poco a poco aquí en la capital del país empezaron a surgir las quesadillas de múltiples guisados, sin que dejaran de existir las de queso. Así, hoy en la CDMX hay quesadillas de picadillo, de flor de calabaza, de papa, de pollo, de sesos, etcétera (¡Se vale salivar!).

Debido a lo anterior, ha surgido otra gran cuestión alrededor de la cual se han peleado las más encarnizadas batallas (en redes sociales) sobre si la frase quesadilla de queso es un pleonasmo.

Foto: Leonardo Pérez

Pues bien, según la Academia Mexicana de la Lengua, puede resultar pleonástica para algunos habitantes de la república mexicana donde una quesadilla tradicionalmente está rellena de queso, pero no serlo en otros lugares donde las quesadillas pueden estar rellenas de otros ingredientes, como en la CDMX.

Así, será común escuchar frases como “¿Me da una quesadilla de chicharrón sin queso?” en la CDMX sin que la construcción sea pleonástica o de erróneo significado.

Recordemos que la lengua no siempre opera bajo una lógica a rajatabla, por ejemplo, cuando decimos “vaso de agua” no nos referimos a que el recipiente esté hecho de agua, sino al contenido del mismo o a una cantidad precisa de líquido, como en: “beba las pastillas con un vaso de agua”, es decir, con un vaso de agua completo, no con un trago ni con medio vaso.

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Apapachar

En el español de México, apapachar significa: “Manifestar amor, ternura, compasión a alguien mediante cariños, besos y trato cuidadoso y delicado”. Dicen las etimologías populares que proviene de una palabra en náhuatl que significa “abrazar el alma” o “acariciar el alma”, y pues sí pero no.

La voz efectivamente proviene de una palabra en náhuatl pero que no tiene ese significado que es más bien atribuido. En general hay consenso entre los lingüistas en que apapachar es una reduplicación de la voz apachar que proviene del náhuatl patzoa y significa “magullar”, “aplastar” o “abollar”. 

Foto: Andrea Murcia/Cuartoscuro

De acuerdo con la lingüista Georgina Barraza, la idea de que esta voz significa “abrazar el alma” en náhuatl obedece a varios factores, entre los que destacan, por un lado, que usualmente se tiene muy presente la parte poética de esta lengua indígena, lo cual lleva a pensar que todas las voces que la componen tienen significados metafóricos.

Y, por otro lado, a un proceso de metaforización, que es común en préstamos de otras lenguas, bajo el cual términos que tienen referentes concretos adquieren significados más abstractos o poéticos.

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Tlapalería

Una tlapalería es una “tienda en la que se venden utensilios para electricidad, albañilería, plomería, carpintería, pintura y para otros oficios semejantes”. De acuerdo con el imaginario popular, la palabra proviene del náhuatl tlapalli, que significa “líquido de fuego” y que por ello la palabra tlapalería es un lugar en el que se venden líquidos inflamables. Y nuevamente, sí pero no.

En efecto, este mexicanismo proviene de tlapalli, una voz nahua; sin embargo, esta no significa “líquido de color” sino únicamente “color” o “tinte”. Esta definición tiene sentido si pensamos que en una tlapalería se vende, en otras cosas, pintura de colores.

Foto: Google Business

Chilango

Actualmente el adjetivo chilango significa “que es originario de la ciudad de México, que pertenece a esta ciudad o se relaciona con ella”. Algunas teorías señalan que podría devenir del náhuatl chilan-co, que significa, según esta versión, “desgreñado” (¿Qué nos querrán decir?); sin embargo no hay ningún registro de esta supuesta voz nahua.

Para sorpresa de todos, esta voz tan común no tiene un origen conocido y documentado, lo que sí es un hecho es que no proviene del náhuatl. Conocer el origen de chilango no es tarea fácil, ya que no tiene una base o una raíz gramatical clara que permita rastrear su procedencia.

Foto: Leo Pérez/Chilango

Se trata de una palabra cuyo éxito radica en que hasta hoy no se ha encontrado un gentilicio para los habitantes de la Ciudad de México. Un gentilicio es un adjetivo que designa el origen de una persona o de algo y debe referir al nombre del lugar, como en: yucateco, sinaloense, oaxaqueño, etcétera.

La voz chilango no cumple con esta característica por lo que no es un gentilicio propiamente aunque ha funcionado como tal a lo largo de varias décadas, pues los propios habitantes de la CDMX lo aceptan como propio y se hacen llamar así.

Foto: Leo Pérez/Chilango

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Nene / nena

Las voces nene y nena refieren a un niño o niña de corta edad, o también a una persona joven. Algunas etimologías populares señalan que estas voces provienen del náhuatl nenetl, que significa “muñeco”; sin embargo, aunque esta palabra nahua sí existe y posee ese significado, no se ha encontrado ninguna relación entre aquellas dos palabras y el vocablo para muñeco en náhuatl.

Los sustantivos nene y nena provienen del lenguaje infantil, es decir, surgen a partir de los balbuceos y sonidos que emiten los niños pequeños, de acuerdo con la vigésimo tercera edición del Diccionario de la lengua española (2014).

Foto: Rogelio Morales/Cuartoscuro

El náhuatl en la CDMX

Actualmente el náhuatl se habla en 15 estados de nuestro país, tales como Puebla, Hidalgo, Veracruz, San Luis Potosí, Oaxaca, Colima, Durango, Guerrero, Jalisco, Estado de México, Ciudad de México. 

La delegación Milpa Alta es uno de los lugares dentro de la CDMX en los que el náhuatl sigue siendo lengua viva, ya que cerca de 3,000 personas tienen el náhuatl como lengua materna. A partir de esta cifra, Milpa Alta es la demarcación con mayor número de hablantes de una lengua indígena en la Ciudad de México.

El mundo está hecho de palabras, lo construimos a través de ellas. Enriquecemos nuestras vivencias y visión gracias a la diversidad de nuestra lengua y de los préstamos de palabras que se han incorporado del contacto de otros idiomas.

¿Qué sería de nuestro español sin los nahuatlismos y su herencia cultural?

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