El vampiro que todos coreamos

Así estuvo Peter Murphy en la clausura del FMX

Sandra Lucario

Estaba lloviendo. De pronto las vestimentas negras de quienes habían llegado al Anahuacalli desde las seis de la tarde se cubrieron con coloridos impermeables de plástico. No importaba. El ánimo permanecía oscuro en espera de monsieur, le vampir: Peter Murphy.

Él apareció como siempre: esbelto, elegante, vampírico (insisto). Vestía un saco que evidenciaba su esencia gótica con fur negro en las solapas y mancuernillas al puro estilo Bela lugosi. 

Su primera interpretación fue “Velocity Bird”. Enseguida nos consintió con la poderosa “In the Flat Field” de Bauhaus, que lo hizo bailar, también como siempre: salvaje, brincando, levantando un brazo, cubriéndose el rostro con el otro, girando en el escenario… También nos hizo girar.

Siguieron “Silent Hedges” y la maravillosa “She’s In Parties”. Cuando cantó la frase: “…learning lines in the rain” nos señaló a todos mojados por una lluvia que ya no molestaba a nadie, ante esa tercia de canciones de su antigua banda.

Peter Murphy hechiza. Esta vez también me quedé hipnotizada por su voz, por su figura, por su mirada; por ver que a pesar de la llegada de sus próximos 56 años sigue siendo sensual como sólo él puede, por ver su pasión en el escenario y su voz, su voz…

Se veía complacido de ver a un público ya viejo conocido por él, que coreaba una canción tras otra. Llegó el momento de interpretar Bela lugosi, hilada y bajo el ritmo de la poética “Strange Kind of Love”: “oooh Bela, Bela is undead…”

Murphy se tiró al suelo del escenario, cantó acostado en él, se sacó los zapatos y los aventó, tiró su micrófono, se despeinó, pero sobretodo fascinó por su calidez, siempre agradeciendo los aplausos en un correcto español.

Hizo un par de encores donde brillaron “Cuts You Up” y el final, qué final: “Ziggy Stardust” hizo que la banda brincara y cantara hasta lastimar la garganta. Él se despidió, y despidió así otra edición del FMX, sólo diciendo “Buenas noches”, abrazado de sus músicos y con la imponente arquitectura del Museo Anahuacalli de fondo.

Peter Murphy sobrepasa su propia leyenda, su locura creadora de poesía y música cada vez más estilizada, es lo que lo ha vuelto inmortal, un no muerto que seduce con la mirada, por su sobrenatural esencia… estoy segura que sí, él es un vampiro.

Bares para tu corazón gótico