Así se vivió el concierto de los Caligaris en el Plaza

Un circo se instaló el miércoles en el Plaza Condesa: el Circo Caligari, como los mismos músicos describieron su show. Y como en todo acto circense, hubo sorpresas y humor: El Chavo del Ocho revivió y se hizo una parodia de un empleado de Oxxo. 

Los diez integrantes salieron a las 21:07 horas al escenario, después de que les abriera el grupo Las Pastillas del Abuelo, y no pararon de tocar hasta una hora y media después.

Esta noche no soy Raúl Sencillez ¡soy el graaan Chavo del Ocho!” y el músico apareció con el atuendo completo de este famoso personaje mexicano. 

La gente, que abarrotó el inmueble, enloqueció con este detalle que ocurrió a la mitad del show y lo celebró. Después, bromeó que estaba en planes de filmar una telenovela “como las que hacía el Chavo del Ocho”, pero aclaró que harían la versión del Chavo del Oxxo y se puso una de esas famosas camisas rojas que usan los empleados de dicha tienda. 

El momento más celebrado de la noche, sin duda, ocurrió cuando presentaron a los invitados de la noche: dos miembros de Los Estrambóticos. Ambos grupos tocaron Añejo W, coreado prácticamente por todo el público. 

Al concierto asistió de todo, fans de toda la vida con playeras de algún equipo de futbol argentino o de los Pumas, oficinistas recién liberados de su jornada diaria, parejas, grupos de amigos y hasta familias enteras, con niños que tampoco se cansaron de bailar la música de este grupo que repasó canciones como Kilómetros, Razón, EEA y Todos Locos. 

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(Melissa Amezcua)

El ambiente fue como el que se vive en una buena fiesta, de esas en las que los asistentes cantan, brincan y bailan, y varios hasta se quitan la playera. Hubo globos, luces de todos los colores y piruetas en el escenario de algunos integrantes. 

Pocas personas grabaron con su celular el concierto. Fueron más los que se concentraron en mover sus brazos al ritmo de la música, como ese movimiento que se acostumbra en las barras de futbol. 

“Veníamos por dos fechas y ahora daremos cuatro. Vamos a empezar a venir más seguido”, dijo el vocalista. 

El ambiente circense continúo durante todo el espectáculo. Mientras interpretaban Mejilla izquierda, dos Caligaris comenzaron a maquillarse el rostro de blanco y la nariz roja.

En Nadie es Perfecto, dos seguidores subieron al escenario para mostrar su talento para bailar.

“El que no salte es un aburrrido”, se advirtió y el Plaza Condesa comenzó a moverse y a gritar “¡Olé, olé, olé, olé, Cali-garis!”, -de nuevo- como en un estadio. 

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caligaris 2 (Melissa Amezcua)

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